CAPÍTULO 25
En
ese mismo lugar
¿De
verdad acababa de pasar? Sí, pero aún no se lo creía Alan le había dado un beso
y aún seguía sin terminar de creérselo, pero necesita saber que pasará, si ha
sido un beso o ha sido un beso con intenciones de algo más.
-
Lay…
-
Alan… - lo dicen al unísono, los dos están nerviosos, estaban felices, pero
ninguno sabía que decir.
-
Empieza tú
-
Empieza tú – otra vez, esta situación comenzaba a ser graciosa así que los dos
se miraron y empezaron a reírse.
-
¿Por qué estamos nerviosos si deberíamos estar más felices que nunca?
-
La verdad es que no losé, no me esperaba esto – dijo Layla mientras lo miraba a
el tímidamente.
-
Te entiendo, pero creo que si no lo hacía ahora perdía mi oportunidad ¿no
crees? – Eso le hizo sonrojarse a Layla como siempre – ya te has puesto roja
como un tomatito – le dijo mientras se reía.
-
¡No te rías! – le dijo mientras le obsequiaba un codazo, pero este lo recibió
con agrado y la abrazo – Bueno, pero ¿y que vamos a hacer?
-
¡No! No quería que este momento fuera así – dijo Alan mirando para un lado y
otro mientras Layla no entendía nada – espera ahora vengo.
Salió
corriendo sin decir a donde iba, Layla no entendía nada y se quedó esperando a
que el chico regresara, después de esperarle 10 minutos decidió ir a buscarle,
pero justo en ese momento el chico apareció.
-
¿A dónde vas?
-
A buscarte ¿Dónde te has metido?
-
Iba a… es una sorpresa no puedo decirte nada, acompáñame – le dijo mientras le
ponía una venda en los ojos.
-
Alan ¿pero qué es esto?
-
Tu solo déjate guiar, pronto sabrás todo – Layla pensativa imaginando que podía
ser lo que el chico le tenía preparado.
Alan
la guiaba hasta su habitación, no le había dado tiempo de preparar todo lo que
quería pero había hecho lo que podía, cuando estaban en la puerta de su
habitación Alan le dijo que si no veía absolutamente nada y Layla afirmó con la
cabeza ¿pero qué clase de locura era esa? Abrió la puerta
-
Puedes quitarte la venda – Lay miraba de un lado a otro de la habitación
del joven anonadada no podía creerse que
eso le estuviera pasando a ella- ¿no te gusta? Claro, ha sido muy mala idea
preparar todo esto seguro que me he antici… - Layla se le acercó sin dejarle
acabar la frase y le dio un beso mucho más fuerte e intenso que el anterior,
Alan se sorprendió de la reacción de Layla.
-
No me gusta, me encanta – le dijo cuándo se separaron, dándole un abrazo muy
fuerte al joven que se sentía feliz de ver la gran sonrisa que tenía Layla.
La
habitación estaba decorada por todos sitios con corazones y estrellas doradas,
y al fondo había 4 globos, y un cartel enorme, Layla se acercó fijándose en
cada detalle que había, en cada globo ponía una cosa distinta que formaba la
frase “¿Quieres ser mi novia?” Y a continuación en el cartel aparecía en grande
una foto que se había sacado el tercer día que salieron a pasear, era una
detalle hermoso y al lado de la foto ponía “si o no”, y en letras más pequeñas
“estoy deseando saber tu respuesta” de repente miro hacia abajo y vio en el
suelo una caja de sus bombones favoritos y un ramos de sus rosas favoritas,
cada cosa que veía le sorprendía más, y eso no lo era todo. Junto a la caja de
bombones había una cajita más pequeña, pero justo cuando la iba a coger Alan se
lanzó hacía ella e impidió que la cogiera.
-
¿entonces aceptas?
-
¿aceptar? – Como no iba a aceptar ser novia de aquel chico que en todas esas
semanas se había ganado su corazón a pulso - ¡Claro que sí!
-
tenía pensado hacerlo más bonito y especial, pero creo que este era el mejor
momento
-
Ha sido el momento perfecto –dijo poniendo énfasis en la última palabra.
Alan
se acercó a la cajita que no había dejado coger a la chica
-tápate
los ojos – ella lo hizo y el sacó de la cajita un colgante con forma de
estrella en la que ponía “te quiero siempre conmigo”, se lo puso a ella y le
dijo que podía abrir los ojos, cuando miro el colgante le salió una lágrima
-
¿Qué te pasa? ¿Estás bien?
-
Sí, lo que pasa es que nunca habían tenido estos detalles tan bonitos conmigo y
me hace mucha ilusión que después de todo lo mal que lo he pasado haya alguien
que se preocupe por mí de esta manera, de verdad no sé cómo te lo puedo
agradecer.
-
Yo si lo sé, estando siempre conmigo – le dijo mientras la tomo de la mano,
Alan era el chico más feliz, y Layla aún no terminaba de creérselo, ha visto
miles de cosas como esas, pero solo en las películas y ahora le estaba pasando
a ella
-
Gracias, te quiero – se acercó y le dio otro beso en los labios.
Los
dos seguían contentos de todo lo que estaba pasando y sabían que era hora de
ser felices juntos y que nadie se interponga entre los dos.
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