viernes, 9 de octubre de 2015

Un Buen Final
                                                                                     
No es un adiós, es un hasta luego

Ya han pasado dos meses más o menos desde que "Sujeta mi mano" terminó, pero esto no es un adiós. 

En proyectos está un nuevo libro o tal vez solo relatos, espero que les haya gustado mucho el libro aunque todos tenemos nuestros fallos, más todavía siendo el primer libro que escribo aún así les agradezco a todas esas personas que leyeron mi libro o al menos un poquito de él, es un libro que lo hice con mucho cariño y les agradezco el apoyo que me han dado. 

En cuanto tenga algo nuevo lo publicaré aquí, muchas gracias a las personas que me leen y me siguen un saludo enorme. 


Hasta la próxima. 


Dayanna Chica Sánchez

domingo, 26 de julio de 2015

CAPÍTULO 35
Dos semanas después
Layla estaba durmiendo cuando sonó su teléfono, miro el reloj y vio que eran las cuatro de la madrugada ¿Quién podría ser ha esta hora? Estuvo un rato hablando con la persona que estaba al otro lado, las lágrimas empezaron a rodar por sus mejillas cuando se enteró de lo que estaba pasando, en cuanto colgó no podía terminar de creerse lo que acaba de escuchar y se dejo caer otra vez en la cama, no pudo volver a conciliar en sueño en toda la noche.

Al medio día
Todos estaban preparados para despedir a su amiga, estaban reunidos alrededor de la tumba de ella. Layla se acerca a Imma.
- Lo siento mucho, era una buena chica cuenta con todo mi apoyo para poder superar esto – le dice mientras le da un abrazo.
Uno a uno todos van pasando a darle el pésame a la madre de Fernanda, su hija al final había decidido terminar con su vida.
Ese día sería el más triste para Imma, había perdido a su única hija y se siente culpable por dejarla tanto tiempo descuidada, se arrepiente mucho de todo lo que le falló a su hija, si pudiera devolver el tiempo atrás para que le devolvieran a su hija hasta daría su vida, pero sabe que por mucho que haga su hija no volverá, ahora está allí en ese ataud sin vida, llora desconsolada con un  gran dolor en el pecho ¿Qué será ahora de ella? se pregunta, se ha quedado sola y con una gran culpa por lo que le ha pasado a su hija. El sacerdote preside el funeral, pocas personas han venido a la despedida de Fernanda, solo los más allegados todos están consternados por la muerte de la jóven. Cuando el sacerdote termina de darle la bendición cada uno va tirando una rosa blanca sobre el ataud y su madre además de eso pone encima una cadena que le regaló a su hija con su nombre. Su madre llora cada vez con más intensidad cuando ve completamente cubierto el ataud de su hija por  la tierra. Una vez acabada la ceremonia cada uno de los asistentes van despidiéndose de Imma dándole otra vez el sentido pésame y transmitiéndole mucho ánimo y fuerza paea superar todo aquello. Por último, se acercan Layla, Alan, Elisabeth, Carlos e Idaira con David.
- Lo sentimos mucho de verdad, le damos todo nuestro apoyo para este golpe tan duro – dice Layla en nombre de todos.
- Gracias – dice su madre aún con lágrimas en los ojos, los chicos les dan un abrazo y después se iban alejando - ¡Chicos! Esperad un momento, se me ha volvidado deciros que Fernanda antes de… irse escribió una carta y me gustaría que la leyerais – les extiende la mano donde tiene la carta y la coge Layla, la abré y la empieza a leer.

Hola a todos:
Con esta carta doy por terminado todo, me he cansado de vivir esto que ya ni tan quisiera vida le puedo llamar. Todos estos años he mentido, he traicionado y fallado a todas las personas que más quería en vida, pensando que tal vez así todos me querríais un poco más, pero al final todos me terminasteis odiando, os hice daño a todos.
   No me gustan las despedidas y es por esto que escribo esta carta como símbolo de mi despedida. Lo primero que quiero deciros a todos es, perdón. Se que he hecho muchas cosas malas, se que he metido mucho la pata, pero creo que todos nos merecemos que nos perdonen.
Empezaré por ti mamá, como agradecerte todo lo que has hecho por mi, me diste la vida y nunca me ha faltado nada, tal vez no estabas siempre que yo quería conmigo por tu trabajo, pero yo entendía perfectamente que lo hacias por sacarme adelante para que nada me faltara y para tener contenta a tu única hija, mamá perdóname por todo lo malo que te he hecho pasar, por todo lo que nunca te decía, por no aceptar tu ayuda cuando me la ofrecías, gracias mamá  siempre te estaré agradecida por todo aquello que hacías por mí, porque nunca me dejaste sola y siempre estabas pendiente de mi, por aceptarme tal y como soy, a pesar de mis berrinches de nuestras discusiones siempre lo diste todo por mi, espero que encuentres a alguien que te haga realmente feliz, porque te lo mereces, te mereces lo mejor por la gran mujer que eres y por el gran ejemplo que me has dado, porque he aprendido muchas cosas de ti, porque a pesar de todos los obstáculos tu seguías allí con una sonrisa en la cara y nunca decaías, eres una gran mujer y sobre todo una gran madre. Te quiero mucho mamá.
A mis amigos o viejos amigos. Os quiero pedir perdón sé que son muchas las cosas en las que os he fallado y lo siento, lo siento mucho. Perdonarme por entrar en vuestras vidas solo para haceros daño, en verdad os quiero mucho y no quería haceros daño, pero las personas cometemos errores, solo espero que algún día me podáis perdonar.
Empezaré por Layla, querida amiga gracias por todo lo que me has enseñado, gracias porque a pesar de todo lo que pasó tu no me dejaste sola, pero así de mal te lo pague yo, perdóname por la forma en que te trate la última vez que vinise a verme, en verdad estaba contenta de verte, pero me dolía ver lo sola que me había quedado, sabía que la culpa era mía, pero no podía admitirlo. Perdóname por todo, y sobre todo gracias por tu apoyo, por tu sensillez, por tu cariño, por tu amistad, por todos los momentos que vivimos juntas, por enseñarme que ningún accidente pudo contigo, por demostrar la gran persona que eres, espero que seas muy feliz y Alan por favor cuidala mucho porque es una chica con un valor incalculable.
Eli, no se ni que decirte solo me sale decirte PERDÓN, perdón por el mal que te he hecho me siento en deuda contigo, eres la persona a la que más he fallado, perdóname por lo que intente hacer fue un error muy grande de mi parte, espero que estes bien, al igual que Layla te mereces lo mejor y sobre todo te mereces a Carlos, ojalá que algún día logres perdonarme por el mal que te he hecho, pero a pesar de todo te doy las gracias por ser una gran amiga, una amiga que me la llevo conmigo y que la guardo con un cariño especial, eres una chica increíble que se que llegaras muy lejos, conseguiras todo lo que te propongas. Mucha suerte en todo lo que hagas y solo te pido un favor, se feliz.
Idaira, mi mejor amiga tu ya sabes todo lo que te tengo que decir, a pesar de que los últimos meses estuvimos separadas siempre estuviste a mi lado acompañádome, haciéndome feliz, ayudándome, nunca me fallaste y al igual que las demás eres maravillosa, me alegro mucho que David te terminara eligiendo a ti, por la gran chica que eres y porque ya sabes que lo mejor para las mejores, espero que nunca te olvides de todos aquellos momentos únicos que pasamos juntas y de las grandes cosas que juntas hemos aprendido, solo se decirte GRACIAS, te deseo lo mejor del mundo nunca te olvides de tu amiga Fernanda que tanto te quería y te quiere.
Con todo esto… Doy por terminada mi despedida, sé que no es la mejor manera de hacerlo, pero es lo mejor. Os deseo lo mejor a todos, sed muy felices y de verdad perdonarme por todo que os haya echo en el fondo os quiero mucho, me llevo un trocito y lo mejor de cada uno conmigo.
Esto no es un adiós es un hasta luego.

Att:Fernanda González Linares.

Todos están con lágrimas en los ojos después de leer aquella carta tan emotiva y la despedida de su amiga, al final Fernanda estaba muy arrepentida por todo lo que había hecho y todos se sentían parte de su vida, de su más bien, corta vida, todos la recordarán con mucho cariño y sobre todo guardarán lo mejor de ella, lo mejor que vivieron con ella, sus tres amigas se abrazan juntas prometiéndose que Fernanda siempre será una mas de ellas a pesar de todo lo sucedido.
- Bien dice el dicho que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos – dice Eli secándose aún las lágrimas de los ojos.
- De ahora en adelante tendremos que estar más unidas que nunca – dice Idaira cogiendo la mano de sus dos amigas.
- Tienes toda la razón – Layla le aprieta la mano sintiéndose cercana a ella y a Eli.
- ¿y nosotros que? – dice David señalando a los novios de sus respectivas amigas.
- Vosotros estaréis con nosotros – le dice Idaira mientras se acerca y le rodea con los brazos.
- Más os vale – las parejas se acercan y se abrazan con mucho cariño, ahora más que nunca tienen que estar muy unidos para superar la muerte de Fernanda.

Dos meses después en el mismo lugar
Los chicos están alrededor de la tumba de Fernanda, cambiándole las flores. Cada semana van a visitarla y cuidan mucho de ella.
- Parece que fue ayer cuando estabamos todos aquí despidiéndola… - dice Carlos cogiendo la mano de su novia.
- Esperemos que donde quiera que se encuentre este bien.

Los chicos terminan de dejar las flores y se van a sentarse a un parque, después de lo que paso con Fernanda todos han estado muy unidos y se han convertido en grandes amigos, aprecian más lo que es el valor de la amistad y recuerdan a Fernanda como una gran chica, siempre la tienen presente en sus vida sobre todo sus tres amigas. No todo siempre sale como ellos quisieran, pero lo único que necesitan es estar juntos. Saben que lo importante es estar juntos, no importa el lugar ni las circunstancias, sino mantenerse unidos pase lo que pase.



FIN
CAPÍTULO 34
                                                                                     
Una semana después
Layla llevaba mucho tiempo pensando que tal vez lo mejor sería ir a ver a Fernanda, al fin y al cabo había sido su amiga muchos años y dejarla así tan sola de repente es un golpe muy duro, pensaba que si a ella le hicieran eso estaría mucho peor, sabía que las razones por las cuales se alejaron de ella eran muy justas, pero aún así no podía dejar de sentirse mal. Decidió llamar a Alan para que le acompañara al psiciatrico a visitarla y llegaría enseguida, estaba preparándose hasta que su novio viniera. Después de unos minutos llamaron a la puerta Alan ya estaba allí, bajó y abrio la puerta lo saludo con un beso en los labios y juntos fueron al psiquitrico.
- ¿Estas segura de esto?
- Sí ¿Por qué no?
- No sabes como pueda recibirte Fernanda, igual ni siquiera quiere verte, imagínate que te quiera atacar- Alan parece preocupado por lo que pueda pasar.
- Tampoco es para tanto, no creo que Fernanda este tan mal – En el fondo lo que acaba de decir su novio le acaba de preocupar un poco, no se había puesto ha pensar en lo que pueda pasar cuando llegue allí, pero aún así muestra una actitud tranquila para no preocupar más a Alan.
Cuando llegan Layla dice que viene a visitar a Fernanda y el recepcionista muy simpático a pesar del mal ambiente que se percibe en ese lugar le dice que espere un momento, que ahora pasará a la zona de visitas. Minutos después vuelve el recepcionista y le dice que ya puede pasar. A Layla se le empieza a acelerar el corazón, sabe que cuando entre a la sala de visitas Fernanda ya estará allí, el recepcionista los acompaña hasta la sala de visitas, está completamente vacía pero al mirar a una mesa al fondo a la derecha ven a una chica con una bata blanca sentada y cabizbaja.
- Allí esta Fernanda, cuando terminéis la visita solo tenéis que tocar el timbre que esta debajo de la mesa para que venga alguien, aun así la sala está vigilada por cámaras de seguridad.
- Muchas gracias – le dice Layla con una sonrisa fingida y con un nudo en la garganta, ver así a Fernanda le ha resultado un poco impactante.
Se van acercando poco a poco a ella y cuando Fernanda siente su presencia levanta la cabeza, sus ojos azules han perdido ese brillo que tenían y parece que está como drogada, debe de ser por tanta medicación piensa Layla. Alan inmediatamente coge de la mano a su novia un poco asustado, no sabe como será la reacción de aquella chica.
- Hola Fernanda – dice Layla con la voz un poco entrecortada. A ella le cuesta unos segundos responder.
- Ho…hola – otra vez tiene la cabeza cabizbaja y parece cansada, tiene unas ojeras que parece que no haya dormido en semanas.
-¿Cómo estas?
- Bien – la conversación es un poco tensa y a la vez monótona, Layla se empieza a sentir incómoda y no sabe como continuar, entonces se empieza a arrepentir de haber ido a visitarla – me dejásteis sola, muy sola ahora estoy aquí encerrada, drogada todos los días estoy cansada de estar aquí, todo es por vuestra culpa sobre todo por la culpa de Elisabeth si no hubiera sido por ella yo no estaría aquí – la voz de ella suena tranquila en ningún momento la levanta, lo dice todo en un mismo tono, pero se puede notar su enfado Layla se siente asustada por lo que su amiga… examiga dice, como puede decir esas cosas, cada vez se convence más de que ha sido una mala idea haber ido allí, en ese momento toca el timbre que tiene debajo de la mesa, pero para su sorpresa el botón suena.
- ¿te quieres ir ya? Para eso has venido para hacerme sentir mal ¿verdad? Déjame en paz, tu y tus amigas dejadme en paz y no volváis a parecer en mi vida – dice Fernanda gritando, se ha levantado de la mesa y está cada vez más nerviosa.
-Tranquila Fernanda, ponerse así no te hace bien- Layla cada vez más asustada se agarra al brazo de Alan que se encuentra inmóvil viendo la reacción de la chica.
- ¡Yo me pongo como me a la gana! ¿Me entiendes? – le dice acercándose un poco más a Layla, la agarra de la mano y la zarandea intentando hacerle daño, pero Alan la aparta con la mano, Layla empieza a llorar verla así a Fernanda le afecta mucho no pensaba que reaccionaría así, pero aunque Alan intenta apartarla esta vez Fernanda la sujeta por el pelo tirando de ella.
- ¡Suéltala! – dice un psiquiatra que acaba de entrar por la puerta, pero Fernanda hace odios sordos a lo que le dicen y la agarra con más fuerza, Layla intenta soltarse, pero la tiene sujeta con mucha fuerza.
El psiquiatra que ya sabe como actuar en estos casos la coge por detrás de las manos y la inmoviliza.
- No tendrías que haberlo hecho, esto tendrá una consecuencia muy dura – le dice mientras se la llevaba, mira hacia atrás para mirar a Layla y a Alan intentando pedirles perdón. Layla tiene la cara tapada con las manos, mientras Alan la abraza con fuerza. Él sabía que no era una buena idea haber ido a visitar a la chica, pero su  novia insistió tanto que terminó convenciéndolo.
-Tranquila cariño, todo ha pasado ya – le dice mientras le abraza y le da un beso en la frente.
- Tenías razón no teniamos que haber venido, ha sido muy mala idea.
- Será mejor que nos vayamos de aquí.
Los dos se dirigen a la salida y pasan por recepción sin despedirse de aquel chico tan simpático que les atendió antes, los mira con cara de preocupación aunque por el aspecto que tiene la chica puede intuir lo que ha pasado así que prefiere no decirles nada y observa como salen por la puerta.

Layla se arrepiente mucho de haber ido a hacerle esa visita a Fernanda, pero lo que más le duele ha sido la forma en como la ha tratado, espera que su amiga se recupere pronto. Layla no sabe cómo afrontar todo esto que le acaba de pasar, primero pierde a su amiga Fernanda y ahora que intenta ser compasiva con ella la trata así, tan solo espera que su estado mejore. Por nada del mundo le pude desear el mal a otra persona. 

domingo, 10 de mayo de 2015

CAPÍTULO 33

Mientras tanto en otro lugar de Lead
Entró a la casa y lo primero que hizo fue llamar a su hija.
- Cariño, ¿Dónde estás?
Pero ni una respuesta recibía de su hija, igual está dormida y por eso no recibe ninguna señal de ella, aun así para asegurarse de que su hija estaba bien subió a la habitación de ella para ver si estaba bien, hace poco que Fernanda había salido del hospital y necesitaba que su madre la cuidara constantemente por eso le había pedido a su jefe unos días de descanso para poder pasar más tiempo con su hija.
Entró en la habitación, miró a un lado y otro pero no vio a Fernanda por ningún sitio ¿pero dónde se había metido? Tal vez estaba en el baño. Entonces fue al baño y cuando abrió la puerta vio a Fernanda tirada en el suelo, al lado suyo había un frasco de pastillas vacío.
- ¡Fernanda! ¡Cariño! – Fernanda estaba totalmente inconsciente, no reaccionaba, se había tomado el frasco entero de pastillas. Su madre estaba muy asustada, solo había salido un momento a comprar unas pastillas que el médico le había dicho que su hija debía tomar, pero en ese momento tan corto su hija había aprovechado para tomarse todas esas pastillas, se sentía muy culpable por haber dejado sola a su hija. Corrió hacía el teléfono y llamó rápidamente a una ambulancia.
- Hola, por favor necesito que vengan urgentemente, mi hija se ha intoxicado y está inconsciente por favor venga enseguida – Imma estaba muy asustada, su hija está enferma, pero nunca había intentado suicidarse, si algo le llega a pasar a Fernanda no se lo perdonará, sabe que todo esto ha pasado desde que sus amigas ya no son sus amigas y se siente muy sola, no sale porque piensa que todo el mundo le va a juzgar por la enfermedad que padece.
         Después de diez minutos de eterna espera llaman al timbre y allí estaban dos enfermeros con una camilla preparada.
- Buenas tardes señora, nos han llamado porque una joven se encuentra inconsciente.
-  Sí, está en el piso de arriba a mano derecha en el baño – uno de ellos subió corriendo a por la chica con un bolso en la mano.
A los dos minutos apareció el chico con Fernanda en brazos, el otro chico enseguida le ayudó para colocarla en la camilla.
- Sí quiere, la podemos llevar nosotros en la ambulancia para que acompañe a su hija – le dijo uno de ellos al ver a Imma tan preocupada por su hija.
- Sí, se lo agradecería mucho. No quiero que le pase nada malo a mi hija – las lágrimas empezaron a resbalar por las mejillas de ella, llevaba acumulando mucha tensión y tenía que soltarla.
Se subieron todos a la ambulancia y pusieron rumbo al hospital, su madre en el camino iba agarrada a la mano de su hija, rezando para que no le pasara nada malo a su hija y pudiera ponerse bien. Sabe que después de esto tal vez no todo vuelva a la normalidad.

Al día siguiente en las afueras de la ciudad.
Parecía que no todo estaba perdido, había pasado mucho tiempo desde que David había decidido dejar de hablarle, pero sabía que si volvía a hablarle le haría caso y volvería con ella. Entonces muy decidida marcó su número, sonaba pero nadie contestaba, pero no se dio por vencida volvió a marcar, pero esta vez sí que contestaron.
- Hola, cariño ¿Cómo estás? – dijo Alexandra muy decidida.
- ¿hola? ¿Quién eres? – respondió una chica.
- Perdón ¿estoy llamando al teléfono de David?
- Sí, ¿quién eres? – respondió la chica con un tono un poco más serio, en ese momento Alexandra se dio cuenta de que esa tendría que ser su nueva novia así que decidió que el juego no se acababa aquí, si no que acababa de empezar.
- Soy su novia ¿me puedes decir tú, quién eres? – con tono de enfadada.
Idaira en ese momento no sabía cómo reaccionar, había vuelto con David y estaban muy felices, pero no sería la primera vez que el la engaña. En ese momento recordó todo lo que hace apenas unas semanas había pasado con David, cuando la dejó destrozada y no salió de allí hasta que él mismo volvió a por ella y la ayudó a levantar cabeza, pero ¿Y si otra vez le estaba haciendo lo mismo? Había vuelto a confiar en él, pero aun así tenía miedo y esa chica sonaba tan convincente…
- ¿hola? Puedes pasarme con David, necesito aclarar unas cosas con él- No puede ser pensaba Idaira, entonces colgó el teléfono lo tiró encima de la cama y salió corriendo de la habitación, bajo las escaleras y paso por la cocina sin despedirse de David, que en ese momento estaba preparando algo para comer los dos.
- Idaira, cariño ¿A dónde vas? – pero no recibió respuesta de ella, la vio correr y llorar ¿Qué le pasaba? - ¡Idaira!
Pero no la pudo alcanzar salió corriendo de su casa. Sabía que tenía que ir tras ella, se preocupó mucho al verla así, salió tras ella y cerró la puerta de su casa.
         Cuando salió miro a un lado y a otro de la acera, pero no vio nada ¿Dónde se ha metido? Entonces miró al frente y vio como a lo lejos una chica caminaba cabizbaja, sabía que era ella así que corrió hasta ella. La abrazó por detrás y le dio un beso en la mejilla, pero ella se soltó de él, no paraba de llorar.
- ¡Suéltame! Ahórrate los abrazos y dáselos a tu novia – le dijo muy firme.
- ¿Qué novia? Mi única novia eres tu Idaira – pero ella no le respondió, sabía que no merecía la pena hablar con él, otra vez había jugado con ella.
- ¿Puedes parar un momento? Quiero que me cuentes que ha pasado – David no quería que las cosas con Idaira se quedaran así, la quería de verdad y lo que  menos quería era estar mal con ella. Entonces llegaron a un banco y ella se sentó, apoyo su cabeza en sus manos tapándose la cara para que él no la viera llorar.
- ¿Qué ha pasado cariño? – insistía David.
- Pues… - empezó a hablar tranquilizándose un poco y secándose las lágrimas- estaba en tu habitación y tu móvil ha empezado a sonar, he contestado, una chica a preguntado muy cariñosamente por ti y además ha asegurado ser tu novia, he colgado enseguida – mirándole fijamente a los ojos a David – no quiero que juegues conmigo otra vez.
- Idaira mírame, ¿tú crees que teniendo a una chica tan maravillosa como tú, quisiera estar con alguien más? ¡Claro que no!
- Pero es que tengo miedo, no sería la primera vez que pasa y no quiero estar con una persona que juega conmigo – dijo mientras agachaba la cabeza.
- Cariño, de verdad no me gusta nadie más que tú…
- ¡David! ¡Basta ya! Deja de engañar a esta chica y dile que estás conmigo – entonces de la nada apareció Alexandra, ya que su casa está muy cerca de la de David.
En ese momento empezó a sonar el teléfono e Idaira se despierta asustada entre sollozos
¡David! ¡David! – su novio apareció por la puerta y la vio muy asustada se acercó a ella y la rodeo con sus brazos para tranquilizarla.
- ¿Estás mejor? – le preguntó
- Sí, gracias he tenido una pesadilla horrible, por un momento creí que era verdad.
- Tranquila yo estoy contigo y todo está bien – se acercó y le dio un beso – eres una chica increíble no podría dejarte sola. Te quiero.
- Yo también te quiero David.
- Bueno creo que tenemos que irnos, no olvides que hemos quedado para ir a comer.
- ¡Es verdad! Deberíamos irnos sino llegaremos tarde.
         Los dos salieron de la casa e iban juntos cogidos de la mano a casa de Layla, había preparado una barbacoa para todos sus amigos.
         Después de unos minutos llegan a la casa de Layla donde ya están Alan, Eli y Carlos todos se saludan y empiezan a hablar de diferentes cosas, pero a la que no ven es a Layla.
¿Dónde está Layla, Alan?
- No lo sé, ha sonado su móvil y se ha ido a su habitación y hace diez minutos que no sale de allí, se la veía preocupada cuando se ha ido – Idaira y Eli se miran esperando que no sea nada serio.
         Alan al ver que Layla no aparece decide ir sirviendo a sus amigos, entonces Carlos también se dispone a ayudarlo, cuando ya ha terminado de poner todos los platos deciden esperar a Layla que justo en ese momento aparece.
- ¿Dónde estabas Lay?
- Estaba… - viene cabizbaja y sin mucho entusiasmo – Fernanda a intentando suicidarse.
- ¡Qué! – grita Eli muy asustada.
- Me acaba de llamar su madre para decirme que ayer mientras ella fue a la farmacia a comprar medicamentos para ella, aprovechó para tomarse un frasco entero de pastillas y cuando llegó la encontró inconsciente, llamo a la ambulancia y la llevaron al hospital. Por suerte dice que llegaron a tiempo para poder lavarle el estómago y que quedara fuera de peligro, pero el médico le ha dicho que su enfermedad está más avanzada que antes así que tendrán que internarla en el psiquiátrico…
         Todo lo que acaba de decir Layla cae como un balde de agua fría para todos los allí presentes ¿Tan mal está? Piensa Eli, que es la más afectada por la noticia, aún sigue un poco asustada desde la última vez que Fernanda casi la mata, solo recordarlo un escalofrío recorre su cuerpo.
- Su madre me ha dicho que desde que ninguna de nosotras estamos con ella, Fernanda está peor.
- Pero que os entienda ella también a vosotras, os ha estado engañando todo este tiempo, eso no es ser una amiga de verdad – dice Alan bastante serio.
- Sí, Alan tiene razón no puede esperar que después de todo lo que nos ha hecho estemos con ella – dice Eli bastante afectada y con una vocecilla muy débil.
- Ya lo sé chicos, le he dicho a su madre que nos entienda un poco también a nosotras, no es cualquier tontería la que ha hecho Fernanda ¡Intento matar a Eli! Esas cosas son difíciles de olvidar…
Todos están muy consternados por la noticia que acaban de recibir, sobre todo las tres chicas que son o eran las más cercanas a Fernanda, creen que ha llegado muy lejos con todo lo que está haciendo, tal vez le sirva de mucho estar un tiempo en el psiquiátrico o al menos bajo vigilancia.

lunes, 23 de febrero de 2015

CAPÍTULO 32
En un lugar de Lead
Eli se levantó asustada, había tenido una pesadilla nuevamente, lleva teniéndolas desde que pasó lo que pasó con Fernanda, se levantaba asustada entre sollozos.
- ¡Quiero que esto termine ya! – gritaba desesperada, la situación le estaba superando y había pasado ya una semana desde aquel terrible accidente.
Cogió su móvil que lo tenía a lado en la mesilla de noche y vio que tenía seis perdidas de su novio y dos mensajes de texto, su novio no ha parado de llamarla y de buscarla desde hace una semana pero Eli ha estado distanciada, tiene mucho miedo de lo que le pueda pasar, ya no solo a ella si no también a su novio y a todas las personas que le rodean. Abre los mensajes de texto y los lee al detalle:
“Eli, cariño te hecho de menos ¿Dónde estas? He ido a buscarte a casa pero me ha dicho que no estabas. Recuerda que te quiero.”
A Eli le empiezan a rodar las lágrimas por los ojos, sabe que esta haciendo mal esquivándole, pero tiene mucho miedo, lee el siguiente mensaje.
“Bueno, ahora me iré a dormir, espero que para mañana des señales de vida por favor te lo pido, me tienes muy preocupado. Te quiero cariño buenas noches”
Tiene el mejor novio del mundo sin lugar a dudas y ella lo sabe. Él no se merece eso después de todo lo que Carlos hace siempre por ella, en ese mismo momento se decide a llamarlo,  sabe que es tarde pero necesita escucharlo. Marca su número y espera a que le conteste, la espera es larguísima pero al fin al otro lado se escucha una voz.
- ¡Eli, cariño! – Al oír a su novio las lágrimas brotan otra vez por sus ojos - ¿Estás bien?- Ha notado como su novia ha empezado a llorar y daría cualquier cosa por estar con ella cuidándola.
- Bueno… más o menos, ya sabes es muy difícil asumir que una de las que considerabas tus mejores amigas en realidad te odiaba y te deseaba lo peor.
- Sí, te entiendo y lo siento mucho Eli, me tenías muy preocupado pensé que te pasaba algo, hoy en la tarde fui a tu casa, pero nadie me abrió la puerta, cada vez estaba más asustado los días pasaban y no sabía nada de ti, en verdad estaba muy preocupado – la voz de Carlos es suave y a la vez preocupada, Eli sabe que no estaba bien lo que hacía, pero no sabía como afrontar la situación.
- Lo siento mucho mi amor, no quería que estuvieras tan preocupado, pero tenía miedo de que Fernanda pudiera volver y hacerte daño, por eso decidí no hablarte, perdóname – Eli no puede dejar de llorar mientras habla, nunca había pasado por algo así y es muy difícil y muchísimo más si no está con Carlos que es su gran apoyo, ahora se da cuenta de toda la falta que le ha hecho toda esa semana.
- ¿Podría ir mañana a tu casa? Necesito verte y saber que estas bien.
- Me parece muy bien, yo también necesito verte y estar contigo.
- Ahora tienes que seguir durmiendo ¿está bien?
- Siiii, está bien – dice resignada, quería seguir hablando con él, pero mañana podrán hablar más y mejor.
- Buenas noches cariño – y antes de que Eli pueda despedirse Carlos cuelga.
Está deseando que ya sea mañana para poder estar con él.

Al día siguiente en el hospital de Lead.
- ¡Mamá, quiero salir ya de aquí! Estoy cansada de estar encerrada en este maldito hospital, si tu no me llevas a casa me iré por mi propio pie – Fernanda estaba muy enfadada llevaba ya una semana en el hospital y se estaba cansando de ver las mismas cuatro paredes todo el día, además de eso nadie había ido a visitarla, sabía que sus amigas o bueno las que eran sus amigas no querían verla ni en pintura y eso le agobiaba más.
- Fernanda, hija tranquila el golpe que te diste fue muy fuerte y tienes que estar en observación, te vas recuperando muy lentamente, pero me ha dicho el médico que enseguida podrás irte a casa, estas cosas necesitan mucha atención Fernanda – sabe que su made tenía razón, pero no soporta la idea de seguir un día más en ese hospital, está cansada de los hospitales, los médicos, las camillas y el olor continuo a medicamentos.
Por su mente pasa la imagen de Elisabeth asustada y ella con una botella en la mano intentando atacarla, no se arrepiente de nada, solo de que la botella cayera en su cabeza en vez de en la de Elisabeth, la odia cada día más y ahora más que nunca porque gracias a ella se ha quedado sin amigas, seguramente ahora estará muy contenta por todo lo que le ha pasado y estará con Carlos el chico que tanto quiere y que nunca se va a fijar en ella.

En otro lugar de Lead.
Layla está esperando a Idaira, David, Alan y Carlos han quedado los cinco para hacerle una pequeña sorpresa a Eli e intentar que su vida vuelva un poco a la normalidad. El primero en llegar es Alan siempre tan puntual, se saludan con un beso en los labios.
- Lay ¿Qué tal estas?
- Bien, un poco preocupada por Eli ¿y tú?
- Me imagino, pero tranquila segura que le hace muy bien veros, yo estoy muy bien alegre también de poder verte – lo dice esbozando una sonrisa.
- Yo también me alegro de verte cariño – le dice mientras se acerca para darle un gran abrazo y después un beso en los labios.
Justo en ese momento están llegando David e Idaira, las tensiones entre Layla, Alan y David han quedado en el pasado, ya son lo bastante mayorcitos para seguir enfadados y se saludan amablemente, Idaira y Layla se dan un abrazo y solo falta Carlos que no tarda en llegar.
- Perdón por el retraso chicos, he tenido que mentirle a Eli diciéndole que no iba a poder ir a su casa y hemos tenido una pequeña discusión pero se que se le pasará enseguida en cuanto nos vea ¿vamos? – les dice a todos haciéndoles una señal para que empiecen a caminar.
Todos se dirigen hacia la casa de Eli entre una charla y otra. Cuando llegan deciden que sea Idaira la que llame a la puerta. Timbra y espera a que le abran la puerta, en ese momento aparece Eli y se lleva una sorpresa al ver allí a Idaira.
- ¡Idaira! ¡Cuánto tiempo! ¿Qué haces aquí?
- Sí ¿verdad? He venido a hacerte una pequeña visita, pero no he venido sola – y justo cuando Idaira acaba la frase aparecen los cuatro y gritan.
- ¡Sorpresa! – Eli se queda de piedra en ese momento y no sabe ni reir o llorar de felicidad, es una sorpresa que no esperaba.
El primero en acercarse a saludarla es Carlos, la estrecha fuertemente entre sus brazos y después se aparta un poco para darle un beso en los labios, un beso cálido.
- Menos mal que no podías venir hoy a casa ¿eh? – le dice con una sonrisa de medio lado, muy contenta de que todos sus amigos estén allí con ella apoyándola, poco a pocos todos van pasando y saludándola con dos besos.
Eli está más feliz que nunca, su humor ha cambiado en cuestión de segundos gracias a todos ellos.
Pasan una mañana estupenda en compañía de todos y por esos momentos Eli se olvida de Fernanda y todo lo que pasó hace una semana, solo reza para que ella a pesar de todo no este mal, pero sabe que lo que no podrá hacer es perdonarla después de todo el daño que ha causado durante tanto tiempo haciéndose pasar por su amiga.  

martes, 6 de enero de 2015

CAPÍTULO 31

En ese mismo lugar

Habían llegado ya, la policía y los bomberos estaban en la casa de Fernanda, los vecinos de al lado habían escuchado que alguien gritaba muy fuerte y como se rompía algo y al poco rato de que pasara eso, salió una chica con las manos llenas de sangre pidiendo ayuda, enseguida llamaron a la ambulancia y a la policía también.
- Buenas tardes señores, soy el agente Matt, ¿Ustedes nos han llamado? – Dice el policía preguntando a los vecinos, ellos sin poder hablar apenas asienten con la cabeza.
- ¿Nos podrían decir que ha pasado? O al menos que es lo que han visto.
- Nosotros solo hemos escuchado que una chica gritaba muy fuerte y enseguida se ha escuchado como rompían algo, parecía una botella o algo de cristal – dice completamente asustada la señora – después ha salido esa chica que está allí – señalando a la chica que está siendo atendida por una enfermera – y ha venido a pedirnos ayuda desesperadamente, diciéndonos que su amiga se había dado un golpe muy fuerte con una botella.
- Muchas gracias por su colaboración señores – les dice el policía mientras apunta en su libreta.
Se gira y se dirige hacia la joven.
- Hola jovencita, ¿Podría hacerte una serie de preguntas? – la observa a la chica que tiene un gran corte en la cara.
- No creo que sea el mejor momento para interrogarla agente, se encuentra aún en estado de shock y no está en condiciones para hablar – le dice la enfermera.
- Sí, tienes razón perdona, pero al menos ¿Podrías decirme tu nombre? – dirigiéndose nuevamente a la joven.
- Elisabeth – dice ella en un susurro de voz, no puede reaccionar aún, tiene grabada en su mente la imagen de Fernanda tirada en el suelo sangrando sin parar.
- Muchas gracias – dice Matt y se va.
Justo en ese momento sale la camilla que lleva a Fernanda, le han puesto una venda en la cabeza, para que la hemorragia pare un poco, la suben a la ambulancia y Eli aprovecha para mirarla, al parecer sigue inconsciente, Eli estaba muy asustada, no había sido su culpa, pero si no se defendía Fernanda acabaría haciéndole daño a ella.

Hace media hora en el mismo lugar

Eli contemplaba como Fernanda se había desplomado en el suelo, en un intento por querer esquivarla Eli le cogió de las manos, Fernanda perdió la fuerza en sus manos que las tenía por encima de la cabeza y la botella calló justo en su cabeza, uno de los trozos de la botella fue directo a la cara de Eli haciéndole un corte profundo en la frente, Fernanda enseguida se desplomó en el suelo y se quedó completamente inconsciente, Eli aún sin saber como reaccionar se agachó para intentar reanimarla pero no había manera y sin darse cuenta se había llenado las manos de sangre,se levantó y salió de la casa mirando de un lado a otro sin saber a quien pedir ayuda, entonces vio como la vecina de al lado había salido de la casa y corrió hacía ella para pedirle ayuda.
- ¡Ayúdeme, por favor! Mi amiga se ha hecho daño en la cabeza y está sangrando – entonces se miro las manos y empezó a llorar más fuerte de lo que ya lo estaba haciendo, se sentía culpable de lo que le había pasado a Fernanda, si le llega a pasar algo muy grave no sabe si se lo perdonará.
- Tranquila muchacha, ahora mismo llamo a la ambulancia – entró a la casa y su esposo la miraba como iba hacía el teléfono.
- Deberías llamar también a la policía – le aconsejó su esposo a la mujer, y así lo hizo llamo a la ambulancia y a la policía, mientras fuera Eli lloraba desesperada, con las manos ensangrentadas.



Eli estaba sentada en la ambulancia y ya había vuelto en sí, pero al recordar nuevamente lo que había pasado entró en estado de pánico al mirarse las manos que aún las tenía llenas de sangre, miró a la camilla donde estaba Fernanda y su estado empeoró, no podía respirar y se estaba poniendo completamente pálida, una enfermera se dio cuenta a tiempo y la cogió antes de que se diera contra el suelo, y se desmayó.
- Elisabeth, Elisabeth tranquila, respira profundamente – pero la reanimación no sirvió de nada, Elisabeth seguía inconsciente, entonces la enfermera hizo una señal al conductor para que salieran de inmediato al hospital, allí atenderían mejor a las dos chicas, mientras la policía se quedaría en la casa de Fernanda viendo lo que había pasado.
Cuando ya había pasado una hora y ya estaban en el hospital, Eli ya se había tranquilizado un poco y Fernanda había despertado, aunque estaba un poco perdida, la enfermera que las cuidaba les pidió el número de sus padres para que supieran que sus hijas estaban allí y vinieran a verlas.
Eli le pidió a la enfermera que también llamara a sus dos amigas Idaira y Layla y ella así lo hizo.

Después de cuatro días

Imma la madre de Fernanda estaba sentada al lado de la camilla de su hija que estaba dormida, cuando tocaron a la puerta.
- ¿Sí? – Por la puerta asomó la cabeza Layla.
- ¿Se puede?
- Claro Layla cielo, pasa.
- ¿Cómo está?
- Recuperándose, le duele aún la cabeza – Era la segunda vez que Layla visitaba a Fernanda, la primera fue cuando le llamaron del hospital avisando que sus dos amigas habían sido ingresadas de urgencia.
- ¿Por qué nunca nos contó lo de su enfermedad? – Preguntó Layla mirando a Fernanda.
- Porque temía que no la aceptarais como amiga, por eso siempre lo mantuvo en secreto.
- Sí, pero ha hecho muchas cosas que nos perjudicaban a todas, no sé porque ha hecho todo eso – Dice Layla con tono de decepción por su amiga, no la creía capaz de todo lo que se había enterado.
- Lo siento mucho, no sabía que mi hija había hecho ese tipo de cosas, supongo que Eli no querrá volver a verla nunca más.
- La verdad es que está muy asustada por todo lo que ha pasado, no quiere salir de casa y mucho menos hablar con nadie, ni con su novio, dice que tiene miedo de que en cualquier momento Fernanda vuelva e intente atacarla a ella y a las personas que tanto quiere, no ha salido de su casa desde que salió de este hospital y me preocupa mucho – Imma notaba claramente en los ojos de Layla el miedo hacía su amiga, y justamente por ese miedo que tiene ahora nunca les contó que le habían detectado esquizofrenia hace unos años.
- Pobre Eli – dice Imma con la cabeza agachada sin atreverse a mirar a Layla, no se avergüenza de su hija ni mucho menos, pero si ella no hubiera dejado a su hija sola tal vez no hubiera dejado de tomarse la medicación y todo estaría perfectamente.

Sabe que después de que su hija se recupere de todo esto y salga del hospital le costará mucho asumir la situación a la que se tendrá que enfrentar, pero ella estará allí para apoyarla, siempre ha sido su único apoyo y siempre lo será, solo espera que su hija salga sana y salva de eso, por lo que Imma se siente en gran parte culpable.