domingo, 14 de septiembre de 2014

CAPÍTULO 27

En un lugar alejado de Lead

Abrió la puerta de la cocina y allí estaba él, con  su sonrisa y radiante como siempre, como no quererlo si es lo mejor que tiene ahora mismo. Corre hacía él y le da un abrazo enorme y un beso muy cálido en los labios, entonces se dio cuenta de lo que había en la mesa de la cocina, había preparado una cena muy rica y a la vez romántica como en las películas con velas y pétalos de rosas alrededor de la mesa.
- No hacía falta que hicieras todo esto cariño – le dijo Idaira mientras soltaba una lágrima después de tantas sorpresas juntas.
- Sí que hacía falta y no me digas nada más porque como bien decía en la tarjeta las mejores personas se merecen las mejores cosas y tú eres la mejor y te mereces esto y mucho más – David se había enamorado realmente de aquella chica, la chica de los ojos verdes y su flequillo tan peculiar, pensaba que después de todo lo que había pasado con Layla ella no volvería a dirigirle la palabra pero no fue así y desde entonces no se puede separar de ella, le ha cambiado la vida por muy exagerado que parezca es así, David ha cambiado como persona, es más generoso y más preocupado por las personas que están a su lado, sabe que es la chica correcta, tal vez no estén juntos siempre, pero por el momento no hay nada ni nadie que termine con su felicidad. – Bueno, dejemos eso para otro día, ahora tienes… bueno tenemos que cenar, pero sobre todo tu después del día tan cansado que has tenido, seguramente ha habido demasiado trabajo en el bar de tu madre ¿verdad?
- Puff… - el resoplido del chico lo decía todo – demasiado, siendo un sábado había demasiada gente, además está en el centro de la cuidad y viene muchísima gente de todos sitios, no solo de aquí de Lead.
- Bueno, ya no pienses en eso ahora tienes que relajarte y empezar a disfrutar, señorita sería tan amable de sentarse – le decía a Idaira mientras la invitaba a sentarse, abriéndole la silla.
- Claro que si señorito como mucho gusto – echo una risita floja mientras se sentaba – ¿no se te ha quemado la cocina?
- ¿Por qué?
- Porque tú no eres un chef profesional además nunca te había visto cocinar.
- Eres mala, me he esforzado mucho preparándote la cena, así que espero que te guste, y no, no he quemado la cocina fea – sacándole la lengua cuando termina de hablar.
Saca el primer plato y le sirve a Idaira, ella lo observa con curiosidad, nunca había conocido esa faceta de su novio y le resulta curioso verlo así.
- ¿Por qué me miras así?
- Porque me resulta algo gracioso y a la vez bonito verte así, tan a lo cocinero, me produce mucha gracia.
- Pues deja de mirarme así, porque me estas poniendo algo nervioso – al decirle eso a la chica ella empezó a mirarlo más fijamente a los ojos y a cualquier mínimo detalle que hacía o cualquier gesto, se estaba poniendo colorado, que raro nunca lo había visto así era la primera vez que lo veía con los mofletes rojos como tomates, en ese mismo momento Idaira soltó una carcajada y él le dio un empujón con su mano.
- ¡No seas mala, ya te vale! – se estaba empezando a sentir muy nervioso con la mirada penetrante de su chica, en ese momento ella se acercó a él y le dio un beso muy fuerte, en símbolo de agradecimiento por todo lo que hace por ella día a día y lo bueno que es con ella, es la primera vez que tiene la suerte de tener a una persona como él a su lado y está más feliz que nunca.
Cenaron y se contaron muchas cosas, después de eso él preparó palomitas y vieron juntos una película en la habitación de Idaira, la madre de ella aún no había llegado dijo que hoy no iría a dormir a casa, así que no la esperara para cenar.
- Ahora que lo pienso… Tú lo tenías todo planeado con mi madre ¿verdad?
- ¿yo? Que va- dice mientras sonríe con picardía, se acaba de delatar – Bueno sí, pensé que tu madre se opondría totalmente a dejarnos a solas a los dos y me sorprendió mucho cuando cedió enseguida, es una señora muy buena y la verdad es que me cae muy bien, me dijo que dormiría en casa de tu tía que hace mucho tiempo que no la visita y que aprovecharía para llevarles algunas cosas a tus primos.
- Mi madre es otra persona completamente distinta desde que se separó de mi padre, es más compresiva y sabe dejarme mi espacio, aunque siempre tiene sus altibajos como todas las madres, pero sin duda no la cambiaría por nada del mundo, ni a ella ni a ti.
- Hoy será nuestra primera noche juntos, bueno pero espero que no sea la última ¿Verdad cariño?
- Claro que no, eso ni lo dudes.
Después de que terminara la película, David apagó la televisión Idaira se había quedado dormida abrazada a él, está claro que ha tenido un día muy duro, una vez apagada la televisión, se acostó junto a su chica en la cama y le dio un beso en la frente, la miraba con mucho cariño “es una gran chica” piensa “sin duda, la mejor que he podido encontrar”. Tanto él como ella estaban felices de estar juntos, después de todo son más felices que hace tiempo, ninguno de los dos pensaban que acabarían juntos, pero nadie sabe lo que puede pasar en apenas unos días incluso en un minuto.

En otro lado de la ciudad

¿Qué hacía? ¿La llamaba? Quería hacerlo pero no estaba segura de sí conseguiría lo que se proponía Elisabeth y Carlos se quieren mucho y posiblemente si ella intervenía no conseguiría nada, tan solo que su mejor amigo, es decir, Carlos deje de hablarle si se entera de lo que está a punto de hacer, pero ¿y si lo consigue?
Hace un año en un instituto de Lead

Que nerviosa estaba, era su primer día en aquel instituto y no conocía a nadie, esperaba que en ese nuevo instituto las cosas fueran bien y pudiera conocer a nuevos amigos, entró en la clase y todo el mundo la miraba, lógicamente porque era la chica nueva de la clase, se sentó en una mesa del fondo y no levantó la cabeza hasta que entró el que sería su tutor ese año, la hora de presentación se le paso muy lentamente y cuando sonó el timbre anunciando el cambio de clase salió disparada de la clase dirigiéndose al baño, estaba muy asustada odiaba el primer día en un instituto completamente nuevo, estaba deseando conocer a alguien, durante la clase no se fijó en nadie, para ser exactos no despegó la vista de su tutor Alejandro, era hora de volver a clase para la siguiente hora, Luisana salió del baño con la cabeza agachada y de repente sin querer chocó con alguien.
- Perdona, lo siento no era mi intención – levantó la vista y delante suya tenía a un chico más o menos de un metro ochenta, con el pelo castaño y unos ojos marrones muy claros, no era nada del otro mundo, pero se quedó sin palabras al verlo tan de cerca.
- No pasa nada tranquila – le dijo mientras le sonría – Estas nerviosa ¿verdad?
¿A que venía esa pregunta? Él no la conocía de nada  ¿y porque sabía que estaba nerviosa?
- ¿Perdón?
- ¡Ay! Lo siento perdóname tu a mí, he sido tan mal educado que no he hecho ni presentarme, me llamo Carlos y estoy en tu clase, me he fijado en ti cuando has entrado en clase antes, no has despegado la mirada en toda la hora de Alejandro nuestro profe- Luisana estaba muy sorprendida, un chico tan guapo como él se había fijado en una chica como ella, consiguió hacerla sonreír en ese mismo momento – Bueno te llamas… ¿Luisa? Discúlpame soy muy malo para los nombres.
- Luisa…na – completo ella su nombre, mostrando una sonrisa tímida.
- Pues como ya te he dicho yo soy Carlos y puedes contar conmigo para lo que sea, si tienes dudas o cualquier cosa puedes preguntarme supongo que aun  nadie se te ha acercado a saludar y por eso estás tan nerviosa – Cada vez estaba más sorprendida parece que estaba radiografiándola de arriba abajo, sabía cómo se sentía y como estaba sin que ella le dijera nada – tranquila a todos nos pasa el primer día, en clase son todos muy simpáticos, ya verás cómo haces amigos enseguida.
- Mu… muchas gracias, la verdad es que sí, estoy muy nerviosa, me acabo de mudar aquí y bueno conocer gente no es lo mío que digamos, espero que como dices tú haga amigos enseguida.
- No me tienes que agradecer nada, para eso estamos ¿no crees? Bueno pero ya seguiremos hablando después ahora tenemos que ir a clase o si no nos dejaran fuera – En ese mismo momento estaba a punto de entrar el siguiente profesor con el que tenían clase y ellos aún estaban al otro lado del pasillo, Carlos la cogió de la mano arrastrándola - ¡Corre! Que nos dejan fuera.
Ella se ruborizó en cuanto Carlos la cogió de la mano, era la primera vez que un chico tan guapo como él se le acercaba en su primer día de instituto.
Desde ese entonces Carlos y Luisana se llevaron muy bien, él siempre estaba muy pendiente de ella intentando ayudarle en todo lo que podía, en los exámenes, trabajos, pero aparte de eso no había nada más que una buena amistad, aunque Luisana se enamoró de Carlos desde el primer día.
Un día Luisana salió junto con Carlos al tocar el timbre anunciando que las clases habían llegado a su fin y que podían marcharse a casa,  justo cinco minutos antes mientras bajaban por las escaleras Carlos había recibido un mensaje que le hizo ponerse muy contento, Luisana decidió no preguntarle de quien se trataba ya que podía sentirse incómodo porque aún no había mucha confianza entre los dos como para contarse esas cosas, cuando salieron por la puerta Carlos corrió hacia una chica impresionante, que más que una chica de su misma edad parecía una chica de las de revista, la miro de arriba abajo, muy bien vestida, muy bien peinada y muy guapa, lo que viene siendo una chica perfecta, en cuanto vio que Carlos le dio un beso en los labios a Luisana se le rompió el corazón en dos y antes de que Carlos se diera cuenta ella salió corriendo, después de saludar a Elisabeth el chico se dio la vuelta para presentarle a Luisana, pero ya se había marchado, que raro se le hacia si hace tan solo unos segundos estaba detrás suya.
- ¿Buscas a alguien?
- Sí, estaba buscando a una nueva amiga que tengo, acaba de llegar nueva al instituto este año y quería presentártela es una chica muy simpática y seguro que te caería maravillosamente, pero ha desaparecido por arte de magia no la veo por ningún sitio… que raro.
- Seguramente tendría prisa por irse a casa, pero ten cuidado con esa chica, que yo soy tu novia te lo recuerdo – le dijo mientras se aproximaba a él para darle un beso.
- Claro que no cariño, como piensas eso, tan solo es una buena amiga que acabo de conocer, ya sabes que para mí solo existes tú.
- ¡Mas te vale eh!
Desde ese momento Luisana se alejó un poco de Carlos, después de lo que vio no podía seguir siendo amiga del chico del que estaba enamorada, sino le resultaría más difícil, desde un principio ya se le había hecho raro que alguien como él no tuviera novia, pero nunca se atrevió a preguntárselo porque posiblemente él pensaría otra cosa.


Aún seguía dudosa de si marcar su número o no, pero en un momento de impulso lo marcó, detrás de la línea sonaron dos “bips” y contestaron.
- ¿Sí? ¿Quién es?
- No te diré mi nombre estúpida, pero lo único que te diré es que tu Carlitos no es tan santo como tú lo crees, ahora mismo está aquí a mi lado durmiendo ¿Qué te creías que siempre te sería fiel? más quisieras tu bonita- soltó una carcajada de burla.
- ¿Carlos? ¿Mi novio? No creo que sea él, te estas equivocando seguro esto es una broma, pero de muy mal gusto, él ahora mismo está trabajando.
- Sí, trabajando claro – en tono irónico – eso es lo que siempre te dice para que podamos estar juntos, pero me he cansado ya de ocultarlo, él y yo estamos juntos y pronto tú serás historia pequeña, tu eres un juego para él – al otro lado de la línea Elisabeth no sabía que decir, tenía una cara de asombro de la que no podía salir, no puede creerse lo que esa chica le está diciendo, su novio no es así - ¿Qué pasa cariño? ¿No que confiabas tanto en tu noviecito?
- ¡Cállate! ¡Déjame en paz! Tu solo quieres hacerme daño, él no es capaz de hacerme eso – en ese mismo momento Elisabeth cuelga el teléfono, enseguida marca el número de su novio, pero en el otro lado de la línea escucha.

- El móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura – No puede ser, no se lo puede creer  ¿será verdad lo que esa chica le ha dicho? No lo sabe, pero ¿por qué Carlos tiene el móvil apagado? Todo le parece muy raro, pero lo único que le apetece es llora, siente un vacío en el pecho muy grande, solo espera que todo aquello sea mentira porque si no sería muy decepcionante para ella que todo eso sea verdad.  

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