domingo, 7 de diciembre de 2014

CAPÍTULO 30

En el centro de Lead esa misma noche
Luisana está dando vueltas como loca por su habitación sabe que dentro de poco le llamará ella para preguntarle si funcionó su plan, no sabe qué hacer cuando la llame si contestarle o ignorarla, está completamente nerviosa y fuera de lugar, por dentro le invade también la rabia porque lo que pretendía no ha salido bien, parecía más fácil separar a esos dos, pero seguro que ahora están juntos reconciliándose, imaginarse esa imagen le hace retorcerse de furia a Luisana, coge una figurita de madera que tiene cerca y la lanza contra la pared cae al suelo y se rompe, está muy enfadada no solo porque el plan no haya salido como ella pretendía sino porque además sabe que dentro de poco ella le llamará y se enfadará aún más pero ¿Qué puede hacer ella? Justo entonces su móvil suena y la devuelve a la realidad, mira la pantalla y es ella ¿Qué hace? Pasan cinco segundos y decide contestar porque sabe que tarde o temprano tendrá que hacerle frente a esa situación y sabe lo difícil que se puede llegar a poner si la evade.
- ¿Sí?
- Hola Luisana, dime ¿Cómo ha ido? – Luisana se extraña al escucharla tranquila, parece que no se ha enterado lo que ha pasado.
- La cosa no ha ido sencillamente – dice ella en un tono seco y cortante
- Ya lo sé, ¿Qué te crees, que soy estúpida? Los he visto juntos en la puerta de su casa – Luisana escucha como al otro lado del teléfono respira profundamente- Te dije que lo retuvieras en tu casa el mayor tiempo posible, pero ya no puedes hacer ni eso ¡No sirves para nada! ¡Para nada! – ella grita tan fuerte que Luisana tiene que apartarse del teléfono.
- Fernanda, relájate. No está todo perdido, podemos ingeniar un nuevo plan o podemos… - la idea que tiene en mente no es buena así que la desecha enseguida, pero intenta de la mejor manera posible tranquilizar a Fernanda, cosa que parece imposible de conseguir.
- No me vengas con tonterías Luisana, este plan era perfecto para separarlos a esos dos, pero con tu inutilidad no podemos llegar a ningún sitio – Luisana recuerda lo amenazante que resulta Fernanda por momentos, bueno su relación siempre se ha basado en que ella le da órdenes y Luisana las acata a como de lugar sin rechistar, pero la situación entre ambas está llegando a un extremo que ella ya no aguanta y en ese mismo momento se llena de valentía.
- ¡Estoy harta de ti! ¡Harta! – grita Luisana esta vez más fuerte que Fernanda.
- A mi no me…
- ¡Cállate! Estoy hablando yo, estoy harta de que siempre la que hace mal las cosas soy yo, tú me dijiste hace dos meses ya, que si conseguía que Layla y David cortarán me presentarías a tus amigas y podía entrar en tu grupo de amigas y así sentirme parte de un grupo de verdad, formar parte de algo – La voz de Luisana empieza a escucharse entrecortada, las ganas de llorar brotan en sus ojos – pero no fue así, porque según tú lo había hecho mal y no me lo merecía, y ahora que lo intento por segunda vez me doy cuenta de que lo único que estás haciendo es utilizarme para llevar a cabo tus planes, esos planes que lo único que están haciendo es destrozar la vida de tus amigas.
- ¡Cállate! No sigas… ¡Cállate!
- No, no me voy a callar ya me he cansado de ser tu sirvienta de consentirte en todo lo que tú quieras, pronto te verás sola sin amigas, porque sinceramente tú y yo sabemos que no te mereces esas amigas que tienes, estás loca con todos tus planes y sus fines, ¡Estás loca! Necesitas ir a un psicólogo o no, mejor a un loquero si eso es – Luisana está perdiendo el control de la situación y Fernanda también está destrozada ha empezado a llorar, pero sin que Luisana lo note.
- ¡Déjame en paz! – Dice Fernanda y en ese momento tira el móvil por la ventana de su habitación. No quiere escuchar a nadie no necesita que una niñita estúpida como esa le diga a donde tiene que ir, ni necesita a nadie, se siente frustrada, llena de rabia, histérica. En cualquier momento perderá el control de la situación, ha olvidado tomarse su medicación, pero ahora mismo no tiene tiempo para pensar en eso y se va a dormir, ya ha pensado en lo que hará mañana y lo tiene todo perfectamente planeado.

Al día siguiente

Fernanda se despierta de sopetón, sabe que este día será un nuevo día y con un poco de suerte será mucho mejor que el de ayer, le da una punzada en el corazón solo con pensar en las palabras que le dijo Luisana, no le gusta que nadie le diga lo que es, si es una loca, es una forma de decirlo, su psiquiatra dice que no es así, pero ella sabe que en el fondo es una loca, una vez escucho a su madre hablando con él y le decía a su madre que ella no tiene cura para la enfermedad que tenía, pero con medicación posiblemente podría llevarla bien, y que intentara tranquilizarla cuando le dieran los brotes psicóticos que le suelen dar. Al recordar todo eso Fernanda tiene unas ganas tremendas de llorar, pero sabe que así solo recaerá más, nunca le ha contado a nadie sobre su enfermedad porque sabe que sino no sería aceptada por nadie, pero esa enfermedad le está arruinando la vida, y también las de sus amigas aunque ellas no lo sepan, al acordarse de sus amigas se acuerda del plan que tenía preparado para hoy y que espera que funcione, coge su teléfono y enseguida marca su número.
- ¡Hola Fer! ¿Cómo estás?
- Hola Eli, la verdad que no muy bien me acabo de despertar y estoy con fiebre, no he dormido muy bien en toda la noche, pero bueno eso es lo de menos ¿Qué tal con Carlos? – pregunta mostrando interés.
- Muy bien al final está todo solucionado, una compañera suya del colegio le tendió una trampa, la verdad que hay personas que tienen una mente muy retorcida ¿no crees? – Fernanda al escuchar a su amiga pega un puñetazo a su almohada maldiciéndola, otra que dice que está loca, bueno no lo ha dicho directamente piensa, pero ella se da por aludida – Muchas gracias por estar conmigo ayer, la verdad que me estaba volviendo loca en casa sin saber que hacer – ¿será broma verdad? Parece que hoy todos se han levantado con ganas de recordarle en cada momento que es una loca.
- De nada, para eso estamos las amigas – dice a regañadientes mientras estruja la almohada.
- Fer, ¿Quieres que vaya a visitarte? Quiero recompensarte lo que hiciste ayer por mí ¿Qué te parece? – perfecto piensa ella y se levanta de un salto de la cama, acaba de caer en su juego.
- Te lo agradecería mucho, si no te importa- dice ella en un tono dulce pareciendo simpática.
- Claro que no, en una hora estaré allí, adiós- dice Eli con una sonrisa a través del teléfono y sin que le dé tiempo a contestar a Fernanda, cuelga.
-¡Perfecto! – grita Fernanda de alegría dando vueltas por toda la habitación.
Su plan ha salido como ella quería y no ha tenido que hacer ningún esfuerzo por convencer a su amiga de que vaya a su casa, en realidad no está enferma, pero se ha cansado de ocultarle a Eli lo que siente por su novio y le va a decir unas cuantas cosas. Fernanda lleva dos días sin tomar su medicación, pero no está la pesada de su madre para recordárselo porque se ha ido de viaje, así que hace caso omiso a su subconsciente cuando se lo recuerda, tiene cosas más interesantes que hacer que tomarse las pastillas, como pensar en todo lo que le tiene que decir a la estúpida de su “amiga”. Se desespera ver cómo pasan los minutos tan lentos hasta que venga Eli a su casa y justo cuando ha pasado una hora y siete minutos el timbre suena y Fernanda eufórica corre a abrir la puerta, antes de abrirla se calma un poco y abre la puerta.
- Hola Fer ¿Cómo sigues? ¿Estás mejor? – Eli se sorprende al verla perfectamente, parece ser que se ha recuperado.
- Sí, estoy estupenda, pasa – le dice en un tono seco y cortante.
- ¿Te pasa algo? – le pregunta Eli preocupada.
- Ahora vas a saber lo que me pasa estúpida – dice Fernanda entre dientes.
- ¿Qué? No te entiendo
- Nada, ¡Qué pases he dicho! – que rara está Fernanda piensa Eli, aunque piensa que es por la fiebre.
- Está bien – Fernanda le hace una señal señalando que siga hasta el salón
- Siéntate en el sofá –Eli se dirige hacia el salón para sentarse y antes de que pueda sentarse, Fernanda la empuja contra él.
- ¿Qué pasa Fer? ¿Estás bien? – No haberse tomado sus medicamentos hace dos días le están pasando factura y está empezando a perder el control de la situación.
- ¡Cállate! – le dice mientras empieza a dar vueltas por el salón como intentando acordarse de algo.
- Fer, creo que la fiebre te ha afectado mucho creo que deberíamos ir al hospital para que… - escuchar la palabra hospital la pone más nerviosa e histérica.
- ¡No me llames Fer! Así solo me llaman mis amigas y no necesito ningún hospital estoy perfectamente.
- Esta bien Fer…nanda, tranquilízate.
- No me digas que me tranquilice, desde hace mucho tiempo llevo aguantándome todo lo que tengo que tengo que decirte así que no digas nada solo escúchame – respira hondo preparándose para todo lo que tiene que decirle a esa chica que desde hace tiempo le está arruinando la vida desde su forma de ver las cosas.
- Estoy cansada de ti, de que siempre te vaya bien todo, en el instituto tienes buenas notas, en tu familia todo te va de maravilla, y luego esta Carlos el chico perfecto – suspira resignadamente y Eli está que no cabe en su sombro por lo que le está diciendo su amiga o bueno… la que parecía su amiga, le entran ganas de llorar al verla de esa manera y darse cuenta de pronto de tantas cosas – a él lo vi yo primero ¡pero no! Se tenía que fijar en ti, en la chica guapa, la chica perfecta, quien se iba a fijar en una alguien como yo – dice empezando a llorar – dímelo tú, soy insignificante ¿verdad? ¡Dilo!
- No lo diré, eres una gran persona aunque no lo creas y eres muy guapa, no sé porque te menosprecias tanto, y lo siento si Carlos se tuvo que fijar en mí, pero seguro que ahí fuera hay un chico perfecto para ti también Fernanda, no lo digo a broma es verdad, créeme solo tienes que tener un poco de paciencia no desesperes – Fernanda la odia más porque sabe que todo lo que dice lo dice por pena y porque no quiere que le haga daño, entonces en ese momento coge una de las botella de vino coleccionables que tiene su madre en la estantería junto con otros, y se aproxima a ella, ha perdido completamente el control, ya no solo de la situación si no de ella misma, ya no sabe ni lo que está haciendo, no piensa en nada solo en que tiene que acabar ya con toda esa situación que cada día hace que se sienta peor.

Se acerca a ella a toda velocidad y en un momento parece que se para el tiempo, Eli intenta defenderse y Fernanda intenta esquivar sus movimientos de defensa, y en un segundo todo da la vuelta, Eli horrorizada por lo que acaba de suceder contempla a Fernanda, será muy difícil salir esta situación.

martes, 21 de octubre de 2014

CAPÍTULO 29

Ese mismo día en la noche

Carlos estaba esperando a Elisabeth en la puerta de su casa, sabe que lo que le va a decir no le va a gustar, pero prefiere ser sincero con ella a estar ocultándole la verdad, aunque lo que ha ocurrido tampoco ha sido culpa de él.
Justo en ese mismo momento llegó un coche que paró en frente de la casa de Eli y la chica que se bajó del coche era ella, cuando Eli lo vio se quedó absolutamente quieta no hizo ni un solo movimiento, pero cuando reaccionó se despidió de Fernanda cerró la puerta del coche y corrió hacia Carlos y le dio un abrazo muy fuerte mientras se le escapaba una lágrima.
- ¿Dónde te habías metido?
- Por eso mismo he venido Eli.
- ¿Es algo malo verdad?
- Vamos dentro que estaremos más tranquilos y podremos hablar mejor.
Eli sacó de su bolso las  llaves y abrió la puerta de su casa con un poco de incertidumbre, pasaron al salón y se sentaron en el sofá.
- Bueno ya estamos aquí, dime lo que tengas que decirme.
- Eli no quiero que te enfades ni que pienses que soy el peor novio del mundo, por favor.
- Tú cuéntamelo y después ya te diré lo que piense.
- Vale, pues mira ayer yo estaba trabajando y salí de trabajar más pronto de lo normal porque el jefe me dijo que me fuera antes y me estaba esperando una compañera de clase ¿Te acuerdas de la chica que una vez cuando viniste a la salida de clase te la quería presentar, pero cuando lo iba a hacer se había ido?
- Sí, me acuerdo ¿pero que tiene que ver ella?
- Pues era ella la que me estaba esperando, me dijo que necesitaba hablar conmigo y que si podíamos ir a su casa y hablar más tranquilos, que necesitaba un amigo y en mi era el único en el que confiaba, en ese momento cogí el móvil para enviarte un mensaje y decirte que luego pasaría por tu casa a verte, pero el móvil se me había quedado sin batería y no pude hacerlo, pensé que no estaría tanto tiempo con ella, con Luisana y me daría tiempo a verte, pero no fue así. Cuando llegamos a su casa me dio un vaso de zumo y de repente así de la nada todo empezó a darme vueltas y no escuchaba nada de lo que ella me decía, todo se volvió negro, y me desperté al día siguiente en su cama a lado de ella, no me lo podía creer, yo no sabía lo que había pasado – Al escuchar eso por las mejillas de Eli calló una lágrima y otra más, sin poder parar – Eli cariño no llores, por favor.
- ¿Y qué quieres que haga? ¿Qué te haga una fiesta y te aplauda?
- No, lo sé, sé que está mal pero te repito que no ha sido mi culpa es ella la que me drogó no sé qué fue lo que le puso a ese zumo, cuando me desperté le dije que qué había pasado y me dijo que era lógico lo que había pasado estando los dos juntos en la misma cama, yo estaba seguro de que por muy drogado que estuviera y aunque no me acordara de nada no hubiera podido hacer eso – las lágrimas de Eli iban en aumento no quería seguir escuchando lo que Carlos estaba contándole, aunque tiene razón en lo que le estaba diciendo no puede evitar sentirse decepcionada y completamente destrozada ¿Cómo no va a estarlo? Su novio ha dormido en la cama de otra chica que no era ella.
- Le dije que no le creía nada y que posiblemente era una trampa suya, ella me confesó que estaba enamorada de mi desde el primer día que me vio en clase, que no podía evitarlo y que aunque tuviera novia quería estar conmigo como sea, yo le dije que eso no era amor tenía una obsesión conmigo que me dejara en paz y que no me buscara nunca más porque yo te amo a ti, pero ella me amenazó y me dijo que sí yo no me quedaba con ella y terminaba contigo te contaría lo que había pasado esa noche le dije que tú no le creerías nada porque confiabas en mí y porque no tenía ninguna prueba de lo que había pasado, pero yo me equivocaba, mientras yo estaba completamente drogado ella había aprovechado para sacarnos fotos a los dos besándonos y así poder enviártelas a ti, pero Eli de verdad te lo juro que yo no sabía nada de lo que hacía esa chica me tendió una trampa para separarnos a los dos – Carlos se acercó a ella y la abrazo con mucha fuerza, él tampoco pudo evitar llorar esa situación lo superaba y tenía un miedo terrible de perder a Elisabeth, la quería como no había querido a nadie y si terminaban sabía que le resultaría muy difícil superarlo.
- Sé que no ha sido culpa tuya – dijo Eli después de un largo silencio entre los dos – pero el tan solo hecho de imaginarte en la cama de otra chica y estar con ella me supera, además me llamó a mi diciéndome que estaba contigo y que tu solo jugabas conmigo que no me quieres y que solo soy un pasatiempo para ti, que dentro de poco todo terminaría entre tú y yo, no le creí nada porque claro que confío en ti cariño, pero luego te llame muy preocupada y con la esperanza de que todo lo que me había dicho esa chica fuera mentira pero no me contestaste y me invadieron las dudas, no sabía nada de ti por ningún sitio, pero ahora que estas aquí contándome la verdad sé que sigues siendo Carlos, mi Carlitos del que estoy completamente enamorada, te amo.
- Gracias por entenderme y perdóname de verdad, eres lo mejor que tengo y lo que tendré a mi lado, te lo recompensaré te lo prometo.
- Más te vale – le dice con picardía mientras él se acerca a ella para darle un beso, el beso de reconciliación, un beso lleno de sentimientos y sobre todo de alivio, ninguno de los dos quieren que eso tan bonito que ellos tienen se termine y de momento parece que no terminara.
- Sí lo haré y empezaré por compensártelo hoy ¿Qué te parece?
- ¿Así? ¿Y cómo?
- Eso no se pregunta pequeña, es una sorpresa, pero para eso tenemos que ir al patio de detrás de tu casa – Carlos le cogió a Elisabeth el pañuelo que llevaba en el cuello y con eso le cubrió los ojos, tenía una sorpresa preparada para ella, una de las tantas que siempre le prepara y la razón por la que ella esta locamente enamorada de él.
- Me das miedo ¿Qué me vas a hacer?
- Nada cariño, tranquila – le dice mientras le da un pequeño beso en los labios para tranquilizarla.
Cuando llegan al patio le quita la venda y ella ve con detalle lo que su novio había preparado, como siempre algo muy bonito, había traído de su casa el proyector de películas para ver una película juntos, había puesto una sábana en el suelo y encima palomitas, bebidas y muchas golosinas y alrededor unas velas aromáticas para darle un toque romántico como hace él siempre, Eli corrió hacia él y le dio un abrazo que casi le deja sin respiración.
- Eli, amor que me ahogo – ella soltó una carcajada y a continuación otro beso, esta vez de agradecimiento, está más feliz que nunca y más ahora que han aclarado todo siempre piensa que tiene el mejor novio del mundo y cada vez lo piensa más con todo lo que hace por ella – Bueno ¿vemos la peli?
- Sí, claro que sí.
- He comprado todo tipo de golosinas como te encantan todas – le dice mientras le acaricia la cara – ella solo sonríe.

Se sientan a ver la película que Carlos había traído y juntos pasan una noche muy entretenida entre risas, besos, abrazos y mucha complicidad, cada vez están más unidos y lo sienten mutuamente, saben que será difícil que alguien o algo termine por separarlos se quieren y eso es lo único que les importa en ese momento. 

domingo, 5 de octubre de 2014

CAPÍTULO 28

En la noche de ese mismo día

Elisabeth estaba desesperada, marcó veinticinco mil veces a Carlos pero seguía sonando fuera de cobertura o apagado ¿Dónde se había metido? Se supone que hace 2 horas había terminado de trabajar y pasaría visitándola por su casa porque hace una semana que no se veían y la llamada de esa chica le estaba produciendo una incertidumbre muy grande ¿Será verdad lo que le dijo y por eso su novio no está ahora mismo con ella? Ya no sabe que pensar, lleva toda la tarde dándole vueltas al asunto y no sabe a qué conclusión llegar. Prefiere irse a dormir y no seguir pensando en eso igual ya está dormida y todo eso es una pesadilla, solo espera que sea eso, pero por desgracia esto no es como en las películas. Se acuesta en la cama sin conseguir lo que quería, da vueltas y vueltas sin poder dormir y justo en el momento el que ya estaba durmiéndose suena su móvil, a toda velocidad lo coge y contesta
- ¿Sí? ¿Carlos?
- Hola hija, lo siento si no soy tu novio, te llamaba para avisarte que hoy llegare un poco tarde aún no he terminado con el trabajo así que no me esperes para cenar.
- Vale mamá, no pasa nada – Eli un poco decepcionada y a la vez triste contesta a su madre y sin despedirse cuelga, estaba segura de que sería él, pero resultó que era su madre, siempre llega tarde, se queda hasta tarde en la oficina haciendo horas extra para poder llegar a fin de mes, se fija en la hora y se da cuenta que aún son las 9, normal que no pudiera dormirse enseguida, enciende el ordenador y entra directamente al Facebook, se le pasa por la cabeza que igual su novio le ha escrito allí explicándole porque no contesta el móvil, volviéndole nuevamente la esperanza, inquieta espera a que se habrá la página, pero agacha la cabeza cuando se da cuenta de que no hay nada, ni un mensaje ni una notificación absolutamente nada, parece que Carlos se había olvidado completamente de ella y cada vez se decantaba más por la idea de que estaba con aquella chica que la llamo. Apaga el ordenador y vuelve a acostarse en la cama, esta vez se duerme enseguida y piensa que mañana será otro día y espera que mucho mejor que el que acaba de tener.

Al día siguiente

- Eli, despierta – Eli abre los ojos y delante suya tenía a Fernanda.
- ¡Menuda sorpresa! ¿Qué haces tú aquí?
- ¿Acaso no te alegras de verme?
- ¡Claro que sí! – se acerca a ella y le da un abrazo muy fuerte, demostrando lo contenta que esta de verla y lo mucho que la echaba de menos, la verdad que este verano todas sus amigas incluida ella han estado muy distanciadas y la verdad que no conoce la razón porque no han discutido en ningún momento.
- ¿Qué tal estas?
- Bueno, no lose, estoy confundida y a la vez un poco triste.
- ¿Qué te pasa Eli? Cuéntame.
- Verás es que ayer me llamo una chica que decía que estaba con Carlos y que él no me quiere a mí, sino que tan solo juega conmigo y que me dejara por ella, que él me miente continuamente, en un principio no le creí y cuando colgué lo primero que hice fue llamarlo para hablar con él, no me contesto pero supuse que era porque estaba trabajando, después le volví a llamar porque hace una semana que no nos veíamos y dijo que después de trabajar vendría a verme, pero no lo hizo y volví a llamarlo y su móvil seguía pagado, incluso me metí en Facebook porque igual me había dejado algún mensaje, pero nada, ni rastro de él y la verdad es que no sé qué pensar ¿Y si está con la chica esa que me llamo?
- Tranquila Eli, mira tal vez solo sean puras coincidencias, igual él llego tarde de trabajar, tu misma varias veces me has dicho que hay días en los que se queda hasta tarde en el bar que trabaja y más cuando es fin de semana porque se llena mucho, tal vez fue eso y lo del móvil puede que se le haya descargado y cuando llegó a casa, llegó tan cansado que ni siquiera se acordó de ponerlo a cargar, es verdad que está mal de su parte no haberte avisado que no vendría, pero esperemos que se disculpe, desde que está contigo te he visto más feliz que nunca y no creo que te esté engañando y si lo hace aquí estoy yo para ponerlo en su sitio.
- Muchísimas gracias Fer, no sabes todo lo que te agradezco que hayas aparecido aquí así de la nada y me hayas ayudado, solo espero que tu tengas razón y nada de lo que me dijo esa chica sea cierto porque si no me llevaré una decepción tremenda.
- Venga, no pienses tanto en eso que todo tiene solución, te lo puedo asegurar y mejor vamos a desayunar que he traído un desayuno riquísimo.
Bajan las dos juntas a la cocina y efectivamente Fernanda había traído un desayuno para chuparse los dedos, unos gofres con chocolate caliente, lo mejor para subir los ánimos.
Las dos intercambian varias anécdotas que les ha pasado durante estos días que han estado sin verse, pero Eli sigue un poco ausente, solo el pensar que tal vez su novio le este engañando se le viene el mundo encima, no lo cree capaz de eso ¿pero y si es verdad? Además sigue sin dar señales de vida, ¿Y si esa chica ya le ha contado a Carlos que lo ha delatado y por eso no la llama? Esta dándole vueltas a todo sin parar e intenta evadir el tema pero le resulta imposible, Fernanda nota a su amiga muy triste así que decide animarla.
- Eli, vámonos a pasar el día por ahí a cualquier sitio, ya veras como te sirve para despejarte y cuando menos te lo esperes tendrás noticias de Carlos, te lo aseguro, confía en mi – Eli se queda pensando sin mucho entusiasmo de aceptar el plan que su amiga le acaba de proponer, pero ve todo el esfuerzo que está haciendo Fernanda para que se anime.
- Esta bien, cuéntame ¿A dónde me va a llevar señorita Fernanda?
- Eso es una sorpresa – aun no tenía nada en mente pero justo en ese momento se acuerda de que uno de sus tíos es dueño de uno de los spa más grande de la ciudad de Lead – ahora vengo Eli tengo que hacer una llamada.
- Vale
Fernanda se apartó y llamo a su tío, después de tres “bips” se escucha.
- Fernanda, ¿Qué tal estas? ¿Cuánto tiempo?
- Si, la verdad que si, te llamaba para pedirte un favor haber si me podías ayudar.
- Claro que si, siempre es un placer complacerte, dime en que te puedo ayudar.
- Veras… es que… quería pedirte haber si podías regalarme dos pases para tu spa, quería invitar a una amiga para animarla un poco ¿te importa?
- No, claro que no, puedes ir cuando quieras, ahora llamo a la recepcionista para que os deje entrar cuando queráis, solo dime el nombre de tu amiga.
- ¡muchas gracias tío! Si claro mi amiga se llama Elisabeth.
- Vale pues cuando quieras ir, ve que te dejaran pasar.
- gracias de verdad, te lo recompensaré.
- De nada Fernanda para eso esta la familia un beso cuídate y saludos a tus padres.
- Adiós tío y gracias otra vez.
Fernanda vuelve a donde estaba su amiga y le cuenta el plan que tenía, Eli muy emocionada porque nunca había ido a un spa se tira a los brazos de su amigo demostrándole lo agradecida que esta con ella y a continuación un beso en la mejilla.

Gracias a Fernanda su día había cambiado de un día completamente deprimente a un día divertido y entretenido con ella, fueron juntas al spa y se lo pasaron muy bien juntas, espera que cuando vuelva a casa por fin tenga noticias de su novio.

domingo, 14 de septiembre de 2014

CAPÍTULO 27

En un lugar alejado de Lead

Abrió la puerta de la cocina y allí estaba él, con  su sonrisa y radiante como siempre, como no quererlo si es lo mejor que tiene ahora mismo. Corre hacía él y le da un abrazo enorme y un beso muy cálido en los labios, entonces se dio cuenta de lo que había en la mesa de la cocina, había preparado una cena muy rica y a la vez romántica como en las películas con velas y pétalos de rosas alrededor de la mesa.
- No hacía falta que hicieras todo esto cariño – le dijo Idaira mientras soltaba una lágrima después de tantas sorpresas juntas.
- Sí que hacía falta y no me digas nada más porque como bien decía en la tarjeta las mejores personas se merecen las mejores cosas y tú eres la mejor y te mereces esto y mucho más – David se había enamorado realmente de aquella chica, la chica de los ojos verdes y su flequillo tan peculiar, pensaba que después de todo lo que había pasado con Layla ella no volvería a dirigirle la palabra pero no fue así y desde entonces no se puede separar de ella, le ha cambiado la vida por muy exagerado que parezca es así, David ha cambiado como persona, es más generoso y más preocupado por las personas que están a su lado, sabe que es la chica correcta, tal vez no estén juntos siempre, pero por el momento no hay nada ni nadie que termine con su felicidad. – Bueno, dejemos eso para otro día, ahora tienes… bueno tenemos que cenar, pero sobre todo tu después del día tan cansado que has tenido, seguramente ha habido demasiado trabajo en el bar de tu madre ¿verdad?
- Puff… - el resoplido del chico lo decía todo – demasiado, siendo un sábado había demasiada gente, además está en el centro de la cuidad y viene muchísima gente de todos sitios, no solo de aquí de Lead.
- Bueno, ya no pienses en eso ahora tienes que relajarte y empezar a disfrutar, señorita sería tan amable de sentarse – le decía a Idaira mientras la invitaba a sentarse, abriéndole la silla.
- Claro que si señorito como mucho gusto – echo una risita floja mientras se sentaba – ¿no se te ha quemado la cocina?
- ¿Por qué?
- Porque tú no eres un chef profesional además nunca te había visto cocinar.
- Eres mala, me he esforzado mucho preparándote la cena, así que espero que te guste, y no, no he quemado la cocina fea – sacándole la lengua cuando termina de hablar.
Saca el primer plato y le sirve a Idaira, ella lo observa con curiosidad, nunca había conocido esa faceta de su novio y le resulta curioso verlo así.
- ¿Por qué me miras así?
- Porque me resulta algo gracioso y a la vez bonito verte así, tan a lo cocinero, me produce mucha gracia.
- Pues deja de mirarme así, porque me estas poniendo algo nervioso – al decirle eso a la chica ella empezó a mirarlo más fijamente a los ojos y a cualquier mínimo detalle que hacía o cualquier gesto, se estaba poniendo colorado, que raro nunca lo había visto así era la primera vez que lo veía con los mofletes rojos como tomates, en ese mismo momento Idaira soltó una carcajada y él le dio un empujón con su mano.
- ¡No seas mala, ya te vale! – se estaba empezando a sentir muy nervioso con la mirada penetrante de su chica, en ese momento ella se acercó a él y le dio un beso muy fuerte, en símbolo de agradecimiento por todo lo que hace por ella día a día y lo bueno que es con ella, es la primera vez que tiene la suerte de tener a una persona como él a su lado y está más feliz que nunca.
Cenaron y se contaron muchas cosas, después de eso él preparó palomitas y vieron juntos una película en la habitación de Idaira, la madre de ella aún no había llegado dijo que hoy no iría a dormir a casa, así que no la esperara para cenar.
- Ahora que lo pienso… Tú lo tenías todo planeado con mi madre ¿verdad?
- ¿yo? Que va- dice mientras sonríe con picardía, se acaba de delatar – Bueno sí, pensé que tu madre se opondría totalmente a dejarnos a solas a los dos y me sorprendió mucho cuando cedió enseguida, es una señora muy buena y la verdad es que me cae muy bien, me dijo que dormiría en casa de tu tía que hace mucho tiempo que no la visita y que aprovecharía para llevarles algunas cosas a tus primos.
- Mi madre es otra persona completamente distinta desde que se separó de mi padre, es más compresiva y sabe dejarme mi espacio, aunque siempre tiene sus altibajos como todas las madres, pero sin duda no la cambiaría por nada del mundo, ni a ella ni a ti.
- Hoy será nuestra primera noche juntos, bueno pero espero que no sea la última ¿Verdad cariño?
- Claro que no, eso ni lo dudes.
Después de que terminara la película, David apagó la televisión Idaira se había quedado dormida abrazada a él, está claro que ha tenido un día muy duro, una vez apagada la televisión, se acostó junto a su chica en la cama y le dio un beso en la frente, la miraba con mucho cariño “es una gran chica” piensa “sin duda, la mejor que he podido encontrar”. Tanto él como ella estaban felices de estar juntos, después de todo son más felices que hace tiempo, ninguno de los dos pensaban que acabarían juntos, pero nadie sabe lo que puede pasar en apenas unos días incluso en un minuto.

En otro lado de la ciudad

¿Qué hacía? ¿La llamaba? Quería hacerlo pero no estaba segura de sí conseguiría lo que se proponía Elisabeth y Carlos se quieren mucho y posiblemente si ella intervenía no conseguiría nada, tan solo que su mejor amigo, es decir, Carlos deje de hablarle si se entera de lo que está a punto de hacer, pero ¿y si lo consigue?
Hace un año en un instituto de Lead

Que nerviosa estaba, era su primer día en aquel instituto y no conocía a nadie, esperaba que en ese nuevo instituto las cosas fueran bien y pudiera conocer a nuevos amigos, entró en la clase y todo el mundo la miraba, lógicamente porque era la chica nueva de la clase, se sentó en una mesa del fondo y no levantó la cabeza hasta que entró el que sería su tutor ese año, la hora de presentación se le paso muy lentamente y cuando sonó el timbre anunciando el cambio de clase salió disparada de la clase dirigiéndose al baño, estaba muy asustada odiaba el primer día en un instituto completamente nuevo, estaba deseando conocer a alguien, durante la clase no se fijó en nadie, para ser exactos no despegó la vista de su tutor Alejandro, era hora de volver a clase para la siguiente hora, Luisana salió del baño con la cabeza agachada y de repente sin querer chocó con alguien.
- Perdona, lo siento no era mi intención – levantó la vista y delante suya tenía a un chico más o menos de un metro ochenta, con el pelo castaño y unos ojos marrones muy claros, no era nada del otro mundo, pero se quedó sin palabras al verlo tan de cerca.
- No pasa nada tranquila – le dijo mientras le sonría – Estas nerviosa ¿verdad?
¿A que venía esa pregunta? Él no la conocía de nada  ¿y porque sabía que estaba nerviosa?
- ¿Perdón?
- ¡Ay! Lo siento perdóname tu a mí, he sido tan mal educado que no he hecho ni presentarme, me llamo Carlos y estoy en tu clase, me he fijado en ti cuando has entrado en clase antes, no has despegado la mirada en toda la hora de Alejandro nuestro profe- Luisana estaba muy sorprendida, un chico tan guapo como él se había fijado en una chica como ella, consiguió hacerla sonreír en ese mismo momento – Bueno te llamas… ¿Luisa? Discúlpame soy muy malo para los nombres.
- Luisa…na – completo ella su nombre, mostrando una sonrisa tímida.
- Pues como ya te he dicho yo soy Carlos y puedes contar conmigo para lo que sea, si tienes dudas o cualquier cosa puedes preguntarme supongo que aun  nadie se te ha acercado a saludar y por eso estás tan nerviosa – Cada vez estaba más sorprendida parece que estaba radiografiándola de arriba abajo, sabía cómo se sentía y como estaba sin que ella le dijera nada – tranquila a todos nos pasa el primer día, en clase son todos muy simpáticos, ya verás cómo haces amigos enseguida.
- Mu… muchas gracias, la verdad es que sí, estoy muy nerviosa, me acabo de mudar aquí y bueno conocer gente no es lo mío que digamos, espero que como dices tú haga amigos enseguida.
- No me tienes que agradecer nada, para eso estamos ¿no crees? Bueno pero ya seguiremos hablando después ahora tenemos que ir a clase o si no nos dejaran fuera – En ese mismo momento estaba a punto de entrar el siguiente profesor con el que tenían clase y ellos aún estaban al otro lado del pasillo, Carlos la cogió de la mano arrastrándola - ¡Corre! Que nos dejan fuera.
Ella se ruborizó en cuanto Carlos la cogió de la mano, era la primera vez que un chico tan guapo como él se le acercaba en su primer día de instituto.
Desde ese entonces Carlos y Luisana se llevaron muy bien, él siempre estaba muy pendiente de ella intentando ayudarle en todo lo que podía, en los exámenes, trabajos, pero aparte de eso no había nada más que una buena amistad, aunque Luisana se enamoró de Carlos desde el primer día.
Un día Luisana salió junto con Carlos al tocar el timbre anunciando que las clases habían llegado a su fin y que podían marcharse a casa,  justo cinco minutos antes mientras bajaban por las escaleras Carlos había recibido un mensaje que le hizo ponerse muy contento, Luisana decidió no preguntarle de quien se trataba ya que podía sentirse incómodo porque aún no había mucha confianza entre los dos como para contarse esas cosas, cuando salieron por la puerta Carlos corrió hacia una chica impresionante, que más que una chica de su misma edad parecía una chica de las de revista, la miro de arriba abajo, muy bien vestida, muy bien peinada y muy guapa, lo que viene siendo una chica perfecta, en cuanto vio que Carlos le dio un beso en los labios a Luisana se le rompió el corazón en dos y antes de que Carlos se diera cuenta ella salió corriendo, después de saludar a Elisabeth el chico se dio la vuelta para presentarle a Luisana, pero ya se había marchado, que raro se le hacia si hace tan solo unos segundos estaba detrás suya.
- ¿Buscas a alguien?
- Sí, estaba buscando a una nueva amiga que tengo, acaba de llegar nueva al instituto este año y quería presentártela es una chica muy simpática y seguro que te caería maravillosamente, pero ha desaparecido por arte de magia no la veo por ningún sitio… que raro.
- Seguramente tendría prisa por irse a casa, pero ten cuidado con esa chica, que yo soy tu novia te lo recuerdo – le dijo mientras se aproximaba a él para darle un beso.
- Claro que no cariño, como piensas eso, tan solo es una buena amiga que acabo de conocer, ya sabes que para mí solo existes tú.
- ¡Mas te vale eh!
Desde ese momento Luisana se alejó un poco de Carlos, después de lo que vio no podía seguir siendo amiga del chico del que estaba enamorada, sino le resultaría más difícil, desde un principio ya se le había hecho raro que alguien como él no tuviera novia, pero nunca se atrevió a preguntárselo porque posiblemente él pensaría otra cosa.


Aún seguía dudosa de si marcar su número o no, pero en un momento de impulso lo marcó, detrás de la línea sonaron dos “bips” y contestaron.
- ¿Sí? ¿Quién es?
- No te diré mi nombre estúpida, pero lo único que te diré es que tu Carlitos no es tan santo como tú lo crees, ahora mismo está aquí a mi lado durmiendo ¿Qué te creías que siempre te sería fiel? más quisieras tu bonita- soltó una carcajada de burla.
- ¿Carlos? ¿Mi novio? No creo que sea él, te estas equivocando seguro esto es una broma, pero de muy mal gusto, él ahora mismo está trabajando.
- Sí, trabajando claro – en tono irónico – eso es lo que siempre te dice para que podamos estar juntos, pero me he cansado ya de ocultarlo, él y yo estamos juntos y pronto tú serás historia pequeña, tu eres un juego para él – al otro lado de la línea Elisabeth no sabía que decir, tenía una cara de asombro de la que no podía salir, no puede creerse lo que esa chica le está diciendo, su novio no es así - ¿Qué pasa cariño? ¿No que confiabas tanto en tu noviecito?
- ¡Cállate! ¡Déjame en paz! Tu solo quieres hacerme daño, él no es capaz de hacerme eso – en ese mismo momento Elisabeth cuelga el teléfono, enseguida marca el número de su novio, pero en el otro lado de la línea escucha.

- El móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura – No puede ser, no se lo puede creer  ¿será verdad lo que esa chica le ha dicho? No lo sabe, pero ¿por qué Carlos tiene el móvil apagado? Todo le parece muy raro, pero lo único que le apetece es llora, siente un vacío en el pecho muy grande, solo espera que todo aquello sea mentira porque si no sería muy decepcionante para ella que todo eso sea verdad.  

martes, 26 de agosto de 2014

CAPÍTULO 26

Dos semanas después

Cuantas cosas han cambiado pensaba Layla mirando al techo de su habitación, no puede creerse que vaya a viajar a Canadá con sus padres, se pellizca de nuevo, no puede ser cierto está a dos horas de coger un avión de repente siente que la cama empieza a temblar y que el suelo poco a poco se va cayendo, empieza a gritar desesperada en busca de ayuda, pero nadie acude a su llamada ¿Qué está pasando?
- Lay ¿estás bien? – pero ella no despertaba se movía de un lado para otro de la cama gritando, estaba teniendo una pesadilla espantosa, de eso está seguro - ¡Lay!
Y ella de un salto despertó, en cuanto vio que tenía a Alan a su lado se sitió aliviada de saber que tan solo era una pesadilla y se lanzó a sus brazos para darle un abrazo.
- ¿Estás bien? – preguntó el chico preocupado al verla tan pálida.
- Sí, gracias tan solo he tenido una pesadilla, pero estoy perfectamente – le responde mientras le muestra una sonrisa de oreja a oreja.
Como es posible que pase lo que pase y este como este, a pesar de todo siempre le muestre una sonrisa, esa sonrisa de la que se enamoró desde el primer día en que la vio.
- ¿y ahora que te pasa a ti? – le dice Layla fijándose que el chico tenía la mirada perdida.
- Nada, estaba recordando una cosa.
- ¿Y no me lo piensas contar?
- Pues no – le dice sacándole la lengua.
- ¿De verdad? Recuerdas que la última vez que hiciste eso tu saliste perdiendo – mirándolo con cara de picardía.
Alan recuerda que la última vez que pasó eso Layla se lanzó sobre él para hacerle cosquillas y no podía apenas respirar, es una experta haciendo cosquillas y además ha descubierto que es el punto débil del chico, en ese momento Layla se dispone a hacer lo mismo que hizo aquel día y así lo hace se abalanza sobre él y Alan intentando protegerse se cubre con el cojín que tiene encima de su cama, pero no lo consigue, ella se lo arrebata y lo tira al suelo.
- ¿Me lo vas a contar ya?
- ¡Claro que no! No me riendo tan fácilmente.
- Esta bien, tú lo has querido – cada vez le hacía más cosquillas, cuando intentaba esquivarla la cogió por la cintura para apartarla y no se dio cuenta que quedaba muy poco espacio en la cama para ella y sin querer cayó al suelo, que fallo más grande pensaba él, seguro que se ha hecho mucho daño, Layla no se movía y Alan se asustó, cuando corrió hacía ella para ver si se encontraba bien ella se giró lo cogió por la mano y lo tiró al suelo.
- ¡Esto no se vale! – Dijo él quejándose – Me has dado un susto tremendo, eres muy mala ¡eh!
- Sea como sea sé que me quieres.
- No te quiero – hizo un silencio- te adoro pequeña.
Se acercaron el uno al otro y terminaron dándose un beso cargado de bonitos sentimientos que sentían el uno por él otro, Layla se había encariñado muy fácilmente de él, como no hacerlo si se había ganado todo su cariño a pulso, se alegra tanto de que alguien como Alan se haya cruzado en su camino que no se arrepiente de nada, además hace 4 semanas apenas recordaba nada de su vida, ni de nadie, y gracias a él ha vuelto a ser la misma Layla que era antes del accidente, él había sido paciente, aguantó cada uno de sus lloros al sentirse impotente por no poder recordar nada, la hizo reír, hacía todo lo que ningún chico había hecho hasta entonces por ella y así fue como él consiguió que ella se enamorara de él.

Hace una semana

Layla había pasado una mañana entera en el hospital, rodeada de cables y más cables, Alexander su médico la había citado ese día para hacerle unas pruebas y ver cómo iba progresando su amnesia, estaba esperando en la sala de espera a que la llamaran para darle el resultado de las pruebas médicas, no estaba tan nerviosa como hace 4 semanas cuando le dijeron que había perdido su memoria y que no sabían cuánto tiempo tardaría en recuperarla, pero ahora se siente feliz porque sabe que ha mejorado mucho desde entonces y se siente orgullosa de todo lo que ha conseguido recordar, porque ha recordado la gran mayoría de las cosas, aunque lo que más duro le resulta recordar es el accidente que le provocó el estar así.
- Ya verás que todo está perfectamente – le dice Alan mientras le coge de la mano.
- No estoy preocupada, bueno tal vez un poco, pero sé que las cosas han mejorado más de lo que quisiera y además con la buena compañía que tengo no me puedo quejar – y le da un abrazo muy fuerte, intentando demostrarle lo agradecida que esta con él por todo lo que la ha ayudado y acompañarla en todo momento, desde que lo conoció Alan no se ha separado de ella en ningún momento, a pesar de todo siempre estaba ahí con ella incondicionalmente.
- ¿Te digo algo?
- ¿El qué?
- Siempre estaré contigo, ya lo sabías ¿verdad?
- Claro que sí, me lo dices todos los días – A la cabeza de Layla vienen todos los mensajes que le envía Alan a ella antes de dormir y al despertarse, al final de todos los mensajes pone siempre “No olvides que siempre estaré a tu lado. Te quiero” esos mensajes que le enamoran cada día más de él.
- Layla, puedes pasar – salió una enfermera de la consulta de su doctor y ella entró.
A Alan se le hizo eterna la espera mientras Layla recibía el resultado de sus pruebas, cuando salió y lo vio con una sonrisa de oreja a oreja sabía que todo serían buenas noticias.
- El médico me ha dicho estoy totalmente recuperada, claro que aún me quedan secuelas psicológicas, pero mi memoria está totalmente recuperada, que ha sido sorprendente lo rápido que he podido recuperarla – se queda callada un momento mirando al suelo – gracias por todo.
- ¿Gracias por qué? Si yo no he hecho nada.
- claro que has hecho y mucho, sin ti no hubiera conseguido la mayoría de cosas que he conseguido. Te quiero mucho – le da un abrazo muy fuerte y seguido le da un pequeño beso en los labios – Alan se siente feliz de saber que Layla está totalmente recuperada.

Mientras tanto en otro lugar de la ciudad, después de una semana.

Llegaba a su casa cansada del duro día que había tenido ayudando a su madre en el bar, de repente en el felpudo vio un ramo de flores, y tenían en su interior una tarjeta la cogió y en ella ponía “Espero que tu día no haya sido tan duro, no pienses que me he olvidado de ti cariño. Te quiero” pero que bonito detalle, es lo más bonito que le han hecho nunca, llegar cansada y recibir un ramo de flores de su novio, abrió la puerta y vio una rosa y más adelante otra y así sucesivamente vio como las rosas formaban un camino, unas la llevaban hasta la cocina y otras hasta su habitación, decidió tomar el camino primero hacia su habitación subía las escaleras con los nervios de punta, no sabía lo que se iba a encontrar, abre la puerta sigilosamente y se lleva las manos a la cara, sigue sin creérselo ¿Cómo ha podido hacer todo eso?

Es tan bonito que no puede salir de su cara de asombro, mira cada detalle de la habitación, globos por todos sitios y un pequeño regalo al filo de su cama, una caja de su bombones preferidos, pero menudo detalle más bonito, de repente suelta una lágrima de felicidad, hace apenas unas semanas estaba pasando por el peor momento de su vida, pero todo había dado un vuelco, vio que a lado de la caja de bombones había una tarjeta, la abrió y ponía “si estás leyendo esto es porque has decidido seguir el camino primero hasta aquí o porque ya has venido de la cocina de todas formas, las sorpresas no terminan, lo mejor hay que dárselo a las mejores personas por eso tú te mereces lo mejor. Mira por la parte de atrás”  en la parte de atrás ponía en letras grandes “Ya quiero sentir mi sonrisa ha centímetros de la tuya” Esa frase nunca la olvidará, ni tampoco el día en que se la dijo, ella estaba pasándolo muy mal con la separación de sus padres y él le dijo que no quería verla así y que haría lo que fuera por verla sonreír fue entonces cuando él le dijo eso, un momento único. Se acordó que tenía que ir a la cocina porque como bien decía la tarjeta las sorpresas no han acabado y  enseguida cogió el camino que le dirigía a la cocina cargada de emoción, sabía que ese día sería uno de los mejores desde hace mucho tiempo y que sea como sea y pase lo que pase gracias a él, no lo olvidaría jamás.



martes, 1 de julio de 2014

CAPÍTULO 25
En ese mismo lugar

¿De verdad acababa de pasar? Sí, pero aún no se lo creía Alan le había dado un beso y aún seguía sin terminar de creérselo, pero necesita saber que pasará, si ha sido un beso o ha sido un beso con intenciones de algo más.
- Lay…
- Alan… - lo dicen al unísono, los dos están nerviosos, estaban felices, pero ninguno sabía que decir.
- Empieza tú
- Empieza tú – otra vez, esta situación comenzaba a ser graciosa así que los dos se miraron y empezaron a reírse.
- ¿Por qué estamos nerviosos si deberíamos estar más felices que nunca?
- La verdad es que no losé, no me esperaba esto – dijo Layla mientras lo miraba a el tímidamente.
- Te entiendo, pero creo que si no lo hacía ahora perdía mi oportunidad ¿no crees? – Eso le hizo sonrojarse a Layla como siempre – ya te has puesto roja como un tomatito – le dijo mientras se reía.
- ¡No te rías! – le dijo mientras le obsequiaba un codazo, pero este lo recibió con agrado y la abrazo – Bueno, pero ¿y que vamos a hacer?
- ¡No! No quería que este momento fuera así – dijo Alan mirando para un lado y otro mientras Layla no entendía nada – espera ahora vengo.
Salió corriendo sin decir a donde iba, Layla no entendía nada y se quedó esperando a que el chico regresara, después de esperarle 10 minutos decidió ir a buscarle, pero justo en ese momento el chico apareció.
- ¿A dónde vas?
- A buscarte ¿Dónde te has metido?
- Iba a… es una sorpresa no puedo decirte nada, acompáñame – le dijo mientras le ponía una venda en los ojos.
- Alan ¿pero qué es esto?
- Tu solo déjate guiar, pronto sabrás todo – Layla pensativa imaginando que podía ser lo que el chico le tenía preparado.
Alan la guiaba hasta su habitación, no le había dado tiempo de preparar todo lo que quería pero había hecho lo que podía, cuando estaban en la puerta de su habitación Alan le dijo que si no veía absolutamente nada y Layla afirmó con la cabeza ¿pero qué clase de locura era esa? Abrió la puerta
- Puedes quitarte la venda – Lay miraba de un lado a otro de la habitación del  joven anonadada no podía creerse que eso le estuviera pasando a ella- ¿no te gusta? Claro, ha sido muy mala idea preparar todo esto seguro que me he antici… - Layla se le acercó sin dejarle acabar la frase y le dio un beso mucho más fuerte e intenso que el anterior, Alan se sorprendió de la reacción de Layla.
- No me gusta, me encanta – le dijo cuándo se separaron, dándole un abrazo muy fuerte al joven que se sentía feliz de ver la gran sonrisa que tenía Layla.
La habitación estaba decorada por todos sitios con corazones y estrellas doradas, y al fondo había 4 globos, y un cartel enorme, Layla se acercó fijándose en cada detalle que había, en cada globo ponía una cosa distinta que formaba la frase “¿Quieres ser mi novia?” Y a continuación en el cartel aparecía en grande una foto que se había sacado el tercer día que salieron a pasear, era una detalle hermoso y al lado de la foto ponía “si o no”, y en letras más pequeñas “estoy deseando saber tu respuesta” de repente miro hacia abajo y vio en el suelo una caja de sus bombones favoritos y un ramos de sus rosas favoritas, cada cosa que veía le sorprendía más, y eso no lo era todo. Junto a la caja de bombones había una cajita más pequeña, pero justo cuando la iba a coger Alan se lanzó hacía ella e impidió que la cogiera.
- ¿entonces aceptas?
- ¿aceptar? – Como no iba a aceptar ser novia de aquel chico que en todas esas semanas se había ganado su corazón a pulso - ¡Claro que sí!
- tenía pensado hacerlo más bonito y especial, pero creo que este era el mejor momento
- Ha sido el momento perfecto –dijo poniendo énfasis en la última palabra.
Alan se acercó a la cajita que no había dejado coger a la chica
-tápate los ojos – ella lo hizo y el sacó de la cajita un colgante con forma de estrella en la que ponía “te quiero siempre conmigo”, se lo puso a ella y le dijo que podía abrir los ojos, cuando miro el colgante le salió una lágrima
- ¿Qué te pasa? ¿Estás bien?
- Sí, lo que pasa es que nunca habían tenido estos detalles tan bonitos conmigo y me hace mucha ilusión que después de todo lo mal que lo he pasado haya alguien que se preocupe por mí de esta manera, de verdad no sé cómo te lo puedo agradecer.
- Yo si lo sé, estando siempre conmigo – le dijo mientras la tomo de la mano, Alan era el chico más feliz, y Layla aún no terminaba de creérselo, ha visto miles de cosas como esas, pero solo en las películas y ahora le estaba pasando a ella
- Gracias, te quiero – se acercó y le dio otro beso en los labios.

Los dos seguían contentos de todo lo que estaba pasando y sabían que era hora de ser felices juntos y que nadie se interponga entre los dos.

lunes, 16 de junio de 2014

CAPÍTULO 24

En la misma casa

Alan aún seguía feliz de la sorpresa que le habían preparado, no se lo creía, nunca se había sentido tan feliz y sabía que ese día quedaría marcado en su vida como uno de los mejores, sobre todo porque todo eso se lo había preparado la chica a la que ahora mismo quería, tenía una sensación por dentro que no podía explicar, pero sabía que esa sensación era inmejorable. Estaba buscando a Layla para darle las gracias por todo eso, la buscaba por todos sitios, pero ni rastro de ella ¿Dónde se ha metido?
- ¿Por qué te tienes que ir?
- Porque he quedado
- ¿y no le puedes decir que estas en una fiesta y que espere un poco?
- Es que… - no sabía que responder… en realidad si lo sabía, pero no sabía cómo contárselo a su amiga. – veras Lay hay algo que no te he contado.
- Idaira sabes que puedes confiar en mí, hemos tenido nuestras pequeñas diferencias pero a pesar de eso seguimos siendo amigas ¿no es así?
-Sí, pero después de esto creo que ya no querrás ser mi amiga nunca más, pero nadie manda en los sentimientos y yo quiero ser feliz, creo que me lo merezco…
 - Vamos cuéntamelo ya, me está matando la intriga – Layla no se imaginaba lo que su amiga le tenía que contar, pero mientras más pasaban los minutos más se inquietaba.
- Lo que pasa es que… estoy saliendo con David – la cara de asombro de Layla era indescriptible, se había quedado de una pieza cuando salió eso de la boca de su amiga, pesaba que no había escuchado bien.
- ¿Qué estás qué?
- David y yo… somos novios – definitivamente estaba en lo cierto, no había escuchado mal, había escuchado perfectamente, no sabía cómo tomárselo su amiga está saliendo con el chico que ella estuvo tanto tiempo con él que le prometió nunca irse de su lado, aún sentía cosas por David aunque lo iba superando poco a poco gracias a Alan, pero aún quedan algunos sentimientos hacia él, no podía responder a su amiga, no sabía que decir – Lay lo siento yo no quería hacerte daño, entendería si ahora no quieres volver a saber nada de mí, perdóname.
- Idaira, pensé que después de todo lo que pasó David ya no volvería a ser un problema para nosotras, no me molesta que estés con él… bueno tal vez un poco, no se olvida de la noche a la mañana a una persona y menos a una persona con la que he compartido miles de momentos durante dos años, pero lo que no quiero es que te haga daño, no quiero que te haga lo mismo que me hizo a mí…  -Layla aún recuerda lo mal que lo paso cuando David la dejó, parecía que aquel chico no tenía sentimientos y que durante esos dos años todo había sido un juego para él, tan solo recordarlo le dan ganas de llorar y se le escapa una lágrima.
- Lay, de verdad yo no quería esto… pero las cosas se dieron así…
- No pasa nada – mientras se limpia la lágrima que caía por su mejilla – solo quiero que seas feliz, créeme David ya no es importante para mí, a pesar de todo sigues siendo mi amiga y una de las mejores – le decía mientras se acercaba a ella para darle un abrazo, Idaira comenzó a llorar.
- Creo que eres demasiado buena con todos Lay, gracias de verdad, eres una amiga increíble y yo una de las peores…
- No digas eso Idaira, tú también eres una buena amiga, y yo te quiero muchísimo – mientras le secaba las lágrimas de los ojos.
- Muchas gracias, repito eres la mejor – dándole un beso en la mejilla  me tengo que ir David me espera, no le cuentes esto aún a las chicas prefiero contárselo ¿vale?
- Esta bien, pásalo muy bien – se dieron un abrazo y se despidieron
Alan mientras tanto seguía buscando a Layla, se le ocurrió salir al jardín a ver si estaba allí y acertó, allí estaba ella, más guapa de lo normal, se acerca lentamente a ella y la abraza por la espalda rodeándola con sus brazos.
- hasta que te encontré  le dice susurrándole al oído, a ella se le estremece la piel y se da la vuelta, están muy cerca y los dos se ponen nerviosos al darse cuenta de la poca distancia que hay entre ellos, pero pronto se separan  - muchas gracias por esto Lay ¡ha sido  increíble!
- No lo he preparado solo yo, tu madre me ha ayudado mucho también.
- Pero aun así gracias, nunca me habían preparado algo así, gracias de verdad  - ¿Qué tal te lo estás pasando?
- Muy bien pero me falta alguien allí dentro
- ¿Quién? Tu madre no me ha dicho ningún invitado más, si quieres…
- ¡Tú! Que llevas desaparecida desde que ha empezado el cumpleaños – eso le hace sonrojarse a Layla y agachar la cabeza para intentar  disimular para que Alan no se dé cuenta, pero es imposible y no lo consigue - ¡oh! Pero si te has puesto rojita como un tomatito
Le dice mientras suelta una carcajada y la abraza, otra vez están a pocos centímetros el uno del otro pero esta vez ninguno se aparta.
- Que guapa estas Lay – le dice mientras se va acercando poco a poco a ella, roza sus labios y comienzan a besarse, un beso tan intenso que a los dos les gusta mucho y ninguno quiere que ese momento se acabe, les sirve para darse cuenta de lo que sienten el uno por el otro, se gustan claro, pero ¿quererse? Aún es muy pronto, pero es el comienzo de algo muy bonito. Los dos se separan y se sienten muy felices de lo que acaba de pasar.
- Sabes a tarta – dice Layla soltando una pequeña risita nerviosa.
- Y tú a caramelo de fresa – mientras se acerca otra vez y le da otro pequeño beso en los labios.

Los dos necesitan aclarar lo que sienten el uno por el otro, así que deciden no volver a entrar y hablar fuera durante un rato. Pronto las cosas entre ellos dos serán mucho mejor de lo que ya lo son y tendrán lo que tanto anhelaban.