domingo, 3 de noviembre de 2013

CAPÍTULO 8 

En la casa de Layla

Había pasado una hora desde que Alan se había ido y Layla estaba muy feliz de haber desayunado con él, subió a su habitación y estaba tumbada en la cama, sus padres la han llamado y dijeron que no volverían hasta la tarde, estaba escuchando música, con todo lo que había pasado desde que llego a su casa no le había dado tiempo a nada, entonces decidió curiosear un poco en su habitación, abrió el primer cajón y lo que encontró fue un álbum de fotos, lo abrió y vio muchas fotos suyas con un chico, en una aparecían abrazados, en otras riendo, y en otra besándose, ¿y ese chico quién era? ¡Es verdad! si es el chico de la pesadilla que lleva teniendo varios días, cuando estaba viendo las fotos no se percató de que había sonado el timbre y la tercera vez lo escucho, bajo las escaleras y abrió la puerta.
- Hola Layla
Delante suya tenía a un chico bastante alto, con el pelo negro, una tez ni tan blanca ni tan morena, tenía los ojos marrones claros, exactamente igual al chico que había visto en las fotos y el de la pesadilla, en ese momento por la cabeza de Layla pasaron miles de recuerdos, momentos, miles de cosas que no habían pasado antes, esos recuerdos pasaron tan rápido y a la vez tan despacio que le produjeron una punzada en el corazón entonces contestó.
- Da... David
- Layla ¿me reconoces? Pero si habías perdido la memoria ¿no?
- Si te reconozco me acaba de pasar una cosa muy rara al verte... ¿Qué quieres? ¿No tuviste bastante hace 3 semanas cuando me dejaste?
- Layla, perdóname yo no quería hacerte eso lo siento de verdad - David tomo la mano de Layla pero esta la soltó.
- recuerdo pocas cosas y tengo la mala suerte de recordar todo el daño que me has hecho. - tenía ganas de llorar pero no iba a hacer delante de él, aunque le cayó una lágrima por mucho que intento ser fuerte.
- Cariño lo siento de verdad - se acercó a ella y con su dedo pulgar seco la lágrima que caía por su mejilla y entonces la rodeó con sus brazos.
Layla quería separarse de él pero no podía, lo quería más que nadie, quería que fuera el quien le ayudara a recomponer su vida pero ¿y Alan? No podía olvidarse de aquel chico que había sido tan cariñoso con ella, y que le había ayudado a olvidarse de todo durante mucho tiempo.
- ¡No! No puedes volver aquí esperar que te perdone y que todo vuelva a estar como siempre - dijo ella separándose de sus brazos.
- Lo sé, pero quiero arreglar lo nuestro, necesito otra oportunidad y demostrarte que esto puede cambiar, que puedo hacerte feliz y recompensarte todo el daño que te he hecho - Layla no quería ceder, su cabeza le decía que no pero su corazón le decía que le diera otra oportunidad, era un dilema entre conciencia y corazón - ¿y bien?
- No lo sé David lo que pasó fue algo que no olvidare y no es tan fácil olvidar algo así… - No sabía que hacer – tengo que pensármelo bien.
- Esta bien, te entiendo perfectamente, que te parece si quedamos hoy a la tarde y hablamos, no acepto un no por respuesta – David sonrió, con esa sonrisa terminaría de convencer a Layla.
- Pues la verdad es que ya tenía planes – por su memoria pasan los recuerdos de esta mañana con Alan, no sabe qué hacer esta muy confundida ¿Y si no sale con Alan? A fin de cuentas lo conoce de tan solo dos días, pero no puede hacerle eso se ha portado tan bien con ella…
- ¿planes? ¿Saldrás con Fernanda, Idaira y Elisabeth?
- no exactamente, he conocido a un chico en el barrio que acaba de llegar y le enseñare la ciudad un poco.
- ¿un chico? Ósea que ya conoces a alguien – David agachó la cabeza, ya había parecido otro chico en su vida, es lógico es guapa y tiene todo lo que un chico busca, se sentía con una rabia infinita por haberla dejado.
- Bueno lo conocí ayer pero es muy simpático y me ha caído muy bien – ella noto la reacción de David y se dio cuenta que en verdad él hablaba en serio quería volver con ella, pero no todo es tan fácil, ni todo se olvida de la noche a la mañana, aunque era irónico porque a ella le había pasado exactamente eso, iba recordando poco a poco partes de su vida y formando un puzle.
- Bueno tú decides con quien prefieres quedar - Layla quería darle una oportunidad a David ¿Por qué no? En dos años no le había fallado y tal vez esto solo fuera un bache tonto.
- Dime ¿Qué paso con Alexandra?
- Ella desapareció de mi vida, solo quería terminar con nuestra relación y así lo consiguió no me gustaba, me confundió eso es todo en ningún momento hice nada con ella, ni estando contigo ni después, te lo prometo - Layla le creía, eran dos años que le sirvieron para conocerlo y saber cuándo mentía y cuando le decía la verdad y esta vez no mentía hablaba totalmente en serio.
- Me lo pensare y te avisare, tenlo por seguro.
- Esta bien – David se sentía feliz, no había perdido las esperanzas aún era un tal vez no un no rotundo – bueno pues te dejo que pienses ¿sí? Ahora será mejor que me vaya, ¿sabes que te quiero verdad? – porque tendrá que ser tan cariñoso pensaba Layla así le resulta más complicado no ceder.
- David para ya – él no le hizo caso y se acercaba poco a poco a ella, le dio un beso en la mejilla y ella sintió otra vez esa felicidad que sentía cada vez que estaba a su lado – adiós David
- no olvides decirme cuál es tu respuesta, te quiero Layla no lo olvides.
Layla cerró la puerta y se apoyó en ella ¿Y ahora que hacía? Puf que difícil es todo pensaba.
Esta tarde será un dilema completo entre Alan un gran chico que acababa de conocer o David su novio al que todavía quería y no sabía si perdonar.

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