CAPÍTULO 4
Dos semanas después, en
el hospital de Lead
Layla estaba más entusiasmada que nunca, por fin saldría de aquel
hospital después de 15 días eternos, estaba sentada encima de la cama esperando
a sus padres para que vinieran a recogerla y poder ir a su casa aunque seguía
sin recordar nada.
13 días antes
Estaba viendo la televisión y un médico entro a la habitación
- Hola Layla soy Alexander, tu médico
- Hola - le respondió con una sonrisa
- Mira te hemos realizado una serie de pruebas para saber qué es
lo que te ha ocurrido y porque has perdido la memoria y los resultados pues...
- Alexander temía la reacción de la joven
- Dímelo por favor no me sigas manteniendo con esta
incertidumbre
- Lo siento Layla, tu pérdida de memoria es crónica, te diste un
golpe muy fuerte cuando vuestro coche salió despedido por el barranco y afectó
a tu memoria.
- ¿quieres decir que no recuperare la memoria?
- ¡No! claro que no, lo que pasa es que tardaras un poco en
recuperarla será un duro y laborioso proceso en el que nosotros te ayudaremos,
eso no lo dudes, aunque claro en cuanto a pérdidas de memoria nunca se sabe,
hoy te digo que es crónica pero igual dentro de 2 semanas eres tu otra vez con
la memoria recuperada del todo, aunque los análisis dicen que tardaras un poco
en hacerlo.
- Ojala pueda recuperar pronto la memoria, la verdad siento que
soy una persona desconocida incluso para mí misma, Alexander... - tuvo recelo
de terminar la frase
-si dime Layla ¿que deseas?
- últimamente tengo muchas pesadillas, bueno en especial siempre
sueño con un chico, me resulta familiar.
- Pero exactamente ¿qué es lo que sueñas?
- Sueño que estoy justamente aquí y llega un chico, alto con el
pelo un poco ondulado, de tez un poco morena, empieza a gritarme y a decirme que
lo nuestro nunca funciono que fue un error el haber estado conmigo, me
despierto siempre muy asustada y llorando no se quien ese chico pero me resulta
muy familiar... - Layla ha estado intentando buscar en cada rincón de su cabeza
una respuesta el porqué de esa pesadilla pero nada, todo está en blanco como si
alguien hubiera apretado un botón de "borrar memoria" absolutamente
nada ni un solo recuerdo, ni una imagen borrosa.
- Posiblemente sea una persona que tú conoces, pero por tu pérdida
de memoria no la recuerdas, tranquila recuperaras la memoria y tendrás
respuesta todas esas preguntas que pasan ahora por tu cabeza.
Layla recordaba lo que le dijo Alexander, su médico hace 13 días y
se sentía imponente por no haber rescatado ni un solo recuerdo de su memoria
desde el accidente, pero a la vez se sentía tranquila porque sabía que no sería
para siempre simplemente sería temporal, era una chica muy positiva que aunque
todo fuera muy mal ella siempre intentaba ver lo positivo, pensaba que todo
problema tiene solución y que todo lo malo tiene algo positivo, se sentía feliz
por poder irse por fin a casa con su familia, sentía que si volvía a su casa
tal vez empezaría a recordar tenía un buen presentimiento, en ese momento en el
que estaba dándole vueltas a todo entraron por la puerta Lucía y Fernando.
- Hola mi pequeña ¿cómo estás? - su madre corrió a abrazarla
después de dos semanas sin verla se alivió el verla sin ningún rasguño excepto
por su muñeca que la vio vendada, Layla no había podido recibir muchas visitas
y a sus padres les acababan de dar el alta y tenían que guardar reposo en su
casa era la primera vez que salían desde que se fueron del hospital.
- Hola, tú debes de ser... perdona no recuerdo nada... - Layla
agacho la cabeza con tristeza al ver que no se acordaba ni de la mujer que le
había dado la vida y con la que había compartido tantos momentos, después miro
a el hombre que se encontraba detrás de su madre y supuso que el sería su
padre, Fernando se dio cuenta de que su hija tenía una mirada triste entonces
se acercó a ella y le tomo la mano.
- Cariño tranquila ya verás que todo saldrá bien - ¿todo saldrá
bien? Últimamente era la única frase que Layla no dejaba de escuchar a
todas horas, todo el mundo le repetía que todo saldría bien pero de momento
nada había mejorado desde el accidente, todo seguía exactamente igual excepto
que era momento de volver a casa.
- Tan solo quiero salir de este hospital, ¿podemos irnos ya?
- Claro ahora mismo, hablamos con Alexander y nos vamos.
- está bien os espero aquí
Sus padres estuvieron hablando con su doctor quince minutos y
después volvieron y se fueron a casa con Layla, los veinte minutos de viaje
hasta su casa se le hicieron eternos pero al fin llegaron, cuando se bajó del
coche vio a un chico alto de tez canela que cruzaba la calle, se fijó en Layla
y la miro con cariño, incluso le sonrió esa chica le pareció muy guapa no podía
despegar la mirada de ella, Layla pensó que igual lo conocía pero al no
recordar a nadie le resultaba difícil saberlo, la joven entro en la casa pero
se quedó pensando en ese chico y esa mirada tan cariñosa y reconfortante a la
vez, cuando entro en la casa se quedó asombrada era muy grande pero a la vez
una casa muy acogedora, miraba cada detalle de la casa, primero entro en el
salón y vio una mesa llena de fotos en ese momento por la cabeza de Layla
empezaron a pasar millones de recuerdos, momentos que había pasado con sus
padres en esa casa, los momentos que estaba reflejados en esas fotos, por fin
sabía quién era esa chica de 18 años que hace 15 días no sabía ni como se
llamaba, fueron tantos a la vez que por la mejilla de Layla rodó una lágrima de
alegría, sintió tanta emoción al recordar por primera vez algo, un pequeño
trozo de su vida, podía ser muy pequeño pero fue algo que le lleno de
vitalidad, cuando sus padres entraron en la casa y Layla los vio salió
corriendo a darles un abrazo, sus padres no entendían el porqué del abrazo de
su hija pero ellos la abrazaron con todas sus fuerzas.
- Cariño ¿qué ha pasado? - dijo Lucía con curiosidad cuando se
separó de su hija
- ¡Mama! ¡Papa! he recordado quien soy, quienes sois vosotros, he
recordado algo por fin, lo único que necesitaba era volver a casa y sentirme
cómoda - Layla no para de sonreír su sonrisa era perfecta e imborrable.
Su suerte empezaba a cambiar, pero eso no era todo dentro de poco sería
mucho más feliz de lo que ya lo era.
Es recuperarás y luego no es imponente es impotente has puesto el adjetivo contrario. Espero que te ayude a mejorar y mucho animo. Un saludo :)
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