domingo, 29 de diciembre de 2013

CAPÍTULO 16 

Al día siguiente en un lugar de la ciudad 

David no paraba de dar vueltas en la cama no podía dormir, entonces vio la hora en su móvil, era el momento de levantarse pero no había dormido nada además con lo que le paso ayer tenía más que suficiente, tenía una sensación muy rara, una parte buena y otra mala…

El día anterior, en un parque de Lead

En cuanto Layla salió corriendo David decidió no ir detrás de ella porque sabe que sería para peor, así que decidió dejarla sola con Alan, se fue en busca de Idaira ¿Cómo se atrevió a contarle a Layla lo que habían tenido? Le dijo que no lo hiciera pero al parecer ella hizo oídos sordos a eso, iba de camino a la casa de la Idaira, ya se sabía el camino de memoria tantos días perdidos pasándolos con una chica que no era la indicada pensaba él mientras caminaba.
- ¡que pérdida de tiempo! – se decía para sus adentros, sabe que ha cometido muchos errores y es ahora cuando está pagando las consecuencias de sus actos.
Llegó a la puerta de la casa y llamó al timbre y estuvo esperando un momento hasta que le abriera alguien, cuando le abrieron la puerta se encontró a Idaira con los ojos hinchados, muy rojos, David iba con todas las intenciones de recriminarle lo que tanto le pidió que no contara a Layla, pero ese chico también tenía sentimientos y esa chica tan inofensiva, humilde e ingenua que tenía delante le dio mucha pena y decidió compadecerse de ella.
- ¿es que no has tenido suficiente ya? ¿Qué haces tú aquí? – Idaira estaba muy decepcionada de David, ese chico no se merecía que ella le dirigiera la palabra y tenía el descaro de presentarse allí en su casa, seguramente con  la intención de reclamarle algo que ella sabe perfectamente, pero no tenía ganas de absolutamente nada.
- Idaira ¿Qué te pasa? ¿Estás bien? – la respuesta era bastante lógica, en ese momento David se dio cuenta de que tal vez por ser tan egoísta no había herido solo a Layla sino también a Idaira, por su cabeza pasaron todas las palabras hirientes que le había dicho a Idaira, se pone en su lugar y sabe que si a él lo trataran así no querría volver a ver a esa persona, se sintió tan mal por dentro que lo primero que quiso hacer era darle un abrazo a esa chica, sabía que no estaba pasando por un buen momento por su culpa y que aunque fuera él el culpable de que ahora este así, haría lo que fuera porque Idaira volviera a recuperarse entonces se acercó a ella y le dio un abrazo, Idaira estaba muy sorprendida del gesto por parte del chico, ¿Cómo podía ser posible que el chico que tanto daño le hizo y que no quería volver a ver estuviera en ese momento con ella dándole un abrazo? eso era exactamente lo que necesitaba y aunque intentaba odiar a ese chico con todo su corazón después de todo que había hecho le resultaba imposible, además ese abrazo fue tan reconfortante que no quiso apartarse de él, quería quedarse allí mucho tiempo.
- Idaira, perdóname yo no quería hacerte esto yo… - David estaba tan arrepentido que no sabía que decir, esa chica tenía muy buen corazón y no merecía eso – de verdad estoy muy arrepentido por haberte echo esto, he sido tan egoísta mirando solo por mi felicidad que no miraba el daño que hacía a los demás, perdóname sé que no te mereces esto, si puedo hacer algo porque estés mejor lo haré, lo que sea.
Idaira pensó que lo único que ese chico podía hacer era quedarse allí con ella, sabía que estaría mejor si él estaba allí por mucho daño que le hubiera hecho.
- Solo te pido que te quedes aquí conmigo, no quiero estar sola he estado toda la noche llorando no he podido dormir, mis padres se han ido y no saben lo que me pasa porque no he salido de mi habitación desde ayer, solamente te pido un poco de compañía – David vio como las lágrimas caían por las mejillas de Idaira y con sus manos las limpio, sintió algo muy especial por esa chica, algo tan especial que le confundió un poco.
- Claro que sí me quedare aquí contigo, pero deja de llorar por favor no quiero seguir viéndote así ¿vale?
-  Esta bien, al menos lo intentare – dijo mientras sonría y se secaba las lágrimas, a pesar de que era él el culpable de sus lágrimas también era él el responsable de esa sonrisa.
David se quedó en casa de Idaira, ella disfrutó mucho de su compañía y le sirvió para olvidarse de lo mal que lo había pasado esos días, mientras pasaba tiempo con Idaira David se dio cuenta de lo buena chica que era y aunque no lo quisiera admitir su amor por Layla había muerto de verdad, tal vez era una obsesión por ella al ver que otro chico tenía la oportunidad de estar con ella y que posiblemente Layla ya haya empezado a escribir un nuevo capítulo de su vida, él también tendrá que cambiar de página y empezar a escribir otra nueva historia intentado no volver a cometer los errores que hasta entonces había hecho, todas las personas merecen ser felices eso está claro, tiene claro que de ahora en adelante pensara más antes de actuar.

martes, 24 de diciembre de 2013

DE MI PARTE PARA TODOS :) 

Desearles unas felices fiestas! Feliz navidad a todos ustedes pasenla muy bien reunidos en familia, disfrutando y sobre todo están unidos que eso es lo importante para todos! Un abrazo y un beso muy fuertes desde Sujeta mi mano. Att: Dayanna :)

lunes, 23 de diciembre de 2013

CAPÍTULO 15

Ese mismo día

La ambulancia acababa de llegar, estaban subiendo a Alan a la camilla, Layla no podía parar de llorar ¿Cómo podía haber pasado eso? Piensa que todo es culpa suya…

Hace pocos minutos en ese mismo lugar

- Layla perdóname yo no quería hacerte eso, no sé qué se me estaba pasando por la cabeza en esos momentos yo… - David intentaba disculparse de todas las maneras posibles pero Layla no quería seguir escuchándolo.
- David en serio para ya, no conseguirás convencerme de nada me has fallado pensé que todo lo que decías era verdad, que me querías que querías volver a intentarlo pero solo jugabas con mis sentimientos y no solo con los míos sino también con los de Idaira ella me lo ha contado todo y no solo eso también tu relación con Alexandra ¿Cómo tienes la cara de volver a dirigirme la palabra? – Alan impaciente observaba la discusión de esos dos jóvenes, notaba perfectamente lo dolida que estaba Layla, seguramente sería eso lo que la chica no quería contarle y la entiende.
- Lay de verdad que lo siento, me arrepiento de todo lo que he hecho, no sabes cómo lo siento – David por primera vez estaba arrepentido de verdad sabía que había metido la pata hasta el fondo y que esta vez no todo sería tan fácil de solucionar.
- No vuelvas a buscarme, déjame en paz a mí y a Idaira, tal vez me ha traicionado como amiga pero creo que aun así no se merece que una persona como tu juegue con sus sentimientos, ni ella ni nadie – Layla empezaba a sentirse mal y mientras miraba a David con desprecio y decepción las lágrimas caían de sus ojos celestes, Alan enseguida reaccionó y se acercó a darle un abrazo, pero Layla estaba tan molesta y disgustada que se apartó de él y salió corriendo, Alan no iba a permitir que Layla se fuera sola estando de esa manera, así que decidió seguirla, ella iba tan deprisa que no se fijó que al cruzar el paso de cebra un coche se acercaba a toda velocidad, Alan se percató de esto e intentando evitar que atropelle a Layla se abalanzó sobre ella apartándola, entonces el coche terminó arrollando al joven, cuando el conductor se dio cuenta de que había atropellado a Alan frenó y se bajó del coche, el conductor cuando vio al pobre chico tirado en el suelo inconsciente se llevó las manos a la cara, Layla corrió hasta donde estaba Alan intentando que volviera a reaccionar
- ¡Alan despierta por favor! – gritaba Layla preocupada, pero sin éxito el chico seguía inconsciente, se fijó que Alan tenía una pequeña herida en la frente, seguramente se la habrá echo al impactar contra el suelo cuando calló, ese chico estaba loco ¿Cómo pudo arriesgar su vida por ella? Pensaba Layla, entonces se acordó de que acababa de discutir con David miró hacia el lugar donde estaba anteriormente y David ya se había ido, ni rastro de él, pero ahora tenía que centrarse en Alan, ese chico que tenía delante suya y que estaba herido.
- Estoy llamando a una ambulancia – le dijo a ella el conductor
- ¡Podrías haber mirado por donde conducías! ¡Es que acaso no ves los pasos peatonales! – le dijo Layla al conductor recriminándole que él tenía la culpa de que Alan estuviera ahora así, el conductor observó a la chica con cara de culpabilidad.
- Lo siento mucho de verdad, no le vi pasar además el vino a toda velocidad, no le vi cruzar…



Layla pregunto al chico que subió a Alan a la ambulancia que si ella podía ir con ellos para acompañar al joven y no dejarlo solo
- Claro, tú debes de ser su novia supongo ¿no?
- eh… no soy una amiga suya – dijo ella mirando al suelo
- Bueno de todos modos puedes acompañarnos.
Layla se subió a la ambulancia muy preocupada y mientras se dirigían al hospital dos enfermeros intentaban reanimar a Alan, tardó bastante en despertar y cuando despertó se encontraba aturdido, no sabía dónde estaba ni que estaba pasando, sentía un dolor horrible en la cabeza, de repente miro a su derecha y allí estaba ella con su sonrisa increíble, Layla estaba con él cogiéndolo de la mano cuando miro a la izquierda tenía una enfermera atendiéndolo y reanimándolo, ¿Qué había pasado? Lo último que recuerda fue que se abalanzó sobre Layla para que un coche no lo atropellara y sintió como el coche lo empujaba y el caía al suelo.
- Eres todo un héroe chico – le dijo la enfermera
Mientras había estado inconsciente Layla le había contado lo sucedido a la enfermera.
- Sí, lo es – le dijo Layla mientras le sonreía.

Layla sabe que si Alan no la hubiera apartado la que estaría en esa camilla ahora mismo sería ella, le ha salvado la vida, le debe una a aquel chico, una y bien grande, Layla se está dando cuenta que él que de verdad vale la pena es Alan, no tendrá que abandonarlo ahora cuando él más la necesita.

domingo, 22 de diciembre de 2013

CAPÍTULO 14 

Ese mismo día 

David no iba a permitir que Idaira y Alexandra se interpusieran en sus intenciones de volver con Layla, pero aun no tenía un plan para que Layla no se enterara de sus mentiras ¿Cómo he podido ser tan tonto? Pensaba, tenía a la mejor chica que podía haber conocido delante de sus ojos pero la traicionó y para colmo tiene que ocultándole muchas cosas de las que se arrepiente, pero si se le cuenta todo lo que ha pasado tiene por seguro que ella no querrá volver a saber nada de él, tenía que idear un plan inmediatamente antes de que pase algo que no quiere, recorría su habitación de un lado para otro y de repente sonó su móvil un nuevo mensaje lo miro y era de Alexandra ponía: “ten por seguro que esto o se quedará así”. Esa chica le empezaba a cansar, tenía que hacer algo cuanto antes, entonces busco el número de Layla y la llamo, espero a que ella le contestara
- ¿sí?
- Hola Lay soy yo David, ¿Cómo estás?
- ¡Ah! Hola David muy bien ahora estaba a punto de salir ¿tu como estas?
- Muy bien, gracias ¿y a dónde ibas?
- Un amigo me ha invitado a salir con él y como me aburría en casa pues saldré con él.
Vaya, parece que alguien se le está adelantando a David, hay un nuevo chico pero ¿y el beso que se dieron? ¿Dónde se queda con eso? Parece que ella ya lo ha olvidado.
- que bien me alegro mucho por ti Lay – miente
- Bueno perdóname me tengo que ir ha venido a buscarme cuídate y espero verte pronto, un beso
- Adiós Lay cuídate tú también y no me olvides… Te quiero – pero antes de que dijera ese “te quiero” Layla ya había colgado, parecía que ella ya se había olvidado de él, estaba haciendo su vida sin tenerlo en cuenta a él.


En otro lugar de la ciudad

Acababa de colgar el móvil, él ya estaba en la puerta esperándola y pensó que no tenía que hacerse esperar, así que bajo muy feliz a recibir a aquel chico, abrió la puerta y allí estaba Alan, en cuanto él se percató de que ella ya había abierto la puerta se giró y le sonrió, esa sonrisa que tiene y que hace que Layla se olvide de todo.
- ¡Lay! ¿Cómo estás? – dijo él con mucho entusiasmo
- Muy bien te estaba esperando ¿y tú como estas?
- Muy feliz – quería decirle lo feliz que estaba de estar con ella pero prefirió callárselo y reservarlo para más tarde- bueno vamos - haciéndole una señal de que lo siguiera y así lo hizo, mientras iban al parque donde se conocieron iban hablando de varias cosas, cuando llegaron Alan le invito a un helado, ella pidió uno de mango y el uno de vainilla, se fueron a sentar en uno de los asientos que estaban libres y Alan le dijo
- ¿y bueno ya está todo solucionado?
- ¿a qué te refiere?
- el otro día que íbamos a salir no pudiste porque dijiste que tenías que arreglar unas cosas ¿recuerdas?
- ¡ah! Es verdad, si claro todo está mejor que nunca – Layla entonces recuerda esa tarde que pasó con David pero sin mucho entusiasmo – pero bueno cambiemos de tema ¿Cómo estás? ¿Ya te has adaptado aquí en la ciudad?
- Bueno llevo aquí apenas 4 días y no es que vaya muy bien, me da miedo salir a dar una vuelta y luego no saber cómo volver a casa – Layla se rio de él al escuchar eso, ese chico es muy simpático y siempre sabe cómo hacerla sonreír y apenas la conoce de hace 3 días literalmente, pensaba que todo era demasiado perfecto para que vaya bien – hey no te rías Lay que seguro que a ti también te pasaba eso cuando eras pequeña.
- si pero cuando era pequeña, ahora soy mayor y sé por dónde volver a casa – entonces volvió a reír, Alan hizo un signo como si estuviera enfadado pero no pudo aguantar soltar una carcajada ante la atenta mirada de Layla que pensó que de verdad se había molestado – pensé que te habías molestado de verdad, eso no se hace Alan – le dijo mientras le daba un suave codazo.
Estaban pasándolo muy bien pero de repente Layla escucho su nombre por detrás y agacho la cabeza al reconocer a la persona que le llamaba.
- Lay ¿Quién es ese chico?
- ese chico es…
- Soy David, su novio… bueno su ex novio ¿tú quién eres?
- Soy Alan un amigo suyo
- mira, este es el famoso Alan ¿Qué haces con un chico como este Lay?
David había llegado en el momento menos oportuno Layla estaba tan asombrada de que él estuviera allí que no tenía palabras para decir lo que pensaba ni tan quisiera parar aquella discusión que estaba a punto de comenzar.
- creo que no eres nadie para decirle a ella con quien tiene que estar y con quien no es lo suficientemente mayorcita para saberlo ella ¿no crees? – le dijo Alan al ver la prepotencia de aquel chico
- Tu no deberías meterte donde no te llaman – David estaba tan enfadado al haber visto a Layla tan feliz con ese chico ¿es que acaso esa chica se ha olvidado por completo de él?
- Oye yo no te he hecho nada para que me hables así además no me conoces de nada.

- ¡Para ya David! Déjalo en paz y vete con Alexandra o con Idaira creo que tienes para elegir ¿verdad? – La cara de David parecía de piedra estaba completamente alucinado con lo que acababa de oír, será difícil para David salir de esta situación tan incómoda.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Y por el momento...

Pedirles disculpas por no haber subido capítulos estos días he estado muy ocupada con varias cosas, exámenes, pero para mañana les prometo que tendrán el capítulo 14 y espero que sigan el libro y les este gustando. Un saludo enorme a todos ustedes que leen mi libro muchas gracias un abrazo fuerte :) gracias por su comprensión.

martes, 3 de diciembre de 2013

CAPÍTULO 13

Al día siguiente al mediodía

Aquella chica esta enfurecida, parecía que a fin de cuentas ese chico se las traía todas consigo y podía hacer y deshacer cuando él quisiera, hace más una semana que él ya no responde a sus mensajes y al parecer no tiene intención de contestar al teléfono
- Que ilusa eres – dice en voz alta Alexandra mientras camina de un lado para otro de la habitación justo en ese momento se escucha su ordenador, alguien le acaba de enviar un mensaje al Facebook, se dirige rápidamente hacia el con la esperanza de que David haya respondido a los mil mensajes que le ha dejado, pero desilusionada mira a la pantalla verificando de que lamentablemente no es él “Hola Alex, soy yo Carolina parece que te has olvidado de mi L” duda si responder, la verdad que desde que esta tan centrada en David apenas ha hablado con sus amigas, las tiene olvidadas, además Carol era la única que sabía que estaba con David, es su mejor amiga así que pensó que no debería de ignorarla entonces empieza a teclear “¡Carol! No me he olvidado de ti perdóname es que he estado muy ocupada en casa, ya sabes que mi madre no puede con todo, tiene 4 hijos que cuidar” miente, realmente sabe que nada es verdad pero no sabe cómo decirle que David ya no le habla “No pasa nada Alex ya sabes que puedes contar conmigo si necesitas ayuda, ¿te puedo llamar?” Alexandra lo mira y no sabe si tiene muchas ganas de hablar con su mejor amiga pero sabe que igual le hace bien, lleva mucho tiempo aislada de todo “claro porque no, ahora mismo te llamo” su amiga le responde con un emoticono de una carita sonriendo, mientras ella coge su móvil que estaba encima de la cama, marca el número de su amiga y al tercer bip contesta
- Carol, ¿Cómo estás?
- Muy bien te echaba de menos, pero ¿y tú como estas? Me imagino que destrozada…- ¿destrozada? Acaso se ha enterado de algo y ella no lo sabe
- ¿Por qué lo dices?
- El otro día estaba paseando con mi perro y vi a David con Layla parece que ha decidido volver con ella – al otro lado de la línea se escucha a una chica llorar, Alexandra estaba en estado de shock, pero si Layla era su pasado, él le había dicho que su presente solo era ella, más decepciones…- Alex ¿estás bien?
- Yo… yo no sabía nada, hace más de una semana que David ha dejado de responderme a los mensajes, tampoco me contesta el teléfono no entiendo nada, debe ser una equivocación… esto no puede ser – no se lo acababa de creer, era imposible que David estuviera otra vez con ella además corto con Layla para estar con ella, su relación ya no tenía arreglo, cuantas mentiras le dijo
- Alex tranquila, lo mejor será que lo busques, que vayas a su casa y lo aclaréis todo, no te mereces esto, si quieres te acompaño
- Muchas gracias por todo  Carol pero esto debo arreglarlo yo sola, adiós y gracias otra vez- pulso la tecla de colgar y se acostó en la cama boca abajo cogió la almohada, puso su cara en ella y empezó a llorar, ¿Cómo pudo ser tan tonta? Él sigue enamorado de Layla y ella es una distracción más, entonces coge su móvil y se pone a mirar las últimas fotos que tiene con él, que feliz estaba cuando estaba con David, pero no piensa dejar esto así, busca un abrigo, las llaves y sale de casa a todo correr, no sabe lo que va a hacer pero  tiene que dejarle las cosas claras a ese chico, no puede jugar con ella de esa forma, pasan 20 minutos en lo que tarda en llegar a casa de David, se acerca al timbre aun dudosa de lo que va hacer, llama a la puerta y espera que le abran, cuando le abren la puerta tenía delante a la madre de David.
- Hola soy Alexandra una amiga de David, le podrías decir que quiero verle por favor.
- Hola, si ahora mismo le aviso que estas aquí, pero pasa dentro mejor, no estés ahí fuera esperando
- Muchas gracias – le dice con una sonrisa mientras entra en la casa.
En ese momento por las escaleras aparece David, el chico se quedó inmóvil al ver que Alexandra estaba allí en su casa.
- ¿Qué haces tú aquí?
- David, hijo que forma es esa de tratar a una amiga.
- Mama déjanos a solas que tenemos que hablar.
- Está bien
Su madre un poco extrañada se fue a la cocina, su hijo parecía enfadado la visita de esa chica al parecer no le agradaba tanto, David se aseguró de que su madre ya no les escuchaba y se acercó a aquella chica pero antes de que él empezara a hablar Alexandra se le adelantó y le propinó una cachetada en la cara.
- ¿Cómo te has atrevido a hacerme esto?
- ¿hacerte el que? – David se había puesto muy nervioso cuando la vio a ella allí en su casa y ahora estaba más tenso al recibir esa cachetada, parece que todas sus mentiras habían llegado al punto final.
- Me he enterado de que has vuelto con Layla, ¿pero qué te crees que soy tonta? Tarde o temprano me iba a enterar, pero no quería que sea de esa forma, estabas jugando con mis sentimientos y yo como una tonta enamorándome de ti – Alexandra tenía muchas ganas de llorar, pero no lo hizo – esto no se quedara así David, se dónde vive Layla, y tengo su Facebook sea como sea se enterara de esto
- ¡No! Alexandra ni se te ocurra decirle nada a Layla, si le dices eso dudo que me de otra oportunidad de estar con ella, he sido un estúpido y la deje ir, pero ahora me he dado cuenta de que la que merece la pena es ella y me equivoque estando contigo – David también recordó a Idaira, esa chica también fue otro error que cometió.
- ¡Tu no me tienes que decir lo que tengo que hacer, yo haré lo que me dé la gana! – Alexandra se estaba poniendo muy nerviosa y exaltada
- Alexandra te arrepentirás si haces eso, créeme que te arrepentirás, vete de aquí y déjame en paz, no vuelvas a buscarme y olvídate que existo ¿está bien?

Las palabras de David le dolieron mucho a Alexandra, pero tenía un plan y no pensaba dejarlo pasar y sin decir nada se dirigió a la puerta y se marchó, David iba a pagar muy caro el haber jugado con sus sentimientos y de eso estaba segura. 

domingo, 24 de noviembre de 2013

CAPÍTULO 12

En otro lugar de la ciudad ese mismo día

Estaba sentada en la cama, pensando en lo que acababa de escuchar de la boca de una de sus mejores amigas, ¿pero no había cortado con ella? Parece que no, agacha la cabeza sabe que no está bien no decirles nada de lo que pasa entre ella y ese chico pero si se lo dice a ellas, la echaran del grupo y no querrán volver a saber nada de ella nunca más. Suena su teléfono y mira quien es ¿ahora que querrá? Está completamente decepcionada de él, no le ha contado nada y tiene el descaro de llamarla ¿Cómo se atreve?
- ¿sí?
- Hola Idaira ¿Cómo estás?
- acabo de volver de casa de Layla, nos lo ha contado todo te lo habrás pasado de maravilla con ella ayer ¿no? Pensé que te habías olvidado de ella… - una lágrima corrió por la mejilla de Idaira, como pudo ser tan tonta de creer en él, era imposible que se hubiera olvidado de Layla habiendo pasando tan solo 3 semanas desde que corto con ella.
- Idaira, no te enfades te mereces una explicación y lo sé, perdóname,
- ¿Qué lo sientes? Y con eso lo arreglas todo ¿no? Que fácil te resulta todo, un día con una y otro día con otra, tú juegas con los sentimientos de todo el mundo, ahora mismo voy a encargarme de que Layla se entere del tipo de chico que eres en realidad.
- ¡No Idaira! Ni se te ocurra hacer eso, no quiero que vengas tú y te entrometas
- Encima de que me mientes a mí, quieres que me quede de brazos cruzados sin decir nada, ni lo sueñes.

Hace dos semanas

Idaira volvía de estar con David, él la había llamado para que le contara lo que le había pasado a Layla pero nunca pensó que pasara eso, ni se le había pasado por la cabeza, hace mucho tiempo antes de que Layla saliera con David a ella ya le gustaba él pero nunca se lo dijo porque Layla se le adelanto y empezaron a ser novios, así que decidió callárselo y quitárselo de la cabeza, no era una buena idea que se gustara del novio de una de sus mejores amigas, así que se mentalizo de que tendría que olvidarlo, pero entonces Idaira acostada en su cama recordaba lo que acababa de pasar y por si acaso fuera un sueño se pellizco en el brazo, pero se dio cuenta de que era verdad. Unas horas antes se dirigía a la casa de David, ya sabía dónde era la última vez que estuvo allí fue cuando Layla le preparó una fiesta sorpresa a él, timbró y David la recibió, la hizo pasar y le dio dos besos
- Vamos a mi cuarto, estaremos más cómodos para que me cuentes lo que ha pasado – él la cogió de la cintura, un poco extrañada Idaira le siguió a su habitación, cuando llegaron él cerró la puerta de su habitación – siéntate en la cama y me cuentas.
- está bien – ella se sentó en la cama – Layla ha tenido un accidente de coche con sus padres, ayer que fuimos a visitarla no se acordaba de nada, ha perdido la memoria y los médicos no saben cuánto tiempo tardará en recuperarla, pobre Lay
- Pobrecita, esperemos que se recupere pronto – David parecía afectado pero no tanto como lo esperaba, lo notaba raro pero no le dio importancia de todos modos nunca lo había llegado a conocer del todo.
- No pareces muy afectado, ¿Te has olvidado de Layla tan rápido?
- La verdad es que nuestra relación ya estaba muerta, yo ya no sentía nada por ella… Las cosas tal y como empiezan terminan ¿no crees?
- Si claro, supongo – ella no lo sabía, nunca había tenido una relación de más de seis meses
- Pero eso no quiere decir que no me importe como este, ha sido una persona muy importante en mi vida y si le pasa algo, aunque entre nosotros dos todo haya terminado, me gustaría enterarme.
- Claro, eso está bien
- La que me llama la atención es otra – dijo David mientras se iba a acercando poco a poco a Idaira.
- ¿David que haces?
- acaso no es esto lo que querías hace tiempo, sé que siempre te has gustado de mi pero no te has atrevido a decirme nada por miedo a romper tu amistad con Layla, pero ahora yo ya no estoy con ella y puede ser que entre nosotros dos pueda llegar a pasar algo.
- Pero aunque no estés con ella estaría mal, acabáis de cortar y yo debería apoyarla a ella, no salir con su ex, eso no es de buenas amigas.
- Idaira sabes que es lo que quieres, tu solo déjate llevar – le decía mientras la tomaba por la cintura
- esto no está bien David… - a Idaira no le dio tiempo a acabar la frase cuando David le beso, ella sabía que todo eso estaba mal pero llevaba tanto tiempo esperando ese momento que se dejó llevar, después de varios segundos, David se apartó de ella.
- al final no ha sido tan malo, de lo contrario te hubieras apartado enseguida Idaira sabía que lo que acababa de hacer estaba mal pero no había marcha atrás – admítelo, te ha gustado no lo niegues Idaira.
- No lo niego, pero sigo pensando que está mal
- te haré que cambies de idea – otra vez se lanzó a darle un beso, en ese momento se dio cuenta de que seguía gustándole David, y no paro siguió besándolo, los dos se dejaron llevar y por primera vez ella no le importó nada, ni siquiera pensó en las consecuencias que esto podría tener.
- creo que esto no deberíamos decírselo a nadie por el bien de los dos, aunque Layla no se acuerde de nada prefiero que no lo sepa, seguro que cuando recuerde todo no querrá volver a verme – dijo Idaira, estaba arrepentida, pero pensaba que tal vez ya era hora de que sea feliz de una vez por todas.
- yo también pienso eso, espero que todo salga bien –le dijo dándole otro beso
- bueno será mejor que me vaya
- Esta bien, nos veremos pronto ¿verdad?
- si eso espero
Los dos se dirigieron a la puerta y se despidieron con un beso
- No lo olvides será un secreto.
Idaira seguía pensando que eso que le acababa de pasar hace unas horas no era real, estaba muy feliz porque el chico que le gustaba le había besado pero por otro lado se sentía mal por haberle hecho eso a su amiga.




- De verdad Idaira, no le digas nada a Lay, en realidad no sé qué hacía cuando te bese a ti, todo fue una equivocación nunca debería haberme acercado a ti, posiblemente Lay y yo volvamos a estar juntos y no quiero que una niñita caprichosa como tú lo arruine todo.
- ¿has dicho niñita caprichosa? El que ha mentido la pata has sido tú, yo te dije que no estaba bien y tú dijiste que no, luego me hiciste ilusiones ¿y ahora me dices que todavía quieres a Layla? eres egoísta, solo te importan tu sentimientos – Idaira se echó a llorar
- Las cosas no son siempre como uno quiere Idaira, lo siento pero aquí se acabó todo…


David colgó y Idaira tiro el móvil al suelo y se echó a llorar en la cama, no podía parar ¿Cómo pudo confiar en sus palabras? Sonaban tan sinceras que pensó que de verdad le gustaba. No sabe que hacer pero no piensa dejar las cosas así. 

domingo, 17 de noviembre de 2013

CAPÍTULO 11

Al día siguiente

- A desayunar Layla – dijo su madre asomándose a la puerta de su habitación – me parece que a alguien se le han pegado las sábanas ¿verdad Lay?
- Pues un poco la verdad – dijo Layla desperezándose – bajo enseguida mamá, espera a que me cambie
- está bien, pero tienes visita así que date prisa
- ¿visita? ¿Quién?
- pues son tus amigas, Idaira, Fernanda y Elisabeth, me han dicho que querían ver como estabas.
- Vaya… - Layla pensaba que es una pena el no acordarse de sus amigas, pero le estaba resultando tan fácil recordar que igual si esta vez las veía las recordaría, aunque todo poco a poco y con calma – está bien ahora bajo, diles que me esperen.
Su madre asintió con la cabeza y  salió por la puerta, cuando Layla se disponía a levantarse tres chicas entraron por la puerta de su habitación y se lanzaron sobre ella, tirándole a la cama.
- ¡Lay! ¿Cómo estás? – dijo Fernanda dándole un beso en la mejilla
- Bien, bueno he recordado varias cosas, a mis padres, quien soy yo, y uff menos mal porque si no todo iría peor.
- ¡Cuánto me alegro cariño! ¿Y de nosotras te acuerdas?
- Perdonadme pero no, bueno la cosa es que recuerdo cosas sueltas pero no todo exactamente, a quien recuerdo perfectamente es a… David
Las tres chicas se miraron entre ellas con un poco de nerviosismo.
Entonces Elisabeth dijo:
- pero ¿y cómo llevas ese tema? ¿Lo has superado ya?
- Pues la verdad es que no, pero ayer estuve con él, pasamos toda la tarde juntos
- Nos hablas en serio – dijo Idaira con gran cara de asombro – por tu cara de felicidad parece que eso no es todo ¿verdad?
- Pues no – no paraba de sonreír – también nos besamos, pero yo me aparte no sé qué hacía en ese momento me deje llevar por mis sentimientos
- Después de todo lo que te hizo ¿Cómo has podido besarle?
- No, veréis lo que pasa es que ayer pase toda la tarde con él, pero el día anterior había venido a pedirme perdón y a decirme que le de otra oportunidad… - Layla les contó lo que había pasado en esos dos días y que David le había demostrado que de verdad la quería y que lo que paso con Alexandra fue una equivocación, las chicas tenían sus miradas atentas puestas en ella mientras contaba lo que había pasado – pero no he vuelto con él aun no lo tengo claro, además también hay otro chico…
- pero mírala si estas rompiendo corazones – le dijo Elisabeth dándole un pequeño codazo a Layla
- Bueno no lo sé – se ruborizo a ver que sus amigas se reían de lo q le había pasado
- bueno pero cuéntanos no nos dejes con la intriga
- Se llama Alan y es nuevo en el barrio se acaba de mudar por el trabajo de su padre y es muy simpático, pero ayer iba a salir con él y decidí salir con David… es muy guapo también y tiene una sonrisa encantadora, pero no sé qué hacer aun quiero a David…
- Yo pienso que deberías darle una oportunidad – dijo Idaira
- Sí, pero ¿y qué pasa con David? No puedo borrarlo así de la noche a la mañana
- Sí te entiendo pero no deberías cerrarte las puertas de conocerle además no parece mal chico tal y como lo describes
- Idaira tiene razón – dijo Fernanda
- Bueno no sé qué hacer aún no lo tengo claro, pero gracias por vuestras opiniones.
- No pasa nada para eso estamos ¿no crees? Pero recuerda que elijas lo que elijas estaremos nosotras aquí para apoyarte.
- Muchas gracias chicas – dijo Layla acercándose a las tres para darles un abrazo, son las mejores amigas que puede tener y aunque no las recuerde mucho sabe que las quiere con todo el cariño del mundo.
- Bueno chicas creo que va siendo hora de irnos, Lay necesitara desayunar – dijo Elisabeth levantándose de la cama.
- Si, vámonos chicas – las tres se despidieron de Layla dándole un abrazo y un beso
- Muchas gracias por visitarme, me ha servido de mucho.
- Te queremos – dijeron al unísono y salieron de la habitación
Las tres chicas le habían hecho pensar, tenían razón no tenía por qué desaprovechar la oportunidad de conocer a Alan, pero quiere a David y contra eso no se puede luchar, justo sonó su teléfono.
- ¿sí?
- Hola Lay, ¿Cómo estás?
Era él, que oportuno
- ¡Hola Alan! Bien gracias me acababa de despertar ¿y tú?
- Bien – mentía, después de que ella le dijera que no ayer no estaba muy bien pero no se lo iba a decir sino ella se daría cuenta de que el  siente algo por ella – espero que estés mejor que ayer ¿ya está todo solucionado?
- Si, bueno no tenía mayor relevancia pero creo que si no lo solucionaba ayer no lo haría - ¿solucionar el que? Si sigue igual de confundida o incluso más que ayer, pero tiene que mentirle para que Alan no haga muchas preguntas.
- Me alegra escuchar eso, entonces ¿Cuándo haremos nuestra salida?
- No lose, espero que pronto te diría que hoy pero estaré ocupada, te prometo que te avisaré, ahora tengo que irme discúlpame Alan, cuídate un beso
- Está bien, adiós cuídate – o era cosa suya o Layla le estaba evitando no sabía que pensar pero no quería agobiarla y colgó después de despedirse.
Layla con el teléfono en la mano no sabía qué hacer, ¿volvía con David? El chico que más quería ¿o le daba una oportunidad a Alan? Un chico que conocía de apenas unos días y le parecía un chico genial, era un dilema, además de su pérdida de memoria ahora también tendrá que lidiar con este dilema entre dos chicos.

sábado, 16 de noviembre de 2013

CAPÍTULO 10

Esa tarde en la casa de Layla

Layla se estaba preparando para cuando llegara David, se miraba al espejo continuamente, se puso un brillo de labios y bajo a la cocina, en una notita escribió a sus padres “volveré más tarde, he salido un momento a dar una vuelta, os quiero y no os preocupéis”, Layla nerviosa miraba el reloj cada minuto, la última vez que lo miro faltaban solo 10 minutos para que llegara David, cada vez se estaba poniendo más nerviosa, entonces se empezó a reír sola y se dijo para sí misma: “pareces una niña pequeña, no es la primera vez que vas a estar con él”.
De repente sonó el timbre y enseguida corrió a abrir la puerta, era David que se había adelantado a la hora acordada.
- ¡Wao! qué guapa estás – dijo David con una cara de asombro que era imposible disimular.
Otra vez sintió que sus mejillas le ardían, se había puesto rojísima como siempre le pasa cuando le dicen algo que no le suelen decir o le hacen un piropo, aunque ya se había acostumbrado a los de David.
- Muchas gracias – dijo Layla con una sonrisa de oreja a oreja.
- Bueno vámonos ¿no?
- Claro que sí, dame un minuto que coja mis cosas y salimos.
Layla subió a habitación y cogió su bolso, entonces bajo hasta donde le estaba esperando su acompañante.
- Ya estoy lista – entonces David le puso su brazo para que se cogiera de él.
- Pues vámonos entonces – David espero a q Layla cerrara la puerta de su casa y salieron.
Empezaron a caminar y David sabía perfectamente a donde la llevaba.
- ¿A dónde vamos? – le pregunto a David al verlo tan decidido hacia donde se diría.
- es todo una sorpresa, así que no puedo decirle nada señorita Layla.
- Jo, eso es injusto – dijo Layla que odiaba que no le dejaran con la incógnita
- Bueno llegaremos enseguida y lo sabrás, no te desesperes cariño – a David le hacía mucha gracia esa situación, ver la cara de entusiasmo de ella le devolvía la confianza de que todo volvería ser como antes, pero sabe que no todo sería tan fácil.
Seguían caminando y se estaban acercando al sitio donde David había preparado una sorpresa para Layla
- Tápate los ojos
- no quiero – le dijo ella sacándole la lengua.
- Sabía que dirías eso por eso he traído una venda para taparte los ojos.
Layla chasqueo la lengua, odia que le conozca tanto, aunque por una parte le gustaba eso porque sabía todo de ella, él se acercó a ella y le vendo los ojos
- ¿ves algo? – dijo el haciendo señales delante de ella para comprobarlo.
- Si, un chico muy feo – entonces soltó una carcajada cuando acabo la frase.
Él cuando escucho eso y al verla a ella con su sonrisa le dio ganas de darle un beso pero se resistió porque sabía que si lo hacía metería la pata así que prefirió ir despacio y le dio un beso en la mejilla.
- Hey, menos confianzas eh! Que todavía no he cedido – dijo Layla frunciendo el ceño.
- Tranquila, no me pasare
- Bueno eso espero – dijo sonriendo, sabía que él todavía le quería y lo notaba pero quería ir despacio y asegurarse que todo iría bien. De repente se le vino a la cabeza Alan, pobre chico como podía haberle dicho que no después de lo bien que lo pasaron ayer, sabía que los recuerdos y momentos que tenía con David era una razón de peso para haberle dicho que no, pero aun así se sentía mal, pero le prometió que se lo recompensaría.
David la llevaba de la mano para que no se cayera con la venda puesta, habían llegado a su destino
- Puedes quitarte la venda – estaba nervioso, no sabía si eso le gustaría a ella.
Cuando Layla se quitó la venda puso sus manos en la boca, no sabía que decir.
- ¿Pero… pero esto es para mí?
- No, es para la chica que viene ahora – dijo irónicamente - ¡pues claro que es para ti Lay!
- ¡Es súper bonito! – Layla miraba con atención lo que había preparado David para ella, había puesto en la hierba una sábana y encima de ella un montón de pétalos de rosas blancas sus preferidas formando, en el centro estaba su nombre escrito con pétalos de rosas también, David sabía que esas cosas le encantaban a Layla  y por eso lo preparo, además de eso había preparado un picnic para ella con la comida que más les gusta, a ella le hizo mucha ilusión que el preparara solo para ella, algo le decía que después de todo ese chico seguía siendo para ella.
- Cada día me sorprendes más ¿sabías?
- Eso intento – le dijo guiñándole un ojo.
- Bueno quieres probar los pastelitos que tanto te gustan, no soy experto cocinero pero me has salido digamos que medianamente bien
- Bueno tendré que probarlos para saber si están ricos
- Esta bien chica experta pruébalos – David cogió uno de la cesta en la que estaban y se lo dio, ella lo probo y se quedó un rato saboreándolo.
- bueno… no están mal, pero he probado mejores – dijo riéndose de aquel chico que esperaba con inquietud la opinión de la chica.
- ¿Cómo que mejores? Sabes perfectamente que están para chuparse los dedos.
Por un momento Layla era inmensamente feliz, volver a pasar esos momentos con David sin que nadie se entrometa entre los dos, le hacía tan feliz, pasaron una gran tarde riendo y pasándolo muy bien, volviendo a los viejos tiempos, cuando era la hora de volver a casa David le acompaño, estaban en la puerta de la casa de Layla
- Muchas gracias por todo David
- No, gracias a ti por darme la oportunidad de pasar esta tarde contigo, espero que te hayas divertido y te haya gustado mi sorpresa.
- Claro eso no lo dudes, bueno tengo que entrar ya en casa que se me hace tarde.
Layla se acercaba a él para despedirse e impulsivamente dirigió su boca a la de él, David le correspondió y la envolvió en sus brazos, fue un beso muy cálido y fue un momento en el que los dos eran más felices que nunca, pero de repente Layla se apartó.
- no debería de hacer esto
- No Lay es lo que sientes, no puedes ocultar los sentimientos
- Lo sé pero no quiero ir tan rápido luego otra vez volveremos a lo mismo y no quiero eso
- Te prometo que esta vez no fallare, te lo prometo de verdad.
- Me lo pensare, no quiero anticiparme y luego volverme a equivocar.
- está bien respeto tu decisión, pero espero que me contestes y sea un sí.
- bueno ahora debo volver, adiós David.

- adiós cariño te quiero, recuérdalo siempre – se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla, ella entro en casa, todo era un dilema ¿Qué hacía ahora? Lo quería eso estaba claro pero y si vuelve a pasar otra vez lo mismo no se lo perdonaría a ella misma por haber caído otra vez, pero con ese beso David le demostró que es diferente y que de verdad la quiere, todo el mundo se equivoca, pero aun no sabía si volvería con él.

domingo, 10 de noviembre de 2013

CAPÍTULO 9

Ese mismo día por la tarde.

Alan estaba sentado en su habitación pensando en lo bien que lo iba a pasar esa tarde con Layla, igual o incluso mejor que la de ayer, ya había más confianza y sabía que toso iría muy bien, de repente su móvil sonó y fue a ver quién era, lo vio y dudoso contesto
- Hola Layla ¿pasa algo?
- Hola Alan, veras es que… - ella no sabía si hacía bien pero era su decisión además ya tendrá tiempo para quedar con Alan -  no puedo quedar esta tarde al final me ha surgido un imprevisto, lo siento ¿te parece bien que te avise otro día?
- Claro no hay problema, supongo que tendrás cosas que hacer – él pensaba que posiblemente tendría mejores cosas que hacer que estar con él a fin de cuentas es un chico que conoce de un día, y ella no siente lo mismo por él, su ilusión se desvaneció en cuestión de segundos – tú me avisas cuando puedes ¿vale? Pero no te olvides de mí.
- Claro que no tranquilo yo te avisare pronto, de verdad lo siento, pero es que hay asuntos que debo resolver, te prometo que te enseñare la ciudad y te contare todo. Cuídate y gracias por entenderme, un beso.
- Si, tú también, espero que todo se arregle pronto. Adiós
Alan quería acabar ya con aquella conversación, su estado de ánimo había cambiado en cuestión de segundos, tantas cosas que había pensado que pasaría con Layla esta tarde para nada, todo completamente a la basura, que mala suerte tiene espera volver a verla la verdad no le gustaría que acabara algo que acababa de empezar.

Mientras en casa de Layla

Bueno lo hecho, hecho esta pensaba con el móvil en la mano, acaba de hablar con Alan y le acababa de decir que no podía salir con él, había notado por su tono de voz que no le había gustado mucho la idea, pero él no le dijo nada solo acepto y nada más, le resulta fácil a Layla conocer a las personas, sus reacciones y su forma de ser, no sabía si había hecho bien o mal eligiendo quedar con David pero en cualquier caso se lo recompensaría a Alan el haberle dado plantón, ahora le tocaba llamar a David, marco su número y después de unos segundos contestaron al otro lado de la línea.
- Hola David, soy yo Layla
- ¿Layla? ¿Quién eres tú? – una chica contesto al otro lado de la línea esa voz se le hizo familiar.
- Perdón creo que me he confundido.
Layla colgó enseguida igual se había equivocado y había marcado un número que no era, lo comprobó y se dio cuenta de que no era así, había marcado bien, ¿Quién era esa chica? Volvió a marcar esta vez más decidida.
- ¿Sí?
- Hola soy Layla
- ¿otra vez tú?
- Sí, ¿me puedes pasar con David?
- Está ocupado – la voz de aquella chica no conseguiría intimidar a Layla.
- Necesito hablar con él, es urgente.
- Está bien ahora te lo paso.
- Una pregunta ¿tú quién eres?
-  Esas cosas no te incumben.
- Está bien solo era una pregunta – Layla decidió acabar con esa conversación que no le llevaría a ningún sitio.
Espero unos minutos hasta que se pusiera David sin dejar de pensar en lo antipática que había sido esa chica con ella, pero no le dio importancia.
- ¡Layla, esperaba tu llamada! – Dijo David con entusiasmo – perdona a Sofía es chica a la que estoy ayudando con matemáticas, ha contestado mi teléfono mientras estaba en el baño, posiblemente hayas pensado otra cosa perdóname.
- Pues la verdad es que si, parecía tu novia, no ha sido muy simpática que digamos.
- Si, bueno le ayudo un poco obligado es hija de una amiga de mi madre y mi madre me lo pidió así que no puedo decirle que no.
-  Bueno no pasa nada, llamaba para decirte que al final sí que nos vemos esta tarde espero que no me falles esta vez. – seguía dudosa de si había elegido bien pero esa tarde lo comprobaría.
- Cuanto me alegra escuchar eso, créeme que había perdido un poco las esperanzas y tranquila que no te arrepentirás de nada. Entonces no vemos luego.
- Si claro, pasa por mi casa a las 5.
- Está bien. Te quiero Layla, no lo olvides.


Colgó y después de ese “te quiero” sus dudas sobre si había elegido bien disminuyeron, esperaba que esa tarde todo saliera bien y no se arrepintiera de nada.

domingo, 3 de noviembre de 2013

CAPÍTULO 8 

En la casa de Layla

Había pasado una hora desde que Alan se había ido y Layla estaba muy feliz de haber desayunado con él, subió a su habitación y estaba tumbada en la cama, sus padres la han llamado y dijeron que no volverían hasta la tarde, estaba escuchando música, con todo lo que había pasado desde que llego a su casa no le había dado tiempo a nada, entonces decidió curiosear un poco en su habitación, abrió el primer cajón y lo que encontró fue un álbum de fotos, lo abrió y vio muchas fotos suyas con un chico, en una aparecían abrazados, en otras riendo, y en otra besándose, ¿y ese chico quién era? ¡Es verdad! si es el chico de la pesadilla que lleva teniendo varios días, cuando estaba viendo las fotos no se percató de que había sonado el timbre y la tercera vez lo escucho, bajo las escaleras y abrió la puerta.
- Hola Layla
Delante suya tenía a un chico bastante alto, con el pelo negro, una tez ni tan blanca ni tan morena, tenía los ojos marrones claros, exactamente igual al chico que había visto en las fotos y el de la pesadilla, en ese momento por la cabeza de Layla pasaron miles de recuerdos, momentos, miles de cosas que no habían pasado antes, esos recuerdos pasaron tan rápido y a la vez tan despacio que le produjeron una punzada en el corazón entonces contestó.
- Da... David
- Layla ¿me reconoces? Pero si habías perdido la memoria ¿no?
- Si te reconozco me acaba de pasar una cosa muy rara al verte... ¿Qué quieres? ¿No tuviste bastante hace 3 semanas cuando me dejaste?
- Layla, perdóname yo no quería hacerte eso lo siento de verdad - David tomo la mano de Layla pero esta la soltó.
- recuerdo pocas cosas y tengo la mala suerte de recordar todo el daño que me has hecho. - tenía ganas de llorar pero no iba a hacer delante de él, aunque le cayó una lágrima por mucho que intento ser fuerte.
- Cariño lo siento de verdad - se acercó a ella y con su dedo pulgar seco la lágrima que caía por su mejilla y entonces la rodeó con sus brazos.
Layla quería separarse de él pero no podía, lo quería más que nadie, quería que fuera el quien le ayudara a recomponer su vida pero ¿y Alan? No podía olvidarse de aquel chico que había sido tan cariñoso con ella, y que le había ayudado a olvidarse de todo durante mucho tiempo.
- ¡No! No puedes volver aquí esperar que te perdone y que todo vuelva a estar como siempre - dijo ella separándose de sus brazos.
- Lo sé, pero quiero arreglar lo nuestro, necesito otra oportunidad y demostrarte que esto puede cambiar, que puedo hacerte feliz y recompensarte todo el daño que te he hecho - Layla no quería ceder, su cabeza le decía que no pero su corazón le decía que le diera otra oportunidad, era un dilema entre conciencia y corazón - ¿y bien?
- No lo sé David lo que pasó fue algo que no olvidare y no es tan fácil olvidar algo así… - No sabía que hacer – tengo que pensármelo bien.
- Esta bien, te entiendo perfectamente, que te parece si quedamos hoy a la tarde y hablamos, no acepto un no por respuesta – David sonrió, con esa sonrisa terminaría de convencer a Layla.
- Pues la verdad es que ya tenía planes – por su memoria pasan los recuerdos de esta mañana con Alan, no sabe qué hacer esta muy confundida ¿Y si no sale con Alan? A fin de cuentas lo conoce de tan solo dos días, pero no puede hacerle eso se ha portado tan bien con ella…
- ¿planes? ¿Saldrás con Fernanda, Idaira y Elisabeth?
- no exactamente, he conocido a un chico en el barrio que acaba de llegar y le enseñare la ciudad un poco.
- ¿un chico? Ósea que ya conoces a alguien – David agachó la cabeza, ya había parecido otro chico en su vida, es lógico es guapa y tiene todo lo que un chico busca, se sentía con una rabia infinita por haberla dejado.
- Bueno lo conocí ayer pero es muy simpático y me ha caído muy bien – ella noto la reacción de David y se dio cuenta que en verdad él hablaba en serio quería volver con ella, pero no todo es tan fácil, ni todo se olvida de la noche a la mañana, aunque era irónico porque a ella le había pasado exactamente eso, iba recordando poco a poco partes de su vida y formando un puzle.
- Bueno tú decides con quien prefieres quedar - Layla quería darle una oportunidad a David ¿Por qué no? En dos años no le había fallado y tal vez esto solo fuera un bache tonto.
- Dime ¿Qué paso con Alexandra?
- Ella desapareció de mi vida, solo quería terminar con nuestra relación y así lo consiguió no me gustaba, me confundió eso es todo en ningún momento hice nada con ella, ni estando contigo ni después, te lo prometo - Layla le creía, eran dos años que le sirvieron para conocerlo y saber cuándo mentía y cuando le decía la verdad y esta vez no mentía hablaba totalmente en serio.
- Me lo pensare y te avisare, tenlo por seguro.
- Esta bien – David se sentía feliz, no había perdido las esperanzas aún era un tal vez no un no rotundo – bueno pues te dejo que pienses ¿sí? Ahora será mejor que me vaya, ¿sabes que te quiero verdad? – porque tendrá que ser tan cariñoso pensaba Layla así le resulta más complicado no ceder.
- David para ya – él no le hizo caso y se acercaba poco a poco a ella, le dio un beso en la mejilla y ella sintió otra vez esa felicidad que sentía cada vez que estaba a su lado – adiós David
- no olvides decirme cuál es tu respuesta, te quiero Layla no lo olvides.
Layla cerró la puerta y se apoyó en ella ¿Y ahora que hacía? Puf que difícil es todo pensaba.
Esta tarde será un dilema completo entre Alan un gran chico que acababa de conocer o David su novio al que todavía quería y no sabía si perdonar.