CAPÍTULO 11
Al
día siguiente
- A desayunar Layla – dijo su madre
asomándose a la puerta de su habitación – me parece que a alguien se le han
pegado las sábanas ¿verdad Lay?
- Pues un poco la verdad – dijo Layla
desperezándose – bajo enseguida mamá, espera a que me cambie
- está bien, pero tienes visita así que date
prisa
- ¿visita? ¿Quién?
- pues son tus amigas, Idaira, Fernanda y
Elisabeth, me han dicho que querían ver como estabas.
- Vaya… - Layla pensaba que es una pena el
no acordarse de sus amigas, pero le estaba resultando tan fácil recordar que
igual si esta vez las veía las recordaría, aunque todo poco a poco y con calma
– está bien ahora bajo, diles que me esperen.
Su madre asintió con la cabeza y salió por la puerta, cuando Layla se disponía
a levantarse tres chicas entraron por la puerta de su habitación y se lanzaron
sobre ella, tirándole a la cama.
- ¡Lay! ¿Cómo estás? – dijo Fernanda
dándole un beso en la mejilla
- Bien, bueno he recordado varias cosas, a
mis padres, quien soy yo, y uff menos mal porque si no todo iría peor.
- ¡Cuánto me alegro cariño! ¿Y de nosotras
te acuerdas?
- Perdonadme pero no, bueno la cosa es que
recuerdo cosas sueltas pero no todo exactamente, a quien recuerdo perfectamente
es a… David
Las tres chicas se miraron entre ellas con
un poco de nerviosismo.
Entonces Elisabeth dijo:
- pero ¿y cómo llevas ese tema? ¿Lo has
superado ya?
- Pues la verdad es que no, pero ayer
estuve con él, pasamos toda la tarde juntos
- Nos hablas en serio – dijo Idaira con
gran cara de asombro – por tu cara de felicidad parece que eso no es todo ¿verdad?
- Pues no – no paraba de sonreír – también
nos besamos, pero yo me aparte no sé qué hacía en ese momento me deje llevar
por mis sentimientos
- Después de todo lo que te hizo ¿Cómo has
podido besarle?
- No, veréis lo que pasa es que ayer pase
toda la tarde con él, pero el día anterior había venido a pedirme perdón y a
decirme que le de otra oportunidad… - Layla les contó lo que había pasado en
esos dos días y que David le había demostrado que de verdad la quería y que lo
que paso con Alexandra fue una equivocación, las chicas tenían sus miradas
atentas puestas en ella mientras contaba lo que había pasado – pero no he
vuelto con él aun no lo tengo claro, además también hay otro chico…
- pero mírala si estas rompiendo corazones
– le dijo Elisabeth dándole un pequeño codazo a Layla
- Bueno no lo sé – se ruborizo a ver que
sus amigas se reían de lo q le había pasado
- bueno pero cuéntanos no nos dejes con la
intriga
- Se llama Alan y es nuevo en el barrio se
acaba de mudar por el trabajo de su padre y es muy simpático, pero ayer iba a
salir con él y decidí salir con David… es muy guapo también y tiene una sonrisa
encantadora, pero no sé qué hacer aun quiero a David…
- Yo pienso que deberías darle una
oportunidad – dijo Idaira
- Sí, pero ¿y qué pasa con David? No puedo
borrarlo así de la noche a la mañana
- Sí te entiendo pero no deberías cerrarte
las puertas de conocerle además no parece mal chico tal y como lo describes
- Idaira tiene razón – dijo Fernanda
- Bueno no sé qué hacer aún no lo tengo
claro, pero gracias por vuestras opiniones.
- No pasa nada para eso estamos ¿no crees?
Pero recuerda que elijas lo que elijas estaremos nosotras aquí para apoyarte.
- Muchas gracias chicas – dijo Layla
acercándose a las tres para darles un abrazo, son las mejores amigas que puede
tener y aunque no las recuerde mucho sabe que las quiere con todo el cariño del
mundo.
- Bueno chicas creo que va siendo hora de
irnos, Lay necesitara desayunar – dijo Elisabeth levantándose de la cama.
- Si, vámonos chicas – las tres se
despidieron de Layla dándole un abrazo y un beso
- Muchas gracias por visitarme, me ha
servido de mucho.
- Te queremos – dijeron al unísono y
salieron de la habitación
Las tres chicas le habían hecho pensar,
tenían razón no tenía por qué desaprovechar la oportunidad de conocer a Alan,
pero quiere a David y contra eso no se puede luchar, justo sonó su teléfono.
- ¿sí?
- Hola Lay, ¿Cómo estás?
Era él, que oportuno
- ¡Hola Alan! Bien gracias me acababa de
despertar ¿y tú?
- Bien – mentía, después de que ella le
dijera que no ayer no estaba muy bien pero no se lo iba a decir sino ella se
daría cuenta de que el siente algo por
ella – espero que estés mejor que ayer ¿ya está todo solucionado?
- Si, bueno no tenía mayor relevancia pero
creo que si no lo solucionaba ayer no lo haría - ¿solucionar el que? Si sigue
igual de confundida o incluso más que ayer, pero tiene que mentirle para que
Alan no haga muchas preguntas.
- Me alegra escuchar eso, entonces ¿Cuándo
haremos nuestra salida?
- No lose, espero que pronto te diría que
hoy pero estaré ocupada, te prometo que te avisaré, ahora tengo que irme
discúlpame Alan, cuídate un beso
- Está bien, adiós cuídate – o era cosa
suya o Layla le estaba evitando no sabía que pensar pero no quería agobiarla y
colgó después de despedirse.
Layla con el teléfono en la mano no sabía qué
hacer, ¿volvía con David? El chico que más quería ¿o le daba una oportunidad a
Alan? Un chico que conocía de apenas unos días y le parecía un chico genial,
era un dilema, además de su pérdida de memoria ahora también tendrá que lidiar
con este dilema entre dos chicos.
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