miércoles, 19 de marzo de 2014

CAPÍTULO 21
Dos días después

Suena el timbre por segunda vez ella corre a abrir la puerta parece que la persona que espera está impaciente, no esperaba visita, se acerca a la puerta la abre y se queda muy sorprendida con la persona que tiene delante.
- Da… David ¿Qué haces aquí?
- Ho… hola Idaira – los dos estaban nerviosos pero el mucho más que ella – quería hablar contigo
¿Hablar de qué? Se preguntaba ella no lo sabe pero parece que es importante, David estaba muy serio mucho más de lo normal.
- Claro pasa dentro y hablamos.
- Si, pero antes toma esto, te los he traído porque sé que son tus caramelos favoritos – David le obsequia una bolsa llena de caramelos y junto a ella una rosa azul, sus favoritas ¿Cómo lo sabe? Es verdad, ahora recuerda que una vez se lo dijo, ella esboza una pequeña sonrisa, no se esperaba ese detalle de su parte la verdad es que le acaba de alegrar el día.
- Muchísimas gracias, no me esperaba esto – se acerca poco a poco y le da un beso en la mejilla, al dárselo inmediatamente siente como le arden sus mejillas y se siente nerviosa, David al sentir ese beso tan solo le dan ganas de abrazarla y así lo hace se quedan unos segundos abrazados y entran a la casa, ella lo invita a que se siente en el sofá.
- ¿Y bueno que es eso de lo que quieres hablar conmigo?
- Veras… es que lo he estado pensando varios días, tal vez no es fácil decirlo, incluso ni siquiera creas una palabra de lo que te voy a decir… - A David con cada palabra que decía se le aceleraba muchísimo más el corazón, no sabía cómo decírselo pero sabía que si no se lo decía no sabía lo que podría pasar después.
- David, venga dímelo sea lo que sea yo te escuchare eso tenlo por seguro.
- Bueno está bien, lo que pasa es que después de todo lo que ha pasado con Layla y contigo me he dado cuenta que hacer todo lo que he hecho por Layla ha sido en vano, la verdad es que ya no siento absolutamente nada por ella, pensaba que sí, pero la verdad es que solo estaba obsesionado con ella y me resultaba imposible verle con otro chico que no fuera yo, me equivoque – conforme iba hablando Idaira se sorprendía, nunca había visto a David tan serio y parecía que todo lo que decía era verdad, no había ninguna duda de que hablaba completamente en serio – y he llegado a la conclusión, después de tanto negármelo a mí mismo que… de quien realmente estoy enamorado es de ti… sí, sé que resulta completamente absurdo y que tal vez pienses que otra vez estoy jugando contigo y te entendería perfectamente si eso lo que piensas, pero tenía que decírtelo porque no aguantaba más.
Idaira se quedó atónita con lo que acababa de escuchar ¿enamorado de ella? Imposible. Resulta que el chico por el que tanto había sufrido y del que tanto tiempo llevaba enamorada ahora él también lo estaba, necesitaba en ese mismo momento que alguien le pellizcara para saber si estaba en un sueño, así que al no poder ser otra más que ella la que lo hiciera se pellizco, pero le dolió entonces se dio cuenta de que no estaba soñando era todo realidad estaba despierta y estaba delante del chico que le gustaba.
- Idaira, dime ¿Qué piensas? – Idaira seguía tan alucinada que no escucho lo que este le dijo - ¿Idaira estas bien? 
Entonces ella reaccionó.
- ¿Qué?
- Te decía que si va todo bien
- No puede ser.
- ¿el que no puede ser?
- que ahora vengas así de la nada después de todo lo que ha pasado y que me digas que sientes lo mismo que yo por ti, no me lo puedo creer, no sé si echarme a llorar o reír, todo esto me resulta difícil de asimilar.
- Te entiendo perfectamente, pero entiéndeme que si no lo decía ahora posiblemente no lo diría nunca, lo siento si te ha molestado. Dime ¿Qué piensas?
- La verdad aun… nada
- Crees que por muy remoto que sea ¿tengo una nueva oportunidad?
¿Oportunidad? En serio le está pidiendo una oportunidad, Idaira no aguanta tantas sorpresas en tan pocos minutos y de un momento a otro empieza a marearse y sin darse cuenta se desploma en el suelo, David corre hacía ella la coge y la levanta, intenta acostarla en el sofá y lo consigue, la reanima aunque bastante preocupado.
- ¡Idaira, Idaira! – Poco a poco la chica va volviendo en si - ¿estás bien?
- me duele mucho la cabeza – dice mientras se toca donde le duele.
- ahora vengo – va a la cocina corriendo y abre la nevera en busca de hielo, coge una bolsa y se la lleva, se la coloca en la cabeza.
- Gracias – dice ella con pocos ánimos.
- menudo susto me has dado… - se acerca a ella y le da un abrazo muy fuerte, después del susto que se acaba de llevar.
- lo siento, han sido muchas noticias de repente y tan inesperadas.
- no me pidas perdón, quien tiene que hacerlo soy yo, lo siento de verdad.
Después de unos minutos de que terminara de estabilizarse ella volvió a pensar en lo que le acababa de decir David.
- ¿Qué vamos a hacer con esto?
- La verdad, esperaba que la que me daría una respuesta fueras tú…
- Creo que tengo que pensarlo bien estas decisiones no se toman a la ligera ¿no crees?
- Claro que si tienes toda la razón, yo te doy todo el tiempo que haga falta, tranquila.

En ese momento a él solo quería quedarse a lado de ella, cuidándola y así lo hizo estuvo todo el día con ella cuidándola y haciéndole pasar un buen día, cocino para ella como pudo y le demostró de la mejor manera que podía que si le daba otra oportunidad las cosas irían mucho mejor y le haría realmente feliz, después de lo que le paso Idaira se sintió muy bien al ver como él se preocupó tanto por ella que hasta se quedó con ella todo el día y no la descuido ni un momento, poco a poco iba dándose cuenta de que lo que le había dicho no era ninguna broma, sabe que el sentía algo por ella pero todavía no era el momento de dar ese paso, tiempo al tiempo, sabe que las cosas irán mejor si van paso a paso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario