CAPÍTULO 24
En
la misma casa
Alan
aún seguía feliz de la sorpresa que le habían preparado, no se lo creía, nunca
se había sentido tan feliz y sabía que ese día quedaría marcado en su vida como
uno de los mejores, sobre todo porque todo eso se lo había preparado la chica a
la que ahora mismo quería, tenía una sensación por dentro que no podía
explicar, pero sabía que esa sensación era inmejorable. Estaba buscando a Layla
para darle las gracias por todo eso, la buscaba por todos sitios, pero ni
rastro de ella ¿Dónde se ha metido?
-
¿Por qué te tienes que ir?
-
Porque he quedado
-
¿y no le puedes decir que estas en una fiesta y que espere un poco?
-
Es que… - no sabía que responder… en realidad si lo sabía, pero no sabía cómo
contárselo a su amiga. – veras Lay hay algo que no te he contado.
-
Idaira sabes que puedes confiar en mí, hemos tenido nuestras pequeñas
diferencias pero a pesar de eso seguimos siendo amigas ¿no es así?
-Sí,
pero después de esto creo que ya no querrás ser mi amiga nunca más, pero nadie
manda en los sentimientos y yo quiero ser feliz, creo que me lo merezco…
- Vamos cuéntamelo ya, me está matando la
intriga – Layla no se imaginaba lo que su amiga le tenía que contar, pero
mientras más pasaban los minutos más se inquietaba.
-
Lo que pasa es que… estoy saliendo con David – la cara de asombro de Layla era
indescriptible, se había quedado de una pieza cuando salió eso de la boca de su
amiga, pesaba que no había escuchado bien.
-
¿Qué estás qué?
-
David y yo… somos novios – definitivamente estaba en lo cierto, no había
escuchado mal, había escuchado perfectamente, no sabía cómo tomárselo su amiga
está saliendo con el chico que ella estuvo tanto tiempo con él que le prometió
nunca irse de su lado, aún sentía cosas por David aunque lo iba superando poco
a poco gracias a Alan, pero aún quedan algunos sentimientos hacia él, no podía
responder a su amiga, no sabía que decir – Lay lo siento yo no quería hacerte
daño, entendería si ahora no quieres volver a saber nada de mí, perdóname.
-
Idaira, pensé que después de todo lo que pasó David ya no volvería a ser un
problema para nosotras, no me molesta que estés con él… bueno tal vez un poco,
no se olvida de la noche a la mañana a una persona y menos a una persona con la
que he compartido miles de momentos durante dos años, pero lo que no quiero es
que te haga daño, no quiero que te haga lo mismo que me hizo a mí… -Layla aún recuerda lo mal que lo paso cuando
David la dejó, parecía que aquel chico no tenía sentimientos y que durante esos
dos años todo había sido un juego para él, tan solo recordarlo le dan ganas de
llorar y se le escapa una lágrima.
-
Lay, de verdad yo no quería esto… pero las cosas se dieron así…
-
No pasa nada – mientras se limpia la lágrima que caía por su mejilla – solo
quiero que seas feliz, créeme David ya no es importante para mí, a pesar de
todo sigues siendo mi amiga y una de las mejores – le decía mientras se
acercaba a ella para darle un abrazo, Idaira comenzó a llorar.
-
Creo que eres demasiado buena con todos Lay, gracias de verdad, eres una amiga
increíble y yo una de las peores…
-
No digas eso Idaira, tú también eres una buena amiga, y yo te quiero muchísimo
– mientras le secaba las lágrimas de los ojos.
-
Muchas gracias, repito eres la mejor – dándole un beso en la mejilla me tengo que ir David me espera, no le
cuentes esto aún a las chicas prefiero contárselo ¿vale?
-
Esta bien, pásalo muy bien – se dieron un abrazo y se despidieron
Alan
mientras tanto seguía buscando a Layla, se le ocurrió salir al jardín a ver si
estaba allí y acertó, allí estaba ella, más guapa de lo normal, se acerca
lentamente a ella y la abraza por la espalda rodeándola con sus brazos.
-
hasta que te encontré le dice
susurrándole al oído, a ella se le estremece la piel y se da la vuelta, están
muy cerca y los dos se ponen nerviosos al darse cuenta de la poca distancia que
hay entre ellos, pero pronto se separan
- muchas gracias por esto Lay ¡ha sido
increíble!
-
No lo he preparado solo yo, tu madre me ha ayudado mucho también.
-
Pero aun así gracias, nunca me habían preparado algo así, gracias de
verdad - ¿Qué tal te lo estás pasando?
-
Muy bien pero me falta alguien allí dentro
-
¿Quién? Tu madre no me ha dicho ningún invitado más, si quieres…
-
¡Tú! Que llevas desaparecida desde que ha empezado el cumpleaños – eso le hace
sonrojarse a Layla y agachar la cabeza para intentar disimular para que Alan no se dé cuenta, pero
es imposible y no lo consigue - ¡oh! Pero si te has puesto rojita como un
tomatito
Le
dice mientras suelta una carcajada y la abraza, otra vez están a pocos
centímetros el uno del otro pero esta vez ninguno se aparta.
-
Que guapa estas Lay – le dice mientras se va acercando poco a poco a ella, roza
sus labios y comienzan a besarse, un beso tan intenso que a los dos les gusta
mucho y ninguno quiere que ese momento se acabe, les sirve para darse cuenta de
lo que sienten el uno por el otro, se gustan claro, pero ¿quererse? Aún es muy
pronto, pero es el comienzo de algo muy bonito. Los dos se separan y se sienten
muy felices de lo que acaba de pasar.
-
Sabes a tarta – dice Layla soltando una pequeña risita nerviosa.
-
Y tú a caramelo de fresa – mientras se acerca otra vez y le da otro pequeño
beso en los labios.
Los
dos necesitan aclarar lo que sienten el uno por el otro, así que deciden no
volver a entrar y hablar fuera durante un rato. Pronto las cosas entre ellos
dos serán mucho mejor de lo que ya lo son y tendrán lo que tanto anhelaban.
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