CAPÍTULO 31
En
ese mismo lugar
Habían
llegado ya, la policía y los bomberos estaban en la casa de Fernanda, los vecinos de al
lado habían escuchado que alguien gritaba muy fuerte y como se rompía algo y al
poco rato de que pasara eso, salió una chica con las manos llenas de sangre
pidiendo ayuda, enseguida llamaron a la ambulancia y a la policía también.
- Buenas
tardes señores, soy el agente Matt, ¿Ustedes nos han llamado? – Dice el policía
preguntando a los vecinos, ellos sin poder hablar apenas asienten con la
cabeza.
- ¿Nos podrían
decir que ha pasado? O al menos que es lo que han visto.
- Nosotros
solo hemos escuchado que una chica gritaba muy fuerte y enseguida se ha
escuchado como rompían algo, parecía una botella o algo de cristal – dice
completamente asustada la señora – después ha salido esa chica que está allí –
señalando a la chica que está siendo atendida por una enfermera –
y ha venido a pedirnos ayuda desesperadamente, diciéndonos que su amiga se
había dado un golpe muy fuerte con una botella.
- Muchas
gracias por su colaboración señores – les dice el policía mientras apunta en su
libreta.
Se gira y se
dirige hacia la joven.
- Hola
jovencita, ¿Podría hacerte una serie de preguntas? – la observa a la chica que
tiene un gran corte en la cara.
- No creo que
sea el mejor momento para interrogarla agente, se encuentra aún en estado de
shock y no está en condiciones para hablar – le dice la enfermera.
- Sí, tienes
razón perdona, pero al menos ¿Podrías decirme tu nombre? – dirigiéndose
nuevamente a la joven.
- Elisabeth –
dice ella en un susurro de voz, no puede reaccionar aún, tiene grabada en su
mente la imagen de Fernanda tirada en el suelo sangrando sin parar.
- Muchas
gracias – dice Matt y se va.
Justo en ese
momento sale la camilla que lleva a Fernanda, le han puesto una venda en la
cabeza, para que la hemorragia pare un poco, la suben a la ambulancia y Eli
aprovecha para mirarla, al parecer sigue inconsciente, Eli estaba muy asustada,
no había sido su culpa, pero si no se defendía Fernanda acabaría haciéndole daño
a ella.
Hace media hora en el
mismo lugar
Eli
contemplaba como Fernanda se había desplomado en el suelo, en un intento por
querer esquivarla Eli le cogió de las manos, Fernanda perdió la fuerza en sus
manos que las tenía por encima de la cabeza y la botella calló justo en su
cabeza, uno de los trozos de la botella fue directo a la cara de Eli haciéndole un corte profundo en la frente, Fernanda enseguida se desplomó en el suelo y se quedó completamente inconsciente, Eli aún
sin saber como reaccionar se agachó para intentar reanimarla pero no había
manera y sin darse cuenta se había llenado las manos de sangre,se
levantó y salió de la casa mirando de un lado a otro sin saber a quien pedir
ayuda, entonces vio como la vecina de al lado había salido de la casa y corrió
hacía ella para pedirle ayuda.
- ¡Ayúdeme,
por favor! Mi amiga se ha hecho daño en la cabeza y está sangrando – entonces se
miro las manos y empezó a llorar más fuerte de lo que ya lo estaba haciendo, se
sentía culpable de lo que le había pasado a Fernanda, si le llega a pasar algo
muy grave no sabe si se lo perdonará.
- Tranquila
muchacha, ahora mismo llamo a la ambulancia – entró a la casa y su esposo la
miraba como iba hacía el teléfono.
- Deberías
llamar también a la policía – le aconsejó su esposo a la mujer, y así lo hizo
llamo a la ambulancia y a la policía, mientras fuera Eli lloraba desesperada,
con las manos ensangrentadas.
Eli estaba
sentada en la ambulancia y ya había vuelto en sí, pero al recordar nuevamente
lo que había pasado entró en estado de pánico al mirarse las manos que aún las
tenía llenas de sangre, miró a la camilla donde estaba Fernanda y su estado
empeoró, no podía respirar y se estaba poniendo completamente pálida, una
enfermera se dio cuenta a tiempo y la cogió antes de que se diera contra el
suelo, y se desmayó.
- Elisabeth,
Elisabeth tranquila, respira profundamente – pero la reanimación no sirvió de
nada, Elisabeth seguía inconsciente, entonces la enfermera hizo una señal al
conductor para que salieran de inmediato al hospital, allí atenderían mejor a
las dos chicas, mientras la policía se quedaría en la casa de Fernanda viendo
lo que había pasado.
Cuando ya
había pasado una hora y ya estaban en el hospital, Eli ya se había
tranquilizado un poco y Fernanda había despertado, aunque estaba un poco
perdida, la enfermera que las cuidaba les pidió el número de sus padres para
que supieran que sus hijas estaban allí y vinieran a verlas.
Eli le pidió a
la enfermera que también llamara a sus dos amigas Idaira y Layla y ella así lo
hizo.
Después de cuatro días
Imma la madre
de Fernanda estaba sentada al lado de la camilla de su hija que estaba dormida,
cuando tocaron a la puerta.
- ¿Sí? – Por la
puerta asomó la cabeza Layla.
- ¿Se puede?
- Claro Layla
cielo, pasa.
- ¿Cómo está?
- Recuperándose,
le duele aún la cabeza – Era la segunda vez que Layla visitaba a Fernanda, la
primera fue cuando le llamaron del hospital avisando que sus dos amigas habían
sido ingresadas de urgencia.
- ¿Por qué
nunca nos contó lo de su enfermedad? – Preguntó Layla mirando a Fernanda.
- Porque temía
que no la aceptarais como amiga, por eso siempre lo mantuvo en secreto.
- Sí, pero ha
hecho muchas cosas que nos perjudicaban a todas, no sé porque ha hecho todo eso –
Dice Layla con tono de decepción por su amiga, no la creía capaz de todo lo que
se había enterado.
- Lo siento
mucho, no sabía que mi hija había hecho ese tipo de cosas, supongo que Eli no
querrá volver a verla nunca más.
- La verdad es
que está muy asustada por todo lo que ha pasado, no quiere salir de casa y
mucho menos hablar con nadie, ni con su novio, dice que tiene miedo de que en cualquier
momento Fernanda vuelva e intente atacarla a ella y a las personas que tanto
quiere, no ha salido de su casa desde que salió de este hospital y me preocupa
mucho – Imma notaba claramente en los ojos de Layla el miedo hacía su amiga, y
justamente por ese miedo que tiene ahora nunca les contó que le habían
detectado esquizofrenia hace unos años.
- Pobre Eli –
dice Imma con la cabeza agachada sin atreverse a mirar a Layla, no se
avergüenza de su hija ni mucho menos, pero si ella no hubiera dejado a su hija
sola tal vez no hubiera dejado de tomarse la medicación y todo estaría
perfectamente.
Sabe que
después de que su hija se recupere de todo esto y salga del hospital le costará
mucho asumir la situación a la que se tendrá que enfrentar, pero ella estará
allí para apoyarla, siempre ha sido su único apoyo y siempre lo será, solo
espera que su hija salga sana y salva de eso, por lo que Imma se siente en gran
parte culpable.
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