domingo, 17 de noviembre de 2013

CAPÍTULO 11

Al día siguiente

- A desayunar Layla – dijo su madre asomándose a la puerta de su habitación – me parece que a alguien se le han pegado las sábanas ¿verdad Lay?
- Pues un poco la verdad – dijo Layla desperezándose – bajo enseguida mamá, espera a que me cambie
- está bien, pero tienes visita así que date prisa
- ¿visita? ¿Quién?
- pues son tus amigas, Idaira, Fernanda y Elisabeth, me han dicho que querían ver como estabas.
- Vaya… - Layla pensaba que es una pena el no acordarse de sus amigas, pero le estaba resultando tan fácil recordar que igual si esta vez las veía las recordaría, aunque todo poco a poco y con calma – está bien ahora bajo, diles que me esperen.
Su madre asintió con la cabeza y  salió por la puerta, cuando Layla se disponía a levantarse tres chicas entraron por la puerta de su habitación y se lanzaron sobre ella, tirándole a la cama.
- ¡Lay! ¿Cómo estás? – dijo Fernanda dándole un beso en la mejilla
- Bien, bueno he recordado varias cosas, a mis padres, quien soy yo, y uff menos mal porque si no todo iría peor.
- ¡Cuánto me alegro cariño! ¿Y de nosotras te acuerdas?
- Perdonadme pero no, bueno la cosa es que recuerdo cosas sueltas pero no todo exactamente, a quien recuerdo perfectamente es a… David
Las tres chicas se miraron entre ellas con un poco de nerviosismo.
Entonces Elisabeth dijo:
- pero ¿y cómo llevas ese tema? ¿Lo has superado ya?
- Pues la verdad es que no, pero ayer estuve con él, pasamos toda la tarde juntos
- Nos hablas en serio – dijo Idaira con gran cara de asombro – por tu cara de felicidad parece que eso no es todo ¿verdad?
- Pues no – no paraba de sonreír – también nos besamos, pero yo me aparte no sé qué hacía en ese momento me deje llevar por mis sentimientos
- Después de todo lo que te hizo ¿Cómo has podido besarle?
- No, veréis lo que pasa es que ayer pase toda la tarde con él, pero el día anterior había venido a pedirme perdón y a decirme que le de otra oportunidad… - Layla les contó lo que había pasado en esos dos días y que David le había demostrado que de verdad la quería y que lo que paso con Alexandra fue una equivocación, las chicas tenían sus miradas atentas puestas en ella mientras contaba lo que había pasado – pero no he vuelto con él aun no lo tengo claro, además también hay otro chico…
- pero mírala si estas rompiendo corazones – le dijo Elisabeth dándole un pequeño codazo a Layla
- Bueno no lo sé – se ruborizo a ver que sus amigas se reían de lo q le había pasado
- bueno pero cuéntanos no nos dejes con la intriga
- Se llama Alan y es nuevo en el barrio se acaba de mudar por el trabajo de su padre y es muy simpático, pero ayer iba a salir con él y decidí salir con David… es muy guapo también y tiene una sonrisa encantadora, pero no sé qué hacer aun quiero a David…
- Yo pienso que deberías darle una oportunidad – dijo Idaira
- Sí, pero ¿y qué pasa con David? No puedo borrarlo así de la noche a la mañana
- Sí te entiendo pero no deberías cerrarte las puertas de conocerle además no parece mal chico tal y como lo describes
- Idaira tiene razón – dijo Fernanda
- Bueno no sé qué hacer aún no lo tengo claro, pero gracias por vuestras opiniones.
- No pasa nada para eso estamos ¿no crees? Pero recuerda que elijas lo que elijas estaremos nosotras aquí para apoyarte.
- Muchas gracias chicas – dijo Layla acercándose a las tres para darles un abrazo, son las mejores amigas que puede tener y aunque no las recuerde mucho sabe que las quiere con todo el cariño del mundo.
- Bueno chicas creo que va siendo hora de irnos, Lay necesitara desayunar – dijo Elisabeth levantándose de la cama.
- Si, vámonos chicas – las tres se despidieron de Layla dándole un abrazo y un beso
- Muchas gracias por visitarme, me ha servido de mucho.
- Te queremos – dijeron al unísono y salieron de la habitación
Las tres chicas le habían hecho pensar, tenían razón no tenía por qué desaprovechar la oportunidad de conocer a Alan, pero quiere a David y contra eso no se puede luchar, justo sonó su teléfono.
- ¿sí?
- Hola Lay, ¿Cómo estás?
Era él, que oportuno
- ¡Hola Alan! Bien gracias me acababa de despertar ¿y tú?
- Bien – mentía, después de que ella le dijera que no ayer no estaba muy bien pero no se lo iba a decir sino ella se daría cuenta de que el  siente algo por ella – espero que estés mejor que ayer ¿ya está todo solucionado?
- Si, bueno no tenía mayor relevancia pero creo que si no lo solucionaba ayer no lo haría - ¿solucionar el que? Si sigue igual de confundida o incluso más que ayer, pero tiene que mentirle para que Alan no haga muchas preguntas.
- Me alegra escuchar eso, entonces ¿Cuándo haremos nuestra salida?
- No lose, espero que pronto te diría que hoy pero estaré ocupada, te prometo que te avisaré, ahora tengo que irme discúlpame Alan, cuídate un beso
- Está bien, adiós cuídate – o era cosa suya o Layla le estaba evitando no sabía que pensar pero no quería agobiarla y colgó después de despedirse.
Layla con el teléfono en la mano no sabía qué hacer, ¿volvía con David? El chico que más quería ¿o le daba una oportunidad a Alan? Un chico que conocía de apenas unos días y le parecía un chico genial, era un dilema, además de su pérdida de memoria ahora también tendrá que lidiar con este dilema entre dos chicos.

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