CAPITULO 6
En una habitación la
mañana siguiente
Layla se acababa de despertar, su primer pensamiento fue la
estupenda tarde que paso ayer con Alan, ese chico tan especial con el que
estuvo ayer y no puede olvidar, cuando regreso a casa su madre la noto más
feliz de lo normal, tenía una sonrisa que no podía quitar de su cara, lo único
que quería era volver a estar con él, solo pensaba en lo feliz que había sido
durante unas pocas horas se había olvidado de todo incluso de lo que le había
pasado hace menos de 3 semanas, Alan le había devuelto la ilusión de vivir, de
seguir recordando, le había llenado de esperanza, ese chico tampoco lo había
pasado bien, recuerda cuando le contó que el trabajo de su padre no les dejaba
quedarse en un sitio fijo, cuando le dijo eso ella se desilusiono un poco
porque pensó que no permanecería mucho tiempo allí, no podría conocerlo tanto
como quisiera, pero todo cambio cuando el terminó diciendo que John, su padre
le había dicho que estaba vez sería permanente, esta vez podría hacer su vida
aquí empezar desde cero sin tener que esperar que cualquier día le dijera que
se volverían a ir, le parecía un chico muy guapo, además de una gran persona
con las ideas claras, cuando ella le contó lo que le había pasado se sorprendió
de que el no fuera como todos los demás era la única persona hasta
entonces que no le había dicho lo típico de "todo irá bien" recuerda
sus palabras, esas que le llenaron de esperanza de nuevo: "Las cosas pasan
por algo, si perdiste la memoria por algo fue, tal vez te parezca una tontería
y dirás que suerte tengo que me ha tenido que tocar a mí, lo sé yo también
pienso eso cuando algo me sale mal, pero no todo es malo, la verdad yo ahora
mismo estoy más que agradecido de que me haya mudado, estoy conociendo a una
persona increíble y si te das cuenta si no me hubiera mudado y sugiera en mi
antigua casa, no estaría aquí contigo, viendo esa bonita sonrisa que
tienes". Cuando Alan le dijo eso ella se puso roja como siempre, la hizo
sonreír y sentir que parecía que le conocía de toda la vida, como si ese fuera
un día de los tantos que han pasado juntos, Layla se imaginó como sería su lo
hubiera conocido antes, igual todo hubiera salido mejor, pero aun no recuerda
nada de cómo es su vida, solo a sus padres y poco más, Layla ha estado dándole
mil vueltas a que si recuperó recuerdos vividos con sus padres nada más entrar
en casa, cree que la solución sería ir a los sitios donde ha estado, estar con
las personas que son importantes en su vida, tal vez así pueda recordar todo,
se ha propuesto pasar por cada uno de esos lugares, quiere recuperar la memoria
cuanto antes, entonces en ese momento se le ocurrió que podría decirle a Alan
que le acompañe y así de paso le enseña un poco la ciudad, iba a llamarlo, pero
hizo un chasquido cuando se dio cuenta que con las prisas no se pidieron los
teléfonos, justo en ese momento tocaron al timbre de su casa, estaba
esperando que su madre o padre fueran a abrir la puerta, al ver que nadie lo
hacía decidió ir ella, estaba aun con el pijama, tal vez sería el cartero
o alguna personas de las que suele dejar publicidad, cuando abrió la puerta se
quedó perpleja, parecía una estatua, tenía delante suya nada más y nada menos
que al chico que no apartaba de su cabeza desde que se había despertado, Alan
estaba delante suya con su sonrisa perfecta
- Hola Layla, pasaba por tu casa y decidí hacerte una pequeña
visita - le había mentido en realidad esta mañana él se había despertado con la
idea de pasar por su casa a visitarla, estaba esperando que sus padres salieran
de casa y en cuanto vio que los dos se subieron al coche, se dirigió a su casa
con la intención de verla, estaba aun con el pijama pensó que la había
despertado - ¿te he despertado? lo siento no era mi intención, si quieres
vuelvo más tarde o quedamos en el parque de ayer - igual había sido muy
precipitado el ir a visitarla así inesperadamente, sin avisar.
- No pasa nada tranquilo, aunque justo me acababa de despertar y
me has pillado con estas pintas - otra vez se ruborizo, la había
pillado con el pijama puesto y sin peinar, completamente echa un desastre en
esos momentos quería que la tierra la tragara, era una situación un tanto
incomoda, pero a la vez divertida - pero pasa, subo a cambiarme y enseguida
estoy contigo.
Layla lo hizo pasar y le hizo que la siguiera hasta el salón para
que se sentará en el sofá, ella subió a cambiarse de ropa y a arreglarse un
poco, para estar un poco más presentable después de como la había visto ya no
había nada que remediar pensaba ella aunque cuando se imagina su cara al verlo
allí en la puerta de su casa comenzó a reírse sola en su habitación, se miró al
espejo y se dio cuenta que tampoco era para tanto, no era la forma en la que
pretendía que le viera él pero no había más remedio, cuando ya estaba lista
bajo y allí estaba él.
- ya estoy lista - dijo con una sonrisa.
- Perfecto - él se levantó, con los nervios se había olvidado de
que le había traído a Layla unos churros para desayunar - ay! lo siento se me
había olvidado que había traído esto para ti - él le ofreció los churros y ella
los cogió encantada, cuando abrió la bolsa y vio que eran churros se rió, le
pareció un bonito detalle
- muchísimas gracias Alan, los churros son mi debilidad, es más es
mi desayuno preferido - ese chico cada vez le sorprendía más, sabía fijarse en
los detalles y eso es algo que a ella le gusta mucho.
- me alegro que te gusten, he pasado por la churrería de aquí
alado y pensé que igual te apetecería desayunar algo.
- ¿te apetece desayunar conmigo?
- Claro por qué no, no me parece mala idea - ya había desayunado
pero no iba a rechazar la oferta de pasar más tiempo con Layla.
Cuando fueron a la cocina, Layla cogió dos tazas para servir el
chocolate que su madre había hecho en el desayuno
- ¿te importaría poner los churros en un plato? - le señalo
donde tenía los platos y el cogió uno
- claro que no, Lay
- ¿Lay? tú te aprovechas mucho de esto de la confianza ¿no? -Layla
estaba bromeando pero como Alan no le conocía pensó que hablaba totalmente en
serio y que igual había abusado mucho de la confianza que tenían
- lo siento de verdad, solo pretendía que te sintieras
cómoda.
Layla se empezó a reír y el no entendía nada, Layla se acercó
a él y le dio un beso en la mejilla
- Era una pequeña broma Alan para romper el hielo,
quiero tener una buena relación contigo y que nos vayamos conociendo
poco a poco
Alan también empezó a reírse y le devolvió el beso a Layla, ella
no esperaba ese gesto de su parte así que otra vez sus mejillas ardiendo, Alan
se rió al darse cuenta de que siempre se sonrojaba, era una chica
especial y eso era lo que le gustaba de ella, Layla intento cambiar de tema
- estuve pensando que tal vez podríamos salir un día de estos a
dar una vuelta y te enseñaba la ciudad un poco ¿qué te parece?
- Justo estaba pensando en pedir ayuda a alguien porque necesito
comprar unas cosas y no tengo ni idea de donde están las tiendas, bueno en
resumen no sé dónde está absolutamente nada
- bueno tu dime el día y la hora y veré si te puedo hacer un hueco
en mi apretada agenda - Layla lo miro con una mirada picara y sonriéndole, él
se dio cuenta de que era otra de sus bromas así decidió seguirle la
corriente
- pues sería posible señorita Layla que me hiciera un hueco esta
tarde a las 5 si le parece bien y no tiene ningún plan claro.
Layla soltó una carcajada e hizo como si sacara una
agenda imaginaria de su bolsillo y fuera pasando páginas.
- eres un chico con suerte, exactamente esta tarde la tengo vacía
- le guiño un ojo cuando acabo la frase y le sonrió, se lo está pasando de
maravilla, uno de los mejores desayunos desde hacía semanas.
- me parece genial entonces pasare a recogerla a esa hora
señorita Layla
Los se echaron a reír, no solo por ese momento tan divertido
juntos si no por lo felices que eran disfrutando de su compañía mutua. Cuando
acabaron de desayunar ya era tarde así que Alan decidió volver a casa.
- te veo en la tarde ¿vale?
- está bien aquí te espero - antes de que saliera por la puerta de
su casa Layla se acercó a él y le dio un abrazo, le estaba muy agradecida por
todo lo que estaba haciendo por ella, no era un chico cualquiera y ella lo
sabía.
- Gracias por los churros - le dijo mientras le abrazaba, él la
estrechó entre sus brazos y fue una abrazo muy cálido y lleno de cariño
- no ha sido nada tranquila, ahora debo irme ha sido un gusto
desayunar contigo - se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla - adiós
Layla hasta la tarde.
- hasta luego - se despidió con una gran sonrisa.
Esa tarde no todo saldría como esperaban los dos, las cosas
cambiarían.