domingo, 24 de noviembre de 2013

CAPÍTULO 12

En otro lugar de la ciudad ese mismo día

Estaba sentada en la cama, pensando en lo que acababa de escuchar de la boca de una de sus mejores amigas, ¿pero no había cortado con ella? Parece que no, agacha la cabeza sabe que no está bien no decirles nada de lo que pasa entre ella y ese chico pero si se lo dice a ellas, la echaran del grupo y no querrán volver a saber nada de ella nunca más. Suena su teléfono y mira quien es ¿ahora que querrá? Está completamente decepcionada de él, no le ha contado nada y tiene el descaro de llamarla ¿Cómo se atreve?
- ¿sí?
- Hola Idaira ¿Cómo estás?
- acabo de volver de casa de Layla, nos lo ha contado todo te lo habrás pasado de maravilla con ella ayer ¿no? Pensé que te habías olvidado de ella… - una lágrima corrió por la mejilla de Idaira, como pudo ser tan tonta de creer en él, era imposible que se hubiera olvidado de Layla habiendo pasando tan solo 3 semanas desde que corto con ella.
- Idaira, no te enfades te mereces una explicación y lo sé, perdóname,
- ¿Qué lo sientes? Y con eso lo arreglas todo ¿no? Que fácil te resulta todo, un día con una y otro día con otra, tú juegas con los sentimientos de todo el mundo, ahora mismo voy a encargarme de que Layla se entere del tipo de chico que eres en realidad.
- ¡No Idaira! Ni se te ocurra hacer eso, no quiero que vengas tú y te entrometas
- Encima de que me mientes a mí, quieres que me quede de brazos cruzados sin decir nada, ni lo sueñes.

Hace dos semanas

Idaira volvía de estar con David, él la había llamado para que le contara lo que le había pasado a Layla pero nunca pensó que pasara eso, ni se le había pasado por la cabeza, hace mucho tiempo antes de que Layla saliera con David a ella ya le gustaba él pero nunca se lo dijo porque Layla se le adelanto y empezaron a ser novios, así que decidió callárselo y quitárselo de la cabeza, no era una buena idea que se gustara del novio de una de sus mejores amigas, así que se mentalizo de que tendría que olvidarlo, pero entonces Idaira acostada en su cama recordaba lo que acababa de pasar y por si acaso fuera un sueño se pellizco en el brazo, pero se dio cuenta de que era verdad. Unas horas antes se dirigía a la casa de David, ya sabía dónde era la última vez que estuvo allí fue cuando Layla le preparó una fiesta sorpresa a él, timbró y David la recibió, la hizo pasar y le dio dos besos
- Vamos a mi cuarto, estaremos más cómodos para que me cuentes lo que ha pasado – él la cogió de la cintura, un poco extrañada Idaira le siguió a su habitación, cuando llegaron él cerró la puerta de su habitación – siéntate en la cama y me cuentas.
- está bien – ella se sentó en la cama – Layla ha tenido un accidente de coche con sus padres, ayer que fuimos a visitarla no se acordaba de nada, ha perdido la memoria y los médicos no saben cuánto tiempo tardará en recuperarla, pobre Lay
- Pobrecita, esperemos que se recupere pronto – David parecía afectado pero no tanto como lo esperaba, lo notaba raro pero no le dio importancia de todos modos nunca lo había llegado a conocer del todo.
- No pareces muy afectado, ¿Te has olvidado de Layla tan rápido?
- La verdad es que nuestra relación ya estaba muerta, yo ya no sentía nada por ella… Las cosas tal y como empiezan terminan ¿no crees?
- Si claro, supongo – ella no lo sabía, nunca había tenido una relación de más de seis meses
- Pero eso no quiere decir que no me importe como este, ha sido una persona muy importante en mi vida y si le pasa algo, aunque entre nosotros dos todo haya terminado, me gustaría enterarme.
- Claro, eso está bien
- La que me llama la atención es otra – dijo David mientras se iba a acercando poco a poco a Idaira.
- ¿David que haces?
- acaso no es esto lo que querías hace tiempo, sé que siempre te has gustado de mi pero no te has atrevido a decirme nada por miedo a romper tu amistad con Layla, pero ahora yo ya no estoy con ella y puede ser que entre nosotros dos pueda llegar a pasar algo.
- Pero aunque no estés con ella estaría mal, acabáis de cortar y yo debería apoyarla a ella, no salir con su ex, eso no es de buenas amigas.
- Idaira sabes que es lo que quieres, tu solo déjate llevar – le decía mientras la tomaba por la cintura
- esto no está bien David… - a Idaira no le dio tiempo a acabar la frase cuando David le beso, ella sabía que todo eso estaba mal pero llevaba tanto tiempo esperando ese momento que se dejó llevar, después de varios segundos, David se apartó de ella.
- al final no ha sido tan malo, de lo contrario te hubieras apartado enseguida Idaira sabía que lo que acababa de hacer estaba mal pero no había marcha atrás – admítelo, te ha gustado no lo niegues Idaira.
- No lo niego, pero sigo pensando que está mal
- te haré que cambies de idea – otra vez se lanzó a darle un beso, en ese momento se dio cuenta de que seguía gustándole David, y no paro siguió besándolo, los dos se dejaron llevar y por primera vez ella no le importó nada, ni siquiera pensó en las consecuencias que esto podría tener.
- creo que esto no deberíamos decírselo a nadie por el bien de los dos, aunque Layla no se acuerde de nada prefiero que no lo sepa, seguro que cuando recuerde todo no querrá volver a verme – dijo Idaira, estaba arrepentida, pero pensaba que tal vez ya era hora de que sea feliz de una vez por todas.
- yo también pienso eso, espero que todo salga bien –le dijo dándole otro beso
- bueno será mejor que me vaya
- Esta bien, nos veremos pronto ¿verdad?
- si eso espero
Los dos se dirigieron a la puerta y se despidieron con un beso
- No lo olvides será un secreto.
Idaira seguía pensando que eso que le acababa de pasar hace unas horas no era real, estaba muy feliz porque el chico que le gustaba le había besado pero por otro lado se sentía mal por haberle hecho eso a su amiga.




- De verdad Idaira, no le digas nada a Lay, en realidad no sé qué hacía cuando te bese a ti, todo fue una equivocación nunca debería haberme acercado a ti, posiblemente Lay y yo volvamos a estar juntos y no quiero que una niñita caprichosa como tú lo arruine todo.
- ¿has dicho niñita caprichosa? El que ha mentido la pata has sido tú, yo te dije que no estaba bien y tú dijiste que no, luego me hiciste ilusiones ¿y ahora me dices que todavía quieres a Layla? eres egoísta, solo te importan tu sentimientos – Idaira se echó a llorar
- Las cosas no son siempre como uno quiere Idaira, lo siento pero aquí se acabó todo…


David colgó y Idaira tiro el móvil al suelo y se echó a llorar en la cama, no podía parar ¿Cómo pudo confiar en sus palabras? Sonaban tan sinceras que pensó que de verdad le gustaba. No sabe que hacer pero no piensa dejar las cosas así. 

domingo, 17 de noviembre de 2013

CAPÍTULO 11

Al día siguiente

- A desayunar Layla – dijo su madre asomándose a la puerta de su habitación – me parece que a alguien se le han pegado las sábanas ¿verdad Lay?
- Pues un poco la verdad – dijo Layla desperezándose – bajo enseguida mamá, espera a que me cambie
- está bien, pero tienes visita así que date prisa
- ¿visita? ¿Quién?
- pues son tus amigas, Idaira, Fernanda y Elisabeth, me han dicho que querían ver como estabas.
- Vaya… - Layla pensaba que es una pena el no acordarse de sus amigas, pero le estaba resultando tan fácil recordar que igual si esta vez las veía las recordaría, aunque todo poco a poco y con calma – está bien ahora bajo, diles que me esperen.
Su madre asintió con la cabeza y  salió por la puerta, cuando Layla se disponía a levantarse tres chicas entraron por la puerta de su habitación y se lanzaron sobre ella, tirándole a la cama.
- ¡Lay! ¿Cómo estás? – dijo Fernanda dándole un beso en la mejilla
- Bien, bueno he recordado varias cosas, a mis padres, quien soy yo, y uff menos mal porque si no todo iría peor.
- ¡Cuánto me alegro cariño! ¿Y de nosotras te acuerdas?
- Perdonadme pero no, bueno la cosa es que recuerdo cosas sueltas pero no todo exactamente, a quien recuerdo perfectamente es a… David
Las tres chicas se miraron entre ellas con un poco de nerviosismo.
Entonces Elisabeth dijo:
- pero ¿y cómo llevas ese tema? ¿Lo has superado ya?
- Pues la verdad es que no, pero ayer estuve con él, pasamos toda la tarde juntos
- Nos hablas en serio – dijo Idaira con gran cara de asombro – por tu cara de felicidad parece que eso no es todo ¿verdad?
- Pues no – no paraba de sonreír – también nos besamos, pero yo me aparte no sé qué hacía en ese momento me deje llevar por mis sentimientos
- Después de todo lo que te hizo ¿Cómo has podido besarle?
- No, veréis lo que pasa es que ayer pase toda la tarde con él, pero el día anterior había venido a pedirme perdón y a decirme que le de otra oportunidad… - Layla les contó lo que había pasado en esos dos días y que David le había demostrado que de verdad la quería y que lo que paso con Alexandra fue una equivocación, las chicas tenían sus miradas atentas puestas en ella mientras contaba lo que había pasado – pero no he vuelto con él aun no lo tengo claro, además también hay otro chico…
- pero mírala si estas rompiendo corazones – le dijo Elisabeth dándole un pequeño codazo a Layla
- Bueno no lo sé – se ruborizo a ver que sus amigas se reían de lo q le había pasado
- bueno pero cuéntanos no nos dejes con la intriga
- Se llama Alan y es nuevo en el barrio se acaba de mudar por el trabajo de su padre y es muy simpático, pero ayer iba a salir con él y decidí salir con David… es muy guapo también y tiene una sonrisa encantadora, pero no sé qué hacer aun quiero a David…
- Yo pienso que deberías darle una oportunidad – dijo Idaira
- Sí, pero ¿y qué pasa con David? No puedo borrarlo así de la noche a la mañana
- Sí te entiendo pero no deberías cerrarte las puertas de conocerle además no parece mal chico tal y como lo describes
- Idaira tiene razón – dijo Fernanda
- Bueno no sé qué hacer aún no lo tengo claro, pero gracias por vuestras opiniones.
- No pasa nada para eso estamos ¿no crees? Pero recuerda que elijas lo que elijas estaremos nosotras aquí para apoyarte.
- Muchas gracias chicas – dijo Layla acercándose a las tres para darles un abrazo, son las mejores amigas que puede tener y aunque no las recuerde mucho sabe que las quiere con todo el cariño del mundo.
- Bueno chicas creo que va siendo hora de irnos, Lay necesitara desayunar – dijo Elisabeth levantándose de la cama.
- Si, vámonos chicas – las tres se despidieron de Layla dándole un abrazo y un beso
- Muchas gracias por visitarme, me ha servido de mucho.
- Te queremos – dijeron al unísono y salieron de la habitación
Las tres chicas le habían hecho pensar, tenían razón no tenía por qué desaprovechar la oportunidad de conocer a Alan, pero quiere a David y contra eso no se puede luchar, justo sonó su teléfono.
- ¿sí?
- Hola Lay, ¿Cómo estás?
Era él, que oportuno
- ¡Hola Alan! Bien gracias me acababa de despertar ¿y tú?
- Bien – mentía, después de que ella le dijera que no ayer no estaba muy bien pero no se lo iba a decir sino ella se daría cuenta de que el  siente algo por ella – espero que estés mejor que ayer ¿ya está todo solucionado?
- Si, bueno no tenía mayor relevancia pero creo que si no lo solucionaba ayer no lo haría - ¿solucionar el que? Si sigue igual de confundida o incluso más que ayer, pero tiene que mentirle para que Alan no haga muchas preguntas.
- Me alegra escuchar eso, entonces ¿Cuándo haremos nuestra salida?
- No lose, espero que pronto te diría que hoy pero estaré ocupada, te prometo que te avisaré, ahora tengo que irme discúlpame Alan, cuídate un beso
- Está bien, adiós cuídate – o era cosa suya o Layla le estaba evitando no sabía que pensar pero no quería agobiarla y colgó después de despedirse.
Layla con el teléfono en la mano no sabía qué hacer, ¿volvía con David? El chico que más quería ¿o le daba una oportunidad a Alan? Un chico que conocía de apenas unos días y le parecía un chico genial, era un dilema, además de su pérdida de memoria ahora también tendrá que lidiar con este dilema entre dos chicos.

sábado, 16 de noviembre de 2013

CAPÍTULO 10

Esa tarde en la casa de Layla

Layla se estaba preparando para cuando llegara David, se miraba al espejo continuamente, se puso un brillo de labios y bajo a la cocina, en una notita escribió a sus padres “volveré más tarde, he salido un momento a dar una vuelta, os quiero y no os preocupéis”, Layla nerviosa miraba el reloj cada minuto, la última vez que lo miro faltaban solo 10 minutos para que llegara David, cada vez se estaba poniendo más nerviosa, entonces se empezó a reír sola y se dijo para sí misma: “pareces una niña pequeña, no es la primera vez que vas a estar con él”.
De repente sonó el timbre y enseguida corrió a abrir la puerta, era David que se había adelantado a la hora acordada.
- ¡Wao! qué guapa estás – dijo David con una cara de asombro que era imposible disimular.
Otra vez sintió que sus mejillas le ardían, se había puesto rojísima como siempre le pasa cuando le dicen algo que no le suelen decir o le hacen un piropo, aunque ya se había acostumbrado a los de David.
- Muchas gracias – dijo Layla con una sonrisa de oreja a oreja.
- Bueno vámonos ¿no?
- Claro que sí, dame un minuto que coja mis cosas y salimos.
Layla subió a habitación y cogió su bolso, entonces bajo hasta donde le estaba esperando su acompañante.
- Ya estoy lista – entonces David le puso su brazo para que se cogiera de él.
- Pues vámonos entonces – David espero a q Layla cerrara la puerta de su casa y salieron.
Empezaron a caminar y David sabía perfectamente a donde la llevaba.
- ¿A dónde vamos? – le pregunto a David al verlo tan decidido hacia donde se diría.
- es todo una sorpresa, así que no puedo decirle nada señorita Layla.
- Jo, eso es injusto – dijo Layla que odiaba que no le dejaran con la incógnita
- Bueno llegaremos enseguida y lo sabrás, no te desesperes cariño – a David le hacía mucha gracia esa situación, ver la cara de entusiasmo de ella le devolvía la confianza de que todo volvería ser como antes, pero sabe que no todo sería tan fácil.
Seguían caminando y se estaban acercando al sitio donde David había preparado una sorpresa para Layla
- Tápate los ojos
- no quiero – le dijo ella sacándole la lengua.
- Sabía que dirías eso por eso he traído una venda para taparte los ojos.
Layla chasqueo la lengua, odia que le conozca tanto, aunque por una parte le gustaba eso porque sabía todo de ella, él se acercó a ella y le vendo los ojos
- ¿ves algo? – dijo el haciendo señales delante de ella para comprobarlo.
- Si, un chico muy feo – entonces soltó una carcajada cuando acabo la frase.
Él cuando escucho eso y al verla a ella con su sonrisa le dio ganas de darle un beso pero se resistió porque sabía que si lo hacía metería la pata así que prefirió ir despacio y le dio un beso en la mejilla.
- Hey, menos confianzas eh! Que todavía no he cedido – dijo Layla frunciendo el ceño.
- Tranquila, no me pasare
- Bueno eso espero – dijo sonriendo, sabía que él todavía le quería y lo notaba pero quería ir despacio y asegurarse que todo iría bien. De repente se le vino a la cabeza Alan, pobre chico como podía haberle dicho que no después de lo bien que lo pasaron ayer, sabía que los recuerdos y momentos que tenía con David era una razón de peso para haberle dicho que no, pero aun así se sentía mal, pero le prometió que se lo recompensaría.
David la llevaba de la mano para que no se cayera con la venda puesta, habían llegado a su destino
- Puedes quitarte la venda – estaba nervioso, no sabía si eso le gustaría a ella.
Cuando Layla se quitó la venda puso sus manos en la boca, no sabía que decir.
- ¿Pero… pero esto es para mí?
- No, es para la chica que viene ahora – dijo irónicamente - ¡pues claro que es para ti Lay!
- ¡Es súper bonito! – Layla miraba con atención lo que había preparado David para ella, había puesto en la hierba una sábana y encima de ella un montón de pétalos de rosas blancas sus preferidas formando, en el centro estaba su nombre escrito con pétalos de rosas también, David sabía que esas cosas le encantaban a Layla  y por eso lo preparo, además de eso había preparado un picnic para ella con la comida que más les gusta, a ella le hizo mucha ilusión que el preparara solo para ella, algo le decía que después de todo ese chico seguía siendo para ella.
- Cada día me sorprendes más ¿sabías?
- Eso intento – le dijo guiñándole un ojo.
- Bueno quieres probar los pastelitos que tanto te gustan, no soy experto cocinero pero me has salido digamos que medianamente bien
- Bueno tendré que probarlos para saber si están ricos
- Esta bien chica experta pruébalos – David cogió uno de la cesta en la que estaban y se lo dio, ella lo probo y se quedó un rato saboreándolo.
- bueno… no están mal, pero he probado mejores – dijo riéndose de aquel chico que esperaba con inquietud la opinión de la chica.
- ¿Cómo que mejores? Sabes perfectamente que están para chuparse los dedos.
Por un momento Layla era inmensamente feliz, volver a pasar esos momentos con David sin que nadie se entrometa entre los dos, le hacía tan feliz, pasaron una gran tarde riendo y pasándolo muy bien, volviendo a los viejos tiempos, cuando era la hora de volver a casa David le acompaño, estaban en la puerta de la casa de Layla
- Muchas gracias por todo David
- No, gracias a ti por darme la oportunidad de pasar esta tarde contigo, espero que te hayas divertido y te haya gustado mi sorpresa.
- Claro eso no lo dudes, bueno tengo que entrar ya en casa que se me hace tarde.
Layla se acercaba a él para despedirse e impulsivamente dirigió su boca a la de él, David le correspondió y la envolvió en sus brazos, fue un beso muy cálido y fue un momento en el que los dos eran más felices que nunca, pero de repente Layla se apartó.
- no debería de hacer esto
- No Lay es lo que sientes, no puedes ocultar los sentimientos
- Lo sé pero no quiero ir tan rápido luego otra vez volveremos a lo mismo y no quiero eso
- Te prometo que esta vez no fallare, te lo prometo de verdad.
- Me lo pensare, no quiero anticiparme y luego volverme a equivocar.
- está bien respeto tu decisión, pero espero que me contestes y sea un sí.
- bueno ahora debo volver, adiós David.

- adiós cariño te quiero, recuérdalo siempre – se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla, ella entro en casa, todo era un dilema ¿Qué hacía ahora? Lo quería eso estaba claro pero y si vuelve a pasar otra vez lo mismo no se lo perdonaría a ella misma por haber caído otra vez, pero con ese beso David le demostró que es diferente y que de verdad la quiere, todo el mundo se equivoca, pero aun no sabía si volvería con él.

domingo, 10 de noviembre de 2013

CAPÍTULO 9

Ese mismo día por la tarde.

Alan estaba sentado en su habitación pensando en lo bien que lo iba a pasar esa tarde con Layla, igual o incluso mejor que la de ayer, ya había más confianza y sabía que toso iría muy bien, de repente su móvil sonó y fue a ver quién era, lo vio y dudoso contesto
- Hola Layla ¿pasa algo?
- Hola Alan, veras es que… - ella no sabía si hacía bien pero era su decisión además ya tendrá tiempo para quedar con Alan -  no puedo quedar esta tarde al final me ha surgido un imprevisto, lo siento ¿te parece bien que te avise otro día?
- Claro no hay problema, supongo que tendrás cosas que hacer – él pensaba que posiblemente tendría mejores cosas que hacer que estar con él a fin de cuentas es un chico que conoce de un día, y ella no siente lo mismo por él, su ilusión se desvaneció en cuestión de segundos – tú me avisas cuando puedes ¿vale? Pero no te olvides de mí.
- Claro que no tranquilo yo te avisare pronto, de verdad lo siento, pero es que hay asuntos que debo resolver, te prometo que te enseñare la ciudad y te contare todo. Cuídate y gracias por entenderme, un beso.
- Si, tú también, espero que todo se arregle pronto. Adiós
Alan quería acabar ya con aquella conversación, su estado de ánimo había cambiado en cuestión de segundos, tantas cosas que había pensado que pasaría con Layla esta tarde para nada, todo completamente a la basura, que mala suerte tiene espera volver a verla la verdad no le gustaría que acabara algo que acababa de empezar.

Mientras en casa de Layla

Bueno lo hecho, hecho esta pensaba con el móvil en la mano, acaba de hablar con Alan y le acababa de decir que no podía salir con él, había notado por su tono de voz que no le había gustado mucho la idea, pero él no le dijo nada solo acepto y nada más, le resulta fácil a Layla conocer a las personas, sus reacciones y su forma de ser, no sabía si había hecho bien o mal eligiendo quedar con David pero en cualquier caso se lo recompensaría a Alan el haberle dado plantón, ahora le tocaba llamar a David, marco su número y después de unos segundos contestaron al otro lado de la línea.
- Hola David, soy yo Layla
- ¿Layla? ¿Quién eres tú? – una chica contesto al otro lado de la línea esa voz se le hizo familiar.
- Perdón creo que me he confundido.
Layla colgó enseguida igual se había equivocado y había marcado un número que no era, lo comprobó y se dio cuenta de que no era así, había marcado bien, ¿Quién era esa chica? Volvió a marcar esta vez más decidida.
- ¿Sí?
- Hola soy Layla
- ¿otra vez tú?
- Sí, ¿me puedes pasar con David?
- Está ocupado – la voz de aquella chica no conseguiría intimidar a Layla.
- Necesito hablar con él, es urgente.
- Está bien ahora te lo paso.
- Una pregunta ¿tú quién eres?
-  Esas cosas no te incumben.
- Está bien solo era una pregunta – Layla decidió acabar con esa conversación que no le llevaría a ningún sitio.
Espero unos minutos hasta que se pusiera David sin dejar de pensar en lo antipática que había sido esa chica con ella, pero no le dio importancia.
- ¡Layla, esperaba tu llamada! – Dijo David con entusiasmo – perdona a Sofía es chica a la que estoy ayudando con matemáticas, ha contestado mi teléfono mientras estaba en el baño, posiblemente hayas pensado otra cosa perdóname.
- Pues la verdad es que si, parecía tu novia, no ha sido muy simpática que digamos.
- Si, bueno le ayudo un poco obligado es hija de una amiga de mi madre y mi madre me lo pidió así que no puedo decirle que no.
-  Bueno no pasa nada, llamaba para decirte que al final sí que nos vemos esta tarde espero que no me falles esta vez. – seguía dudosa de si había elegido bien pero esa tarde lo comprobaría.
- Cuanto me alegra escuchar eso, créeme que había perdido un poco las esperanzas y tranquila que no te arrepentirás de nada. Entonces no vemos luego.
- Si claro, pasa por mi casa a las 5.
- Está bien. Te quiero Layla, no lo olvides.


Colgó y después de ese “te quiero” sus dudas sobre si había elegido bien disminuyeron, esperaba que esa tarde todo saliera bien y no se arrepintiera de nada.

domingo, 3 de noviembre de 2013

CAPÍTULO 8 

En la casa de Layla

Había pasado una hora desde que Alan se había ido y Layla estaba muy feliz de haber desayunado con él, subió a su habitación y estaba tumbada en la cama, sus padres la han llamado y dijeron que no volverían hasta la tarde, estaba escuchando música, con todo lo que había pasado desde que llego a su casa no le había dado tiempo a nada, entonces decidió curiosear un poco en su habitación, abrió el primer cajón y lo que encontró fue un álbum de fotos, lo abrió y vio muchas fotos suyas con un chico, en una aparecían abrazados, en otras riendo, y en otra besándose, ¿y ese chico quién era? ¡Es verdad! si es el chico de la pesadilla que lleva teniendo varios días, cuando estaba viendo las fotos no se percató de que había sonado el timbre y la tercera vez lo escucho, bajo las escaleras y abrió la puerta.
- Hola Layla
Delante suya tenía a un chico bastante alto, con el pelo negro, una tez ni tan blanca ni tan morena, tenía los ojos marrones claros, exactamente igual al chico que había visto en las fotos y el de la pesadilla, en ese momento por la cabeza de Layla pasaron miles de recuerdos, momentos, miles de cosas que no habían pasado antes, esos recuerdos pasaron tan rápido y a la vez tan despacio que le produjeron una punzada en el corazón entonces contestó.
- Da... David
- Layla ¿me reconoces? Pero si habías perdido la memoria ¿no?
- Si te reconozco me acaba de pasar una cosa muy rara al verte... ¿Qué quieres? ¿No tuviste bastante hace 3 semanas cuando me dejaste?
- Layla, perdóname yo no quería hacerte eso lo siento de verdad - David tomo la mano de Layla pero esta la soltó.
- recuerdo pocas cosas y tengo la mala suerte de recordar todo el daño que me has hecho. - tenía ganas de llorar pero no iba a hacer delante de él, aunque le cayó una lágrima por mucho que intento ser fuerte.
- Cariño lo siento de verdad - se acercó a ella y con su dedo pulgar seco la lágrima que caía por su mejilla y entonces la rodeó con sus brazos.
Layla quería separarse de él pero no podía, lo quería más que nadie, quería que fuera el quien le ayudara a recomponer su vida pero ¿y Alan? No podía olvidarse de aquel chico que había sido tan cariñoso con ella, y que le había ayudado a olvidarse de todo durante mucho tiempo.
- ¡No! No puedes volver aquí esperar que te perdone y que todo vuelva a estar como siempre - dijo ella separándose de sus brazos.
- Lo sé, pero quiero arreglar lo nuestro, necesito otra oportunidad y demostrarte que esto puede cambiar, que puedo hacerte feliz y recompensarte todo el daño que te he hecho - Layla no quería ceder, su cabeza le decía que no pero su corazón le decía que le diera otra oportunidad, era un dilema entre conciencia y corazón - ¿y bien?
- No lo sé David lo que pasó fue algo que no olvidare y no es tan fácil olvidar algo así… - No sabía que hacer – tengo que pensármelo bien.
- Esta bien, te entiendo perfectamente, que te parece si quedamos hoy a la tarde y hablamos, no acepto un no por respuesta – David sonrió, con esa sonrisa terminaría de convencer a Layla.
- Pues la verdad es que ya tenía planes – por su memoria pasan los recuerdos de esta mañana con Alan, no sabe qué hacer esta muy confundida ¿Y si no sale con Alan? A fin de cuentas lo conoce de tan solo dos días, pero no puede hacerle eso se ha portado tan bien con ella…
- ¿planes? ¿Saldrás con Fernanda, Idaira y Elisabeth?
- no exactamente, he conocido a un chico en el barrio que acaba de llegar y le enseñare la ciudad un poco.
- ¿un chico? Ósea que ya conoces a alguien – David agachó la cabeza, ya había parecido otro chico en su vida, es lógico es guapa y tiene todo lo que un chico busca, se sentía con una rabia infinita por haberla dejado.
- Bueno lo conocí ayer pero es muy simpático y me ha caído muy bien – ella noto la reacción de David y se dio cuenta que en verdad él hablaba en serio quería volver con ella, pero no todo es tan fácil, ni todo se olvida de la noche a la mañana, aunque era irónico porque a ella le había pasado exactamente eso, iba recordando poco a poco partes de su vida y formando un puzle.
- Bueno tú decides con quien prefieres quedar - Layla quería darle una oportunidad a David ¿Por qué no? En dos años no le había fallado y tal vez esto solo fuera un bache tonto.
- Dime ¿Qué paso con Alexandra?
- Ella desapareció de mi vida, solo quería terminar con nuestra relación y así lo consiguió no me gustaba, me confundió eso es todo en ningún momento hice nada con ella, ni estando contigo ni después, te lo prometo - Layla le creía, eran dos años que le sirvieron para conocerlo y saber cuándo mentía y cuando le decía la verdad y esta vez no mentía hablaba totalmente en serio.
- Me lo pensare y te avisare, tenlo por seguro.
- Esta bien – David se sentía feliz, no había perdido las esperanzas aún era un tal vez no un no rotundo – bueno pues te dejo que pienses ¿sí? Ahora será mejor que me vaya, ¿sabes que te quiero verdad? – porque tendrá que ser tan cariñoso pensaba Layla así le resulta más complicado no ceder.
- David para ya – él no le hizo caso y se acercaba poco a poco a ella, le dio un beso en la mejilla y ella sintió otra vez esa felicidad que sentía cada vez que estaba a su lado – adiós David
- no olvides decirme cuál es tu respuesta, te quiero Layla no lo olvides.
Layla cerró la puerta y se apoyó en ella ¿Y ahora que hacía? Puf que difícil es todo pensaba.
Esta tarde será un dilema completo entre Alan un gran chico que acababa de conocer o David su novio al que todavía quería y no sabía si perdonar.

viernes, 1 de noviembre de 2013

CAPÍTULO 7

En otro sitio de la ciudad

Se arrepentía de lo que había hecho y mucho, no sabía cómo pedirle perdón a la chica que más quería a Layla, David recorría su habitación de un sitio para otro buscando una solución pero seguía pensando que era demasiado tarde para pedir perdón, además su amiga Fernanda le acaba de contar que tuvo un accidente de coche y perdió completamente la memoria, apenas recuerda nada y duda que lo recuerde a él, aunque prefiere eso a que ella recuerde lo mal que se lo hizo pasar el día que rompieron, todo por culpa de aquella chica Alexandra, que lo había engañado con sus encantos, lo único que esa chica quería era acabar con su relación si así lo consiguió 

Hace tres semanas

Layla estaba impaciente sentada en el banco del parque en el que le había dicho David, su novio, que lo esperara tenía que hablar con ella, no sabe lo que es pero espera que no sea nada malo se le notaba muy serio cuando hablaron por el móvil. Miraba de un sitio a otro con la esperanza de verle llegar y allí estaba, se acercaba a ella, Layla se levantó y se acercó a él.
- Hola cariño - le iba a dar un beso pero le aparto la cara - ¿qué te pasa? 
- Layla tenemos que hablar... - David no sabía por dónde empezar. 
- Claro dime que es lo que pasa - ella se puso un poco más seria al ver que su novio le acababa de negar un beso 
- Veras, lo que pasa es que... 
- Venga David dímelo sin rodeos, no le des tantas vueltas al tema 
- Esta bien, lo que pasa es que me gusta otra chica - esa frase culminó a Layla, se había quedado en estado de shock no podía creerse lo que David acababa de decir. 
- ¿qué te gusta otra... - no podía acabar la frase, le resultaba imposible asimilar que hablaba en serio. 
- Layla, nada es para siempre, yo te quiero mucho pero creo que es hora de terminar con esta relación, me he fijado en otra chica y deberíamos cada uno seguir nuestro camino, han sido dos años increíbles... 
Layla se sentó en el banco en el que estaba antes y agacho la cabeza, de sus mejillas brotaron lágrimas a borbotones, quería salir corriendo de allí y pensar que todo eso que él le acababa de decir era mentira ¿otra chica? ahora todo tenía sentido, ya entiende porque él hace una semana que estaba raro, no quería quedar con ella ni siquiera ir a su casa, apenas hablaban, claro el ya conocía a otra chica y ella como una chica tonta seguía enamoradísima de él. David se acercó a ella se agacho y acarició la piel tersa de ella. 
- Layla lo siento, lo quería que esto acabara así pero... - no sabía ni como disculparse, simplemente pensaba que la magia entre ellos dos se había acabado, y no había marcha atrás, Alexandra era la chica que a él le gustaba y con la que él quería estar, pero estaba seguro de que Layla no se merecía eso, ¿y que iba a hacer? ¿Seguir engañándola? en ese momento no sabía que era lo mejor, pero ya todo estaba dicho.
- David, ¡apártate! ¡Vete de aquí! - Layla desató su rabia y lo que hizo fue gritarle con todas sus fuerzas al chico que tenía delante, el que en ese momento le estaba rompiendo el corazón.
- Perdóname, yo no quería hacerte esto 
- ¡que te vayas he dicho! el daño ya está hecho - en ese momento Layla se levantó y salió corriendo sin rumbo solo quería desaparecer de allí, olvidarse de ese mal momento.
David decidió no seguirla sabía que sería peor.



Como podía haber creído en la palabras de Alexandra, fue tan iluso que se creyó todas sus palabras desde el principio, y ahora está pagando las consecuencias de haber dejado a Layla la chica con la que de verdad quería estar y a la que tanto cariño le tenía, quería pedirle perdón y se le acaba de ocurrir una gran idea, entonces cogió una jersey se lo puso, cogió las llaves de casa, se despidió de su madre y salió, estaba decidido de lo que iba a hacer.