CAPÍTULO 33
Mientras
tanto en otro lugar de Lead
Entró
a la casa y lo primero que hizo fue llamar a su hija.
-
Cariño, ¿Dónde estás?
Pero
ni una respuesta recibía de su hija, igual está dormida y por eso no recibe
ninguna señal de ella, aun así para asegurarse de que su hija estaba bien subió
a la habitación de ella para ver si estaba bien, hace poco que Fernanda había
salido del hospital y necesitaba que su madre la cuidara constantemente por eso
le había pedido a su jefe unos días de descanso para poder pasar más tiempo con
su hija.
Entró en la habitación, miró a un lado y
otro pero no vio a Fernanda por ningún sitio ¿pero dónde se había metido? Tal vez
estaba en el baño. Entonces fue al baño y cuando abrió la puerta vio a Fernanda
tirada en el suelo, al lado suyo había un frasco de pastillas vacío.
-
¡Fernanda! ¡Cariño! – Fernanda estaba totalmente inconsciente, no reaccionaba,
se había tomado el frasco entero de pastillas. Su madre estaba muy asustada,
solo había salido un momento a comprar unas pastillas que el médico le había
dicho que su hija debía tomar, pero en ese momento tan corto su hija había
aprovechado para tomarse todas esas pastillas, se sentía muy culpable por haber
dejado sola a su hija. Corrió hacía el teléfono y llamó rápidamente a una
ambulancia.
-
Hola, por favor necesito que vengan urgentemente, mi hija se ha intoxicado y
está inconsciente por favor venga enseguida – Imma estaba muy asustada, su hija
está enferma, pero nunca había intentado suicidarse, si algo le llega a pasar a
Fernanda no se lo perdonará, sabe que todo esto ha pasado desde que sus amigas
ya no son sus amigas y se siente muy sola, no sale porque piensa que todo el
mundo le va a juzgar por la enfermedad que padece.
Después de diez minutos de eterna
espera llaman al timbre y allí estaban dos enfermeros con una camilla
preparada.
-
Buenas tardes señora, nos han llamado porque una joven se encuentra
inconsciente.
-
Sí, está en el piso de arriba a mano
derecha en el baño – uno de ellos subió corriendo a por la chica con un bolso
en la mano.
A
los dos minutos apareció el chico con Fernanda en brazos, el otro chico
enseguida le ayudó para colocarla en la camilla.
-
Sí quiere, la podemos llevar nosotros en la ambulancia para que acompañe a su
hija – le dijo uno de ellos al ver a Imma tan preocupada por su hija.
-
Sí, se lo agradecería mucho. No quiero que le pase nada malo a mi hija – las lágrimas
empezaron a resbalar por las mejillas de ella, llevaba acumulando mucha tensión
y tenía que soltarla.
Se subieron todos a la ambulancia y
pusieron rumbo al hospital, su madre en el camino iba agarrada a la mano de su
hija, rezando para que no le pasara nada malo a su hija y pudiera ponerse bien.
Sabe que después de esto tal vez no todo vuelva a la normalidad.
Al
día siguiente en las afueras de la ciudad.
Parecía
que no todo estaba perdido, había pasado mucho tiempo desde que David había
decidido dejar de hablarle, pero sabía que si volvía a hablarle le haría caso y
volvería con ella. Entonces muy decidida marcó su número, sonaba pero nadie
contestaba, pero no se dio por vencida volvió a marcar, pero esta vez sí que
contestaron.
-
Hola, cariño ¿Cómo estás? – dijo Alexandra muy decidida.
- ¿hola? ¿Quién eres?
– respondió una chica.
- Perdón ¿estoy
llamando al teléfono de David?
- Sí, ¿quién
eres? – respondió la chica con un tono un poco más serio, en ese momento
Alexandra se dio cuenta de que esa tendría que ser su nueva novia así que
decidió que el juego no se acababa aquí, si no que acababa de empezar.
- Soy su novia ¿me
puedes decir tú, quién eres? – con tono de enfadada.
Idaira en ese
momento no sabía cómo reaccionar, había vuelto con David y estaban muy felices,
pero no sería la primera vez que el la engaña. En ese momento recordó todo lo
que hace apenas unas semanas había pasado con David, cuando la dejó destrozada
y no salió de allí hasta que él mismo volvió a por ella y la ayudó a levantar
cabeza, pero ¿Y si otra vez le estaba haciendo lo mismo? Había vuelto a confiar
en él, pero aun así tenía miedo y esa chica sonaba tan convincente…
- ¿hola? Puedes
pasarme con David, necesito aclarar unas cosas con él- No puede ser pensaba
Idaira, entonces colgó el teléfono lo tiró encima de la cama y salió corriendo
de la habitación, bajo las escaleras y paso por la cocina sin despedirse de
David, que en ese momento estaba preparando algo para comer los dos.
- Idaira, cariño
¿A dónde vas? – pero no recibió respuesta de ella, la vio correr y llorar ¿Qué le
pasaba? - ¡Idaira!
Pero no la pudo
alcanzar salió corriendo de su casa. Sabía que tenía que ir tras ella, se
preocupó mucho al verla así, salió tras ella y cerró la puerta de su casa.
Cuando salió miro a un lado y a otro de
la acera, pero no vio nada ¿Dónde se ha metido? Entonces miró al frente y vio
como a lo lejos una chica caminaba cabizbaja, sabía que era ella así que corrió
hasta ella. La abrazó por detrás y le dio un beso en la mejilla, pero ella se
soltó de él, no paraba de llorar.
- ¡Suéltame! Ahórrate
los abrazos y dáselos a tu novia – le dijo muy firme.
- ¿Qué novia? Mi
única novia eres tu Idaira – pero ella no le respondió, sabía que no merecía la
pena hablar con él, otra vez había jugado con ella.
- ¿Puedes parar
un momento? Quiero que me cuentes que ha pasado – David no quería que las cosas
con Idaira se quedaran así, la quería de verdad y lo que menos quería era estar mal con ella. Entonces
llegaron a un banco y ella se sentó, apoyo su cabeza en sus manos tapándose la
cara para que él no la viera llorar.
- ¿Qué ha pasado
cariño? – insistía David.
- Pues… - empezó
a hablar tranquilizándose un poco y secándose las lágrimas- estaba en tu
habitación y tu móvil ha empezado a sonar, he contestado, una chica a
preguntado muy cariñosamente por ti y además ha asegurado ser tu novia, he
colgado enseguida – mirándole fijamente a los ojos a David – no quiero que juegues
conmigo otra vez.
- Idaira mírame,
¿tú crees que teniendo a una chica tan maravillosa como tú, quisiera estar con
alguien más? ¡Claro que no!
- Pero es que
tengo miedo, no sería la primera vez que pasa y no quiero estar con una persona
que juega conmigo – dijo mientras agachaba la cabeza.
- Cariño, de verdad
no me gusta nadie más que tú…
- ¡David! ¡Basta
ya! Deja de engañar a esta chica y dile que estás conmigo – entonces de la nada
apareció Alexandra, ya que su casa está muy cerca de la de David.
En ese momento
empezó a sonar el teléfono e Idaira se despierta asustada entre sollozos
- ¡David! ¡David! – su novio apareció
por la puerta y la vio muy asustada se acercó a ella y la rodeo con sus brazos
para tranquilizarla.
- ¿Estás mejor? – le preguntó
- Sí, gracias he tenido una pesadilla horrible, por un momento creí que era
verdad.
- Tranquila yo estoy contigo y todo está bien – se acercó y le dio un beso – eres
una chica increíble no podría dejarte sola. Te quiero.
- Yo también te quiero David.
- Bueno creo que tenemos que irnos, no olvides que hemos quedado para ir a comer.
- ¡Es verdad! Deberíamos irnos sino llegaremos tarde.
Los dos salieron de la casa e iban
juntos cogidos de la mano a casa de Layla, había preparado una barbacoa para
todos sus amigos.
Después de unos minutos llegan a la
casa de Layla donde ya están Alan, Eli y Carlos todos se saludan y empiezan a
hablar de diferentes cosas, pero a la que no ven es a Layla.
- ¿Dónde está
Layla, Alan?
- No lo sé, ha
sonado su móvil y se ha ido a su habitación y hace diez minutos que no sale de
allí, se la veía preocupada cuando se ha ido – Idaira y Eli se miran esperando
que no sea nada serio.
Alan al ver que Layla no aparece decide
ir sirviendo a sus amigos, entonces Carlos también se dispone a ayudarlo,
cuando ya ha terminado de poner todos los platos deciden esperar a Layla que
justo en ese momento aparece.
- ¿Dónde estabas
Lay?
- Estaba… -
viene cabizbaja y sin mucho entusiasmo – Fernanda a intentando suicidarse.
- ¡Qué! – grita Eli
muy asustada.
- Me acaba de
llamar su madre para decirme que ayer mientras ella fue a la farmacia a comprar
medicamentos para ella, aprovechó para tomarse un frasco entero de pastillas y
cuando llegó la encontró inconsciente, llamo a la ambulancia y la llevaron al
hospital. Por suerte dice que llegaron a tiempo para poder lavarle el estómago
y que quedara fuera de peligro, pero el médico le ha dicho que su enfermedad
está más avanzada que antes así que tendrán que internarla en el psiquiátrico…
Todo lo que acaba de decir Layla cae
como un balde de agua fría para todos los allí presentes ¿Tan mal está? Piensa
Eli, que es la más afectada por la noticia, aún sigue un poco asustada desde la
última vez que Fernanda casi la mata, solo recordarlo un escalofrío recorre su
cuerpo.
- Su madre me ha
dicho que desde que ninguna de nosotras estamos con ella, Fernanda está peor.
- Pero que os entienda
ella también a vosotras, os ha estado engañando todo este tiempo, eso no es ser
una amiga de verdad – dice Alan bastante serio.
- Sí, Alan tiene
razón no puede esperar que después de todo lo que nos ha hecho estemos con ella
– dice Eli bastante afectada y con una vocecilla muy débil.
- Ya lo sé chicos,
le he dicho a su madre que nos entienda un poco también a nosotras, no es
cualquier tontería la que ha hecho Fernanda ¡Intento matar a Eli! Esas cosas
son difíciles de olvidar…
Todos están muy
consternados por la noticia que acaban de recibir, sobre todo las tres chicas
que son o eran las más cercanas a Fernanda, creen que ha llegado muy lejos con
todo lo que está haciendo, tal vez le sirva de mucho estar un tiempo en el psiquiátrico
o al menos bajo vigilancia.
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