domingo, 10 de noviembre de 2013

CAPÍTULO 9

Ese mismo día por la tarde.

Alan estaba sentado en su habitación pensando en lo bien que lo iba a pasar esa tarde con Layla, igual o incluso mejor que la de ayer, ya había más confianza y sabía que toso iría muy bien, de repente su móvil sonó y fue a ver quién era, lo vio y dudoso contesto
- Hola Layla ¿pasa algo?
- Hola Alan, veras es que… - ella no sabía si hacía bien pero era su decisión además ya tendrá tiempo para quedar con Alan -  no puedo quedar esta tarde al final me ha surgido un imprevisto, lo siento ¿te parece bien que te avise otro día?
- Claro no hay problema, supongo que tendrás cosas que hacer – él pensaba que posiblemente tendría mejores cosas que hacer que estar con él a fin de cuentas es un chico que conoce de un día, y ella no siente lo mismo por él, su ilusión se desvaneció en cuestión de segundos – tú me avisas cuando puedes ¿vale? Pero no te olvides de mí.
- Claro que no tranquilo yo te avisare pronto, de verdad lo siento, pero es que hay asuntos que debo resolver, te prometo que te enseñare la ciudad y te contare todo. Cuídate y gracias por entenderme, un beso.
- Si, tú también, espero que todo se arregle pronto. Adiós
Alan quería acabar ya con aquella conversación, su estado de ánimo había cambiado en cuestión de segundos, tantas cosas que había pensado que pasaría con Layla esta tarde para nada, todo completamente a la basura, que mala suerte tiene espera volver a verla la verdad no le gustaría que acabara algo que acababa de empezar.

Mientras en casa de Layla

Bueno lo hecho, hecho esta pensaba con el móvil en la mano, acaba de hablar con Alan y le acababa de decir que no podía salir con él, había notado por su tono de voz que no le había gustado mucho la idea, pero él no le dijo nada solo acepto y nada más, le resulta fácil a Layla conocer a las personas, sus reacciones y su forma de ser, no sabía si había hecho bien o mal eligiendo quedar con David pero en cualquier caso se lo recompensaría a Alan el haberle dado plantón, ahora le tocaba llamar a David, marco su número y después de unos segundos contestaron al otro lado de la línea.
- Hola David, soy yo Layla
- ¿Layla? ¿Quién eres tú? – una chica contesto al otro lado de la línea esa voz se le hizo familiar.
- Perdón creo que me he confundido.
Layla colgó enseguida igual se había equivocado y había marcado un número que no era, lo comprobó y se dio cuenta de que no era así, había marcado bien, ¿Quién era esa chica? Volvió a marcar esta vez más decidida.
- ¿Sí?
- Hola soy Layla
- ¿otra vez tú?
- Sí, ¿me puedes pasar con David?
- Está ocupado – la voz de aquella chica no conseguiría intimidar a Layla.
- Necesito hablar con él, es urgente.
- Está bien ahora te lo paso.
- Una pregunta ¿tú quién eres?
-  Esas cosas no te incumben.
- Está bien solo era una pregunta – Layla decidió acabar con esa conversación que no le llevaría a ningún sitio.
Espero unos minutos hasta que se pusiera David sin dejar de pensar en lo antipática que había sido esa chica con ella, pero no le dio importancia.
- ¡Layla, esperaba tu llamada! – Dijo David con entusiasmo – perdona a Sofía es chica a la que estoy ayudando con matemáticas, ha contestado mi teléfono mientras estaba en el baño, posiblemente hayas pensado otra cosa perdóname.
- Pues la verdad es que si, parecía tu novia, no ha sido muy simpática que digamos.
- Si, bueno le ayudo un poco obligado es hija de una amiga de mi madre y mi madre me lo pidió así que no puedo decirle que no.
-  Bueno no pasa nada, llamaba para decirte que al final sí que nos vemos esta tarde espero que no me falles esta vez. – seguía dudosa de si había elegido bien pero esa tarde lo comprobaría.
- Cuanto me alegra escuchar eso, créeme que había perdido un poco las esperanzas y tranquila que no te arrepentirás de nada. Entonces no vemos luego.
- Si claro, pasa por mi casa a las 5.
- Está bien. Te quiero Layla, no lo olvides.


Colgó y después de ese “te quiero” sus dudas sobre si había elegido bien disminuyeron, esperaba que esa tarde todo saliera bien y no se arrepintiera de nada.

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