martes, 1 de julio de 2014

CAPÍTULO 25
En ese mismo lugar

¿De verdad acababa de pasar? Sí, pero aún no se lo creía Alan le había dado un beso y aún seguía sin terminar de creérselo, pero necesita saber que pasará, si ha sido un beso o ha sido un beso con intenciones de algo más.
- Lay…
- Alan… - lo dicen al unísono, los dos están nerviosos, estaban felices, pero ninguno sabía que decir.
- Empieza tú
- Empieza tú – otra vez, esta situación comenzaba a ser graciosa así que los dos se miraron y empezaron a reírse.
- ¿Por qué estamos nerviosos si deberíamos estar más felices que nunca?
- La verdad es que no losé, no me esperaba esto – dijo Layla mientras lo miraba a el tímidamente.
- Te entiendo, pero creo que si no lo hacía ahora perdía mi oportunidad ¿no crees? – Eso le hizo sonrojarse a Layla como siempre – ya te has puesto roja como un tomatito – le dijo mientras se reía.
- ¡No te rías! – le dijo mientras le obsequiaba un codazo, pero este lo recibió con agrado y la abrazo – Bueno, pero ¿y que vamos a hacer?
- ¡No! No quería que este momento fuera así – dijo Alan mirando para un lado y otro mientras Layla no entendía nada – espera ahora vengo.
Salió corriendo sin decir a donde iba, Layla no entendía nada y se quedó esperando a que el chico regresara, después de esperarle 10 minutos decidió ir a buscarle, pero justo en ese momento el chico apareció.
- ¿A dónde vas?
- A buscarte ¿Dónde te has metido?
- Iba a… es una sorpresa no puedo decirte nada, acompáñame – le dijo mientras le ponía una venda en los ojos.
- Alan ¿pero qué es esto?
- Tu solo déjate guiar, pronto sabrás todo – Layla pensativa imaginando que podía ser lo que el chico le tenía preparado.
Alan la guiaba hasta su habitación, no le había dado tiempo de preparar todo lo que quería pero había hecho lo que podía, cuando estaban en la puerta de su habitación Alan le dijo que si no veía absolutamente nada y Layla afirmó con la cabeza ¿pero qué clase de locura era esa? Abrió la puerta
- Puedes quitarte la venda – Lay miraba de un lado a otro de la habitación del  joven anonadada no podía creerse que eso le estuviera pasando a ella- ¿no te gusta? Claro, ha sido muy mala idea preparar todo esto seguro que me he antici… - Layla se le acercó sin dejarle acabar la frase y le dio un beso mucho más fuerte e intenso que el anterior, Alan se sorprendió de la reacción de Layla.
- No me gusta, me encanta – le dijo cuándo se separaron, dándole un abrazo muy fuerte al joven que se sentía feliz de ver la gran sonrisa que tenía Layla.
La habitación estaba decorada por todos sitios con corazones y estrellas doradas, y al fondo había 4 globos, y un cartel enorme, Layla se acercó fijándose en cada detalle que había, en cada globo ponía una cosa distinta que formaba la frase “¿Quieres ser mi novia?” Y a continuación en el cartel aparecía en grande una foto que se había sacado el tercer día que salieron a pasear, era una detalle hermoso y al lado de la foto ponía “si o no”, y en letras más pequeñas “estoy deseando saber tu respuesta” de repente miro hacia abajo y vio en el suelo una caja de sus bombones favoritos y un ramos de sus rosas favoritas, cada cosa que veía le sorprendía más, y eso no lo era todo. Junto a la caja de bombones había una cajita más pequeña, pero justo cuando la iba a coger Alan se lanzó hacía ella e impidió que la cogiera.
- ¿entonces aceptas?
- ¿aceptar? – Como no iba a aceptar ser novia de aquel chico que en todas esas semanas se había ganado su corazón a pulso - ¡Claro que sí!
- tenía pensado hacerlo más bonito y especial, pero creo que este era el mejor momento
- Ha sido el momento perfecto –dijo poniendo énfasis en la última palabra.
Alan se acercó a la cajita que no había dejado coger a la chica
-tápate los ojos – ella lo hizo y el sacó de la cajita un colgante con forma de estrella en la que ponía “te quiero siempre conmigo”, se lo puso a ella y le dijo que podía abrir los ojos, cuando miro el colgante le salió una lágrima
- ¿Qué te pasa? ¿Estás bien?
- Sí, lo que pasa es que nunca habían tenido estos detalles tan bonitos conmigo y me hace mucha ilusión que después de todo lo mal que lo he pasado haya alguien que se preocupe por mí de esta manera, de verdad no sé cómo te lo puedo agradecer.
- Yo si lo sé, estando siempre conmigo – le dijo mientras la tomo de la mano, Alan era el chico más feliz, y Layla aún no terminaba de creérselo, ha visto miles de cosas como esas, pero solo en las películas y ahora le estaba pasando a ella
- Gracias, te quiero – se acercó y le dio otro beso en los labios.

Los dos seguían contentos de todo lo que estaba pasando y sabían que era hora de ser felices juntos y que nadie se interponga entre los dos.

lunes, 16 de junio de 2014

CAPÍTULO 24

En la misma casa

Alan aún seguía feliz de la sorpresa que le habían preparado, no se lo creía, nunca se había sentido tan feliz y sabía que ese día quedaría marcado en su vida como uno de los mejores, sobre todo porque todo eso se lo había preparado la chica a la que ahora mismo quería, tenía una sensación por dentro que no podía explicar, pero sabía que esa sensación era inmejorable. Estaba buscando a Layla para darle las gracias por todo eso, la buscaba por todos sitios, pero ni rastro de ella ¿Dónde se ha metido?
- ¿Por qué te tienes que ir?
- Porque he quedado
- ¿y no le puedes decir que estas en una fiesta y que espere un poco?
- Es que… - no sabía que responder… en realidad si lo sabía, pero no sabía cómo contárselo a su amiga. – veras Lay hay algo que no te he contado.
- Idaira sabes que puedes confiar en mí, hemos tenido nuestras pequeñas diferencias pero a pesar de eso seguimos siendo amigas ¿no es así?
-Sí, pero después de esto creo que ya no querrás ser mi amiga nunca más, pero nadie manda en los sentimientos y yo quiero ser feliz, creo que me lo merezco…
 - Vamos cuéntamelo ya, me está matando la intriga – Layla no se imaginaba lo que su amiga le tenía que contar, pero mientras más pasaban los minutos más se inquietaba.
- Lo que pasa es que… estoy saliendo con David – la cara de asombro de Layla era indescriptible, se había quedado de una pieza cuando salió eso de la boca de su amiga, pesaba que no había escuchado bien.
- ¿Qué estás qué?
- David y yo… somos novios – definitivamente estaba en lo cierto, no había escuchado mal, había escuchado perfectamente, no sabía cómo tomárselo su amiga está saliendo con el chico que ella estuvo tanto tiempo con él que le prometió nunca irse de su lado, aún sentía cosas por David aunque lo iba superando poco a poco gracias a Alan, pero aún quedan algunos sentimientos hacia él, no podía responder a su amiga, no sabía que decir – Lay lo siento yo no quería hacerte daño, entendería si ahora no quieres volver a saber nada de mí, perdóname.
- Idaira, pensé que después de todo lo que pasó David ya no volvería a ser un problema para nosotras, no me molesta que estés con él… bueno tal vez un poco, no se olvida de la noche a la mañana a una persona y menos a una persona con la que he compartido miles de momentos durante dos años, pero lo que no quiero es que te haga daño, no quiero que te haga lo mismo que me hizo a mí…  -Layla aún recuerda lo mal que lo paso cuando David la dejó, parecía que aquel chico no tenía sentimientos y que durante esos dos años todo había sido un juego para él, tan solo recordarlo le dan ganas de llorar y se le escapa una lágrima.
- Lay, de verdad yo no quería esto… pero las cosas se dieron así…
- No pasa nada – mientras se limpia la lágrima que caía por su mejilla – solo quiero que seas feliz, créeme David ya no es importante para mí, a pesar de todo sigues siendo mi amiga y una de las mejores – le decía mientras se acercaba a ella para darle un abrazo, Idaira comenzó a llorar.
- Creo que eres demasiado buena con todos Lay, gracias de verdad, eres una amiga increíble y yo una de las peores…
- No digas eso Idaira, tú también eres una buena amiga, y yo te quiero muchísimo – mientras le secaba las lágrimas de los ojos.
- Muchas gracias, repito eres la mejor – dándole un beso en la mejilla  me tengo que ir David me espera, no le cuentes esto aún a las chicas prefiero contárselo ¿vale?
- Esta bien, pásalo muy bien – se dieron un abrazo y se despidieron
Alan mientras tanto seguía buscando a Layla, se le ocurrió salir al jardín a ver si estaba allí y acertó, allí estaba ella, más guapa de lo normal, se acerca lentamente a ella y la abraza por la espalda rodeándola con sus brazos.
- hasta que te encontré  le dice susurrándole al oído, a ella se le estremece la piel y se da la vuelta, están muy cerca y los dos se ponen nerviosos al darse cuenta de la poca distancia que hay entre ellos, pero pronto se separan  - muchas gracias por esto Lay ¡ha sido  increíble!
- No lo he preparado solo yo, tu madre me ha ayudado mucho también.
- Pero aun así gracias, nunca me habían preparado algo así, gracias de verdad  - ¿Qué tal te lo estás pasando?
- Muy bien pero me falta alguien allí dentro
- ¿Quién? Tu madre no me ha dicho ningún invitado más, si quieres…
- ¡Tú! Que llevas desaparecida desde que ha empezado el cumpleaños – eso le hace sonrojarse a Layla y agachar la cabeza para intentar  disimular para que Alan no se dé cuenta, pero es imposible y no lo consigue - ¡oh! Pero si te has puesto rojita como un tomatito
Le dice mientras suelta una carcajada y la abraza, otra vez están a pocos centímetros el uno del otro pero esta vez ninguno se aparta.
- Que guapa estas Lay – le dice mientras se va acercando poco a poco a ella, roza sus labios y comienzan a besarse, un beso tan intenso que a los dos les gusta mucho y ninguno quiere que ese momento se acabe, les sirve para darse cuenta de lo que sienten el uno por el otro, se gustan claro, pero ¿quererse? Aún es muy pronto, pero es el comienzo de algo muy bonito. Los dos se separan y se sienten muy felices de lo que acaba de pasar.
- Sabes a tarta – dice Layla soltando una pequeña risita nerviosa.
- Y tú a caramelo de fresa – mientras se acerca otra vez y le da otro pequeño beso en los labios.

Los dos necesitan aclarar lo que sienten el uno por el otro, así que deciden no volver a entrar y hablar fuera durante un rato. Pronto las cosas entre ellos dos serán mucho mejor de lo que ya lo son y tendrán lo que tanto anhelaban.