CAPÍTULO 34
Una semana después
Layla llevaba mucho tiempo pensando que tal vez lo
mejor sería ir a ver a Fernanda, al fin y al cabo había sido su amiga muchos
años y dejarla así tan sola de repente es un golpe muy duro, pensaba que si a
ella le hicieran eso estaría mucho peor, sabía que las razones por las cuales
se alejaron de ella eran muy justas, pero aún así no podía dejar de sentirse
mal. Decidió llamar a Alan para que le acompañara al psiciatrico a visitarla y
llegaría enseguida, estaba preparándose hasta que su novio viniera. Después de
unos minutos llamaron a la puerta Alan ya estaba allí, bajó y abrio la puerta
lo saludo con un beso en los labios y juntos fueron al psiquitrico.
- ¿Estas segura de esto?
- Sí ¿Por qué no?
- No sabes como pueda recibirte Fernanda, igual ni
siquiera quiere verte, imagínate que te quiera atacar- Alan parece preocupado
por lo que pueda pasar.
- Tampoco es para tanto, no creo que Fernanda este
tan mal – En el fondo lo que acaba de decir su novio le acaba de preocupar un
poco, no se había puesto ha pensar en lo que pueda pasar cuando llegue allí,
pero aún así muestra una actitud tranquila para no preocupar más a Alan.
Cuando llegan Layla dice que viene a visitar a
Fernanda y el recepcionista muy simpático a pesar del mal ambiente que se
percibe en ese lugar le dice que espere un momento, que ahora pasará a la zona
de visitas. Minutos después vuelve el recepcionista y le dice que ya puede
pasar. A Layla se le empieza a acelerar el corazón, sabe que cuando entre a la
sala de visitas Fernanda ya estará allí, el recepcionista los acompaña hasta la
sala de visitas, está completamente vacía pero al mirar a una mesa al fondo a
la derecha ven a una chica con una bata blanca sentada y cabizbaja.
- Allí esta Fernanda, cuando terminéis la visita
solo tenéis que tocar el timbre que esta debajo de la mesa para que venga
alguien, aun así la sala está vigilada por cámaras de seguridad.
- Muchas gracias – le dice Layla con una sonrisa
fingida y con un nudo en la garganta, ver así a Fernanda le ha resultado un
poco impactante.
Se van acercando poco a poco a ella y cuando
Fernanda siente su presencia levanta la cabeza, sus ojos azules han perdido ese
brillo que tenían y parece que está como drogada, debe de ser por tanta
medicación piensa Layla. Alan inmediatamente coge de la mano a su novia un poco
asustado, no sabe como será la reacción de aquella chica.
- Hola Fernanda – dice Layla con la voz un poco
entrecortada. A ella le cuesta unos segundos responder.
- Ho…hola – otra vez tiene la cabeza cabizbaja y
parece cansada, tiene unas ojeras que parece que no haya dormido en semanas.
-¿Cómo estas?
- Bien – la conversación es un poco tensa y a la vez
monótona, Layla se empieza a sentir incómoda y no sabe como continuar, entonces
se empieza a arrepentir de haber ido a visitarla – me dejásteis sola, muy sola
ahora estoy aquí encerrada, drogada todos los días estoy cansada de estar aquí,
todo es por vuestra culpa sobre todo por la culpa de Elisabeth si no hubiera
sido por ella yo no estaría aquí – la voz de ella suena tranquila en ningún
momento la levanta, lo dice todo en un mismo tono, pero se puede notar su
enfado Layla se siente asustada por lo que su amiga… examiga dice, como puede
decir esas cosas, cada vez se convence más de que ha sido una mala idea haber
ido allí, en ese momento toca el timbre que tiene debajo de la mesa, pero para
su sorpresa el botón suena.
- ¿te quieres ir ya? Para eso has venido para
hacerme sentir mal ¿verdad? Déjame en paz, tu y tus amigas dejadme en paz y no
volváis a parecer en mi vida – dice Fernanda gritando, se ha levantado de la
mesa y está cada vez más nerviosa.
-Tranquila Fernanda, ponerse así no te hace bien-
Layla cada vez más asustada se agarra al brazo de Alan que se encuentra inmóvil
viendo la reacción de la chica.
- ¡Yo me pongo como me a la gana! ¿Me entiendes? –
le dice acercándose un poco más a Layla, la agarra de la mano y la zarandea
intentando hacerle daño, pero Alan la aparta con la mano, Layla empieza a
llorar verla así a Fernanda le afecta mucho no pensaba que reaccionaría así,
pero aunque Alan intenta apartarla esta vez Fernanda la sujeta por el pelo
tirando de ella.
- ¡Suéltala! – dice un psiquiatra que acaba de
entrar por la puerta, pero Fernanda hace odios sordos a lo que le dicen y la
agarra con más fuerza, Layla intenta soltarse, pero la tiene sujeta con mucha
fuerza.
El psiquiatra que ya sabe como actuar en estos casos
la coge por detrás de las manos y la inmoviliza.
- No tendrías que haberlo hecho, esto tendrá una
consecuencia muy dura – le dice mientras se la llevaba, mira hacia atrás para
mirar a Layla y a Alan intentando pedirles perdón. Layla tiene la cara tapada
con las manos, mientras Alan la abraza con fuerza. Él sabía que no era una
buena idea haber ido a visitar a la chica, pero su novia insistió tanto que terminó
convenciéndolo.
-Tranquila cariño, todo ha pasado ya – le dice
mientras le abraza y le da un beso en la frente.
- Tenías razón no teniamos que haber venido, ha sido
muy mala idea.
- Será mejor que nos vayamos de aquí.
Los dos se dirigen a la salida y pasan por recepción
sin despedirse de aquel chico tan simpático que les atendió antes, los mira con
cara de preocupación aunque por el aspecto que tiene la chica puede intuir lo
que ha pasado así que prefiere no decirles nada y observa como salen por la
puerta.
Layla se arrepiente mucho de haber ido a hacerle esa
visita a Fernanda, pero lo que más le duele ha sido la forma en como la ha
tratado, espera que su amiga se recupere pronto. Layla no sabe cómo afrontar
todo esto que le acaba de pasar, primero pierde a su amiga Fernanda y ahora que
intenta ser compasiva con ella la trata así, tan solo espera que su estado
mejore. Por nada del mundo le pude desear el mal a otra persona.
No hay comentarios:
Publicar un comentario