domingo, 26 de julio de 2015

CAPÍTULO 34
                                                                                     
Una semana después
Layla llevaba mucho tiempo pensando que tal vez lo mejor sería ir a ver a Fernanda, al fin y al cabo había sido su amiga muchos años y dejarla así tan sola de repente es un golpe muy duro, pensaba que si a ella le hicieran eso estaría mucho peor, sabía que las razones por las cuales se alejaron de ella eran muy justas, pero aún así no podía dejar de sentirse mal. Decidió llamar a Alan para que le acompañara al psiciatrico a visitarla y llegaría enseguida, estaba preparándose hasta que su novio viniera. Después de unos minutos llamaron a la puerta Alan ya estaba allí, bajó y abrio la puerta lo saludo con un beso en los labios y juntos fueron al psiquitrico.
- ¿Estas segura de esto?
- Sí ¿Por qué no?
- No sabes como pueda recibirte Fernanda, igual ni siquiera quiere verte, imagínate que te quiera atacar- Alan parece preocupado por lo que pueda pasar.
- Tampoco es para tanto, no creo que Fernanda este tan mal – En el fondo lo que acaba de decir su novio le acaba de preocupar un poco, no se había puesto ha pensar en lo que pueda pasar cuando llegue allí, pero aún así muestra una actitud tranquila para no preocupar más a Alan.
Cuando llegan Layla dice que viene a visitar a Fernanda y el recepcionista muy simpático a pesar del mal ambiente que se percibe en ese lugar le dice que espere un momento, que ahora pasará a la zona de visitas. Minutos después vuelve el recepcionista y le dice que ya puede pasar. A Layla se le empieza a acelerar el corazón, sabe que cuando entre a la sala de visitas Fernanda ya estará allí, el recepcionista los acompaña hasta la sala de visitas, está completamente vacía pero al mirar a una mesa al fondo a la derecha ven a una chica con una bata blanca sentada y cabizbaja.
- Allí esta Fernanda, cuando terminéis la visita solo tenéis que tocar el timbre que esta debajo de la mesa para que venga alguien, aun así la sala está vigilada por cámaras de seguridad.
- Muchas gracias – le dice Layla con una sonrisa fingida y con un nudo en la garganta, ver así a Fernanda le ha resultado un poco impactante.
Se van acercando poco a poco a ella y cuando Fernanda siente su presencia levanta la cabeza, sus ojos azules han perdido ese brillo que tenían y parece que está como drogada, debe de ser por tanta medicación piensa Layla. Alan inmediatamente coge de la mano a su novia un poco asustado, no sabe como será la reacción de aquella chica.
- Hola Fernanda – dice Layla con la voz un poco entrecortada. A ella le cuesta unos segundos responder.
- Ho…hola – otra vez tiene la cabeza cabizbaja y parece cansada, tiene unas ojeras que parece que no haya dormido en semanas.
-¿Cómo estas?
- Bien – la conversación es un poco tensa y a la vez monótona, Layla se empieza a sentir incómoda y no sabe como continuar, entonces se empieza a arrepentir de haber ido a visitarla – me dejásteis sola, muy sola ahora estoy aquí encerrada, drogada todos los días estoy cansada de estar aquí, todo es por vuestra culpa sobre todo por la culpa de Elisabeth si no hubiera sido por ella yo no estaría aquí – la voz de ella suena tranquila en ningún momento la levanta, lo dice todo en un mismo tono, pero se puede notar su enfado Layla se siente asustada por lo que su amiga… examiga dice, como puede decir esas cosas, cada vez se convence más de que ha sido una mala idea haber ido allí, en ese momento toca el timbre que tiene debajo de la mesa, pero para su sorpresa el botón suena.
- ¿te quieres ir ya? Para eso has venido para hacerme sentir mal ¿verdad? Déjame en paz, tu y tus amigas dejadme en paz y no volváis a parecer en mi vida – dice Fernanda gritando, se ha levantado de la mesa y está cada vez más nerviosa.
-Tranquila Fernanda, ponerse así no te hace bien- Layla cada vez más asustada se agarra al brazo de Alan que se encuentra inmóvil viendo la reacción de la chica.
- ¡Yo me pongo como me a la gana! ¿Me entiendes? – le dice acercándose un poco más a Layla, la agarra de la mano y la zarandea intentando hacerle daño, pero Alan la aparta con la mano, Layla empieza a llorar verla así a Fernanda le afecta mucho no pensaba que reaccionaría así, pero aunque Alan intenta apartarla esta vez Fernanda la sujeta por el pelo tirando de ella.
- ¡Suéltala! – dice un psiquiatra que acaba de entrar por la puerta, pero Fernanda hace odios sordos a lo que le dicen y la agarra con más fuerza, Layla intenta soltarse, pero la tiene sujeta con mucha fuerza.
El psiquiatra que ya sabe como actuar en estos casos la coge por detrás de las manos y la inmoviliza.
- No tendrías que haberlo hecho, esto tendrá una consecuencia muy dura – le dice mientras se la llevaba, mira hacia atrás para mirar a Layla y a Alan intentando pedirles perdón. Layla tiene la cara tapada con las manos, mientras Alan la abraza con fuerza. Él sabía que no era una buena idea haber ido a visitar a la chica, pero su  novia insistió tanto que terminó convenciéndolo.
-Tranquila cariño, todo ha pasado ya – le dice mientras le abraza y le da un beso en la frente.
- Tenías razón no teniamos que haber venido, ha sido muy mala idea.
- Será mejor que nos vayamos de aquí.
Los dos se dirigen a la salida y pasan por recepción sin despedirse de aquel chico tan simpático que les atendió antes, los mira con cara de preocupación aunque por el aspecto que tiene la chica puede intuir lo que ha pasado así que prefiere no decirles nada y observa como salen por la puerta.

Layla se arrepiente mucho de haber ido a hacerle esa visita a Fernanda, pero lo que más le duele ha sido la forma en como la ha tratado, espera que su amiga se recupere pronto. Layla no sabe cómo afrontar todo esto que le acaba de pasar, primero pierde a su amiga Fernanda y ahora que intenta ser compasiva con ella la trata así, tan solo espera que su estado mejore. Por nada del mundo le pude desear el mal a otra persona. 

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