CAPÍTULO 10
Esa
tarde en la casa de Layla
Layla se estaba preparando para cuando
llegara David, se miraba al espejo continuamente, se puso un brillo de labios y
bajo a la cocina, en una notita escribió a sus padres “volveré más tarde, he
salido un momento a dar una vuelta, os quiero y no os preocupéis”, Layla
nerviosa miraba el reloj cada minuto, la última vez que lo miro faltaban solo
10 minutos para que llegara David, cada vez se estaba poniendo más nerviosa,
entonces se empezó a reír sola y se dijo para sí misma: “pareces una niña
pequeña, no es la primera vez que vas a estar con él”.
De repente sonó el timbre y enseguida
corrió a abrir la puerta, era David que se había adelantado a la hora acordada.
- ¡Wao! qué guapa estás – dijo David con
una cara de asombro que era imposible disimular.
Otra vez sintió que sus mejillas le
ardían, se había puesto rojísima como siempre le pasa cuando le dicen algo que
no le suelen decir o le hacen un piropo, aunque ya se había acostumbrado a los
de David.
- Muchas gracias – dijo Layla con una
sonrisa de oreja a oreja.
- Bueno vámonos ¿no?
- Claro que sí, dame un minuto que coja
mis cosas y salimos.
Layla subió a habitación y cogió su bolso,
entonces bajo hasta donde le estaba esperando su acompañante.
- Ya estoy lista – entonces David le puso
su brazo para que se cogiera de él.
- Pues vámonos entonces – David espero a q
Layla cerrara la puerta de su casa y salieron.
Empezaron a caminar y David sabía
perfectamente a donde la llevaba.
- ¿A dónde vamos? – le pregunto a David al
verlo tan decidido hacia donde se diría.
- es todo una sorpresa, así que no puedo
decirle nada señorita Layla.
- Jo, eso es injusto – dijo Layla que
odiaba que no le dejaran con la incógnita
- Bueno llegaremos enseguida y lo sabrás,
no te desesperes cariño – a David le hacía mucha gracia esa situación, ver la
cara de entusiasmo de ella le devolvía la confianza de que todo volvería ser
como antes, pero sabe que no todo sería tan fácil.
Seguían caminando y se estaban acercando
al sitio donde David había preparado una sorpresa para Layla
- Tápate los ojos
- no quiero – le dijo ella sacándole la
lengua.
- Sabía que dirías eso por eso he traído
una venda para taparte los ojos.
Layla chasqueo la lengua, odia que le
conozca tanto, aunque por una parte le gustaba eso porque sabía todo de ella,
él se acercó a ella y le vendo los ojos
- ¿ves algo? – dijo el haciendo señales
delante de ella para comprobarlo.
- Si, un chico muy feo – entonces soltó
una carcajada cuando acabo la frase.
Él cuando escucho eso y al verla a ella
con su sonrisa le dio ganas de darle un beso pero se resistió porque sabía que
si lo hacía metería la pata así que prefirió ir despacio y le dio un beso en la
mejilla.
- Hey, menos confianzas eh! Que todavía no
he cedido – dijo Layla frunciendo el ceño.
- Tranquila, no me pasare
- Bueno eso espero – dijo sonriendo, sabía
que él todavía le quería y lo notaba pero quería ir despacio y asegurarse que
todo iría bien. De repente se le vino a la cabeza Alan, pobre chico como podía
haberle dicho que no después de lo bien que lo pasaron ayer, sabía que los
recuerdos y momentos que tenía con David era una razón de peso para haberle
dicho que no, pero aun así se sentía mal, pero le prometió que se lo
recompensaría.
David la llevaba de la mano para que no se
cayera con la venda puesta, habían llegado a su destino
- Puedes quitarte la venda – estaba
nervioso, no sabía si eso le gustaría a ella.
Cuando Layla se quitó la venda puso sus
manos en la boca, no sabía que decir.
- ¿Pero… pero esto es para mí?
- No, es para la chica que viene ahora –
dijo irónicamente - ¡pues claro que es para ti Lay!
- ¡Es súper bonito! – Layla miraba con
atención lo que había preparado David para ella, había puesto en la hierba una
sábana y encima de ella un montón de pétalos de rosas blancas sus preferidas
formando, en el centro estaba su nombre escrito con pétalos de rosas también,
David sabía que esas cosas le encantaban a Layla y por eso lo preparo, además de eso había preparado
un picnic para ella con la comida que más les gusta, a ella le hizo mucha
ilusión que el preparara solo para ella, algo le decía que después de todo ese
chico seguía siendo para ella.
- Cada día me sorprendes más ¿sabías?
- Eso intento – le dijo guiñándole un ojo.
- Bueno quieres probar los pastelitos que
tanto te gustan, no soy experto cocinero pero me has salido digamos que
medianamente bien
- Bueno tendré que probarlos para saber si
están ricos
- Esta bien chica experta pruébalos –
David cogió uno de la cesta en la que estaban y se lo dio, ella lo probo y se
quedó un rato saboreándolo.
- bueno… no están mal, pero he probado
mejores – dijo riéndose de aquel chico que esperaba con inquietud la opinión de
la chica.
- ¿Cómo que mejores? Sabes perfectamente
que están para chuparse los dedos.
Por un momento Layla era inmensamente
feliz, volver a pasar esos momentos con David sin que nadie se entrometa entre
los dos, le hacía tan feliz, pasaron una gran tarde riendo y pasándolo muy
bien, volviendo a los viejos tiempos, cuando era la hora de volver a casa David
le acompaño, estaban en la puerta de la casa de Layla
- Muchas gracias por todo David
- No, gracias a ti por darme la
oportunidad de pasar esta tarde contigo, espero que te hayas divertido y te
haya gustado mi sorpresa.
- Claro eso no lo dudes, bueno tengo que
entrar ya en casa que se me hace tarde.
Layla se acercaba a él para despedirse e
impulsivamente dirigió su boca a la de él, David le correspondió y la envolvió
en sus brazos, fue un beso muy cálido y fue un momento en el que los dos eran
más felices que nunca, pero de repente Layla se apartó.
- no debería de hacer esto
- No Lay es lo que sientes, no puedes
ocultar los sentimientos
- Lo sé pero no quiero ir tan rápido luego
otra vez volveremos a lo mismo y no quiero eso
- Te prometo que esta vez no fallare, te
lo prometo de verdad.
- Me lo pensare, no quiero anticiparme y
luego volverme a equivocar.
- está bien respeto tu decisión, pero
espero que me contestes y sea un sí.
- bueno ahora debo volver, adiós David.
- adiós cariño te quiero, recuérdalo
siempre – se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla, ella entro en casa,
todo era un dilema ¿Qué hacía ahora? Lo quería eso estaba claro pero y si
vuelve a pasar otra vez lo mismo no se lo perdonaría a ella misma por haber
caído otra vez, pero con ese beso David le demostró que es diferente y que de
verdad la quiere, todo el mundo se equivoca, pero aun no sabía si volvería con
él.
Bienvenida a este mundo, blogueril, me alegro de tenerte por aquí también bonita historia, me ha encantado lo mejor, es que escribas un libro...
ResponderEliminar¿Y luego que pasará con estos dos chavales, me he quedado con la incógnita...¿Donde esta el apartado de seguidores.
Hasta pronto bonita...
gracias por leerlo tia :) espero q le haya gustado, bueno estoy diseñandolo un poco haber si queda mas bonito
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