domingo, 19 de enero de 2014

CAPÍTULO 19

Tres días después en la ciudad de Lead

Alan estaba más que listo para salir del hospital ya no aguantaba más estar allí, ahora entendía cuando Layla le decía que era horrible estar en un hospital te termina absorbiendo todas las energías, sus padres Jhon y Ana irían a recogerlo al hospital, el médico le había dicho a Alan que podía irse ya a casa que estaba perfectamente y completamente recuperado. Mientras esperaba que sus padres fueran a recogerlo estaba mirando por la ventana, le hubiera gustado que Layla también hubiera ido a recogerlo e ir juntos a casa, espero unos minutos y allí estaban aparecieron por la puerta sus padres.
- ¡papa, mama! ¡Por fin estáis aquí! – a Jhon no lo había visto desde que lo ingresaron en el hospital había estado muy ocupado como siempre en su trabajo pero por fin lo veía y estaba muy feliz.
- ¡Eres todo un valiente Alan! Que sepas que me siento muy orgulloso de ti, pero a la próxima vez no se te ocurra volver a hacer eso has puesto tu vida en juego ¿está bien?
- Claro papa, no volverá a pasar – sabe que si tuviera que volver a atravesarse para que nada le pasara a Layla lo haría pero no se lo iba a decir a su padre.
- Te hemos traído una sorpresa cariño – le dijo Ana con mucho entusiasmo
- ¿sorpresa?
- Sí, así es y esta fuera, vamos si es que quieres verla – la curiosidad le invadió a Alan así que en seguida cogió su mochila y les hizo una señal a sus padres para que se fueran, salieron por la puerta y cuando Alan miro hacia la derecha vio sentada a Layla en la sala de espera, cuando Layla lo vio se levantó y se acercó a él.
- ¡Lay! Has venido – ella le dio un abrazo muy fuerte y Alan se sintió muy feliz al verla allí y poder disfrutar de su presencia.
- Claro que sí como puedes pensar que no iba a venir – le dijo cuándo se apartó de él, Layla no paraba de sonreír la verdad es que ese chico era una persona única y estaba segura de que merecía la pena haberle conocido.
- esta era la sorpresa ¿verdad? – dirigiendo la mirada a su madre, está asintió con la cabeza.
- espero que te haya gustado – le dijo Jhon
- Claro que me ha gustado
- bueno vámonos a casa que se nos hace tarde, hay que comer Layla ¿vienes con nosotros y comes en nuestra casa? si te parece bien – Layla se lo pensó un momento y miro a Alan que la miraba con la esperanza de que dijera que sí.
- Claro porque no, tendré que avisar a mi madre de que no llegare a casa para comer la llamo ahora ¿vale?
- Como quieras, te esperamos en el coche – Jhon, Ana y Alan se fueron al aparcamiento donde estaba el coche y esperaron a Layla hasta que llamara a su madre, en seguida volvió.
- Me ha dicho que hay ningún problema, nos podemos ir. – Layla se subió a la parte de atrás del coche con Alan y se dirigieron a casa, mientras iban en el coche Alan y Layla iban hablando de varias cosas y sin darse cuenta se cogieron de la mano y así fueron todo el trayecto de camino a casa, los dos se sentían muy cómodos el uno con el otro y sin darse cuenta llegaron a casa de Alan, se bajaron del coche y cuando entraron a la casa un olor invadía la casa, dando la señal de que la comida ya estaba hecha, su madre había preparado la comida antes de que se fueran a buscarle al hospital, todos se sentaron juntos a la mesa para comer y disfrutar de la buena comida que Ana había preparado.
- Espero que te guste Layla, no seré una experta cocinera pero hago lo que puedo – dijo sonriendo.
- para mi cocinas de maravilla, mama – le dijo Alan mientras le obsequiaba un beso en la mejilla.
- seguro que me gusta Ana, tiene una pinta deliciosa – dijo mientras observaba el plato de comida que tenía delante.
Cuando terminaron de comer los dos Alan y Layla se levantaron de la mesa y subieron a la habitación de Alan, los dos estaban callados no sabían que hacer así que Alan para romper el hielo dijo
- ¿Quieres que juguemos a algo en la consola? o ¿prefieres ver una peli?
- Lo de la consola me parece una buena idea, solo te aviso que sea el videojuego que sea soy muy buena – lo miro con cara desafiante
-  ¿estas segura? Yo que tu no me atrevería a retarme tengo horas y horas de experiencia y puedo asegurarte que soy de los mejores – le dijo mientras soltaba una carcajada.
- está bien acepto el desafío
Se pusieron a mirar los juegos que tenía y Alan le dejo elegir el juego, ella eligió el de fútbol, siempre jugaba a eso cuando estaba con David así que ya tenía cierta experiencia, porque aunque fuera una chica a ella también gustaba jugar con la consola.
- prepárate para perder – le dijo Layla guiñándole un ojo.
- ya veremos quién gana a quien
Se pusieron a jugar y fue una partida muy tensa y a la vez entretenida, el primer gol lo metió ella.
- ¡Toma ya! Y ese solo es el primero – le dijo mientras le restregaba por la cara el gol que le acababa de meter.
- esto es porque acabo de volver del hospital y me has pillado bajo de defensa, ahora me pondré las pilas y ya veremos quién gana…
Cuando acabaron la partida Alan no podía creérselo, una chica le había ganado por primera vez una partida de fútbol en la consola.
- esto ha sido suerte – le dijo, no quería aceptar que ella era buena jugando
- yo no lo creo así
- bueno pues quiero la revancha
- está bien, si quieres perder de nuevo tú mismo – Layla no para de reírse
Se pusieron a jugar otra vez y paso exactamente lo mismo Layla le gano otra vez, estuvieron jugando toda la tarde y lo pasaron de maravilla juntos entre juegos y risas cada vez se gustaban más y lo empezaban a notar los dos, pero era el momento de que Layla regresara a casa él le acompaño a la puerta y ella se despidió de Jhon y Ana.
- regresa pronto – le dijo Ana a Layla
- descuida, así lo haré – con una sonrisa en la cara
Cuando estaban otra vez solos los dos ella se acercó a despedirse y él acercándose poco a poco le dio un beso en los labios, era un beso muy cálido, cuando se separaron Layla se sonrojó
- Gracias – le dijo Alan mientras la abrazaba
- no hace falta que me las des, puedes contar conmigo para lo que haga falta, me tengo que ir ha sido una muy buena tarde, tendremos que repetirla algún día.
- Si buenísima la verdad, la mejor de todas, que te vaya muy bien – se acercó y le dio otro pequeño beso en los labios – te quiero Lay
- adiós Alan – se acercó y le dio otro abrazo.

Alan cerró la puerta y se sintió el chico más feliz del mundo ¿la había besado? ¡Sí! Claro que sí, sabía que este era el primer paso de algo que estaba a punto de empezar y que aunque aún no había empezado ya no quería que acabara.

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