martes, 6 de enero de 2015

CAPÍTULO 31

En ese mismo lugar

Habían llegado ya, la policía y los bomberos estaban en la casa de Fernanda, los vecinos de al lado habían escuchado que alguien gritaba muy fuerte y como se rompía algo y al poco rato de que pasara eso, salió una chica con las manos llenas de sangre pidiendo ayuda, enseguida llamaron a la ambulancia y a la policía también.
- Buenas tardes señores, soy el agente Matt, ¿Ustedes nos han llamado? – Dice el policía preguntando a los vecinos, ellos sin poder hablar apenas asienten con la cabeza.
- ¿Nos podrían decir que ha pasado? O al menos que es lo que han visto.
- Nosotros solo hemos escuchado que una chica gritaba muy fuerte y enseguida se ha escuchado como rompían algo, parecía una botella o algo de cristal – dice completamente asustada la señora – después ha salido esa chica que está allí – señalando a la chica que está siendo atendida por una enfermera – y ha venido a pedirnos ayuda desesperadamente, diciéndonos que su amiga se había dado un golpe muy fuerte con una botella.
- Muchas gracias por su colaboración señores – les dice el policía mientras apunta en su libreta.
Se gira y se dirige hacia la joven.
- Hola jovencita, ¿Podría hacerte una serie de preguntas? – la observa a la chica que tiene un gran corte en la cara.
- No creo que sea el mejor momento para interrogarla agente, se encuentra aún en estado de shock y no está en condiciones para hablar – le dice la enfermera.
- Sí, tienes razón perdona, pero al menos ¿Podrías decirme tu nombre? – dirigiéndose nuevamente a la joven.
- Elisabeth – dice ella en un susurro de voz, no puede reaccionar aún, tiene grabada en su mente la imagen de Fernanda tirada en el suelo sangrando sin parar.
- Muchas gracias – dice Matt y se va.
Justo en ese momento sale la camilla que lleva a Fernanda, le han puesto una venda en la cabeza, para que la hemorragia pare un poco, la suben a la ambulancia y Eli aprovecha para mirarla, al parecer sigue inconsciente, Eli estaba muy asustada, no había sido su culpa, pero si no se defendía Fernanda acabaría haciéndole daño a ella.

Hace media hora en el mismo lugar

Eli contemplaba como Fernanda se había desplomado en el suelo, en un intento por querer esquivarla Eli le cogió de las manos, Fernanda perdió la fuerza en sus manos que las tenía por encima de la cabeza y la botella calló justo en su cabeza, uno de los trozos de la botella fue directo a la cara de Eli haciéndole un corte profundo en la frente, Fernanda enseguida se desplomó en el suelo y se quedó completamente inconsciente, Eli aún sin saber como reaccionar se agachó para intentar reanimarla pero no había manera y sin darse cuenta se había llenado las manos de sangre,se levantó y salió de la casa mirando de un lado a otro sin saber a quien pedir ayuda, entonces vio como la vecina de al lado había salido de la casa y corrió hacía ella para pedirle ayuda.
- ¡Ayúdeme, por favor! Mi amiga se ha hecho daño en la cabeza y está sangrando – entonces se miro las manos y empezó a llorar más fuerte de lo que ya lo estaba haciendo, se sentía culpable de lo que le había pasado a Fernanda, si le llega a pasar algo muy grave no sabe si se lo perdonará.
- Tranquila muchacha, ahora mismo llamo a la ambulancia – entró a la casa y su esposo la miraba como iba hacía el teléfono.
- Deberías llamar también a la policía – le aconsejó su esposo a la mujer, y así lo hizo llamo a la ambulancia y a la policía, mientras fuera Eli lloraba desesperada, con las manos ensangrentadas.



Eli estaba sentada en la ambulancia y ya había vuelto en sí, pero al recordar nuevamente lo que había pasado entró en estado de pánico al mirarse las manos que aún las tenía llenas de sangre, miró a la camilla donde estaba Fernanda y su estado empeoró, no podía respirar y se estaba poniendo completamente pálida, una enfermera se dio cuenta a tiempo y la cogió antes de que se diera contra el suelo, y se desmayó.
- Elisabeth, Elisabeth tranquila, respira profundamente – pero la reanimación no sirvió de nada, Elisabeth seguía inconsciente, entonces la enfermera hizo una señal al conductor para que salieran de inmediato al hospital, allí atenderían mejor a las dos chicas, mientras la policía se quedaría en la casa de Fernanda viendo lo que había pasado.
Cuando ya había pasado una hora y ya estaban en el hospital, Eli ya se había tranquilizado un poco y Fernanda había despertado, aunque estaba un poco perdida, la enfermera que las cuidaba les pidió el número de sus padres para que supieran que sus hijas estaban allí y vinieran a verlas.
Eli le pidió a la enfermera que también llamara a sus dos amigas Idaira y Layla y ella así lo hizo.

Después de cuatro días

Imma la madre de Fernanda estaba sentada al lado de la camilla de su hija que estaba dormida, cuando tocaron a la puerta.
- ¿Sí? – Por la puerta asomó la cabeza Layla.
- ¿Se puede?
- Claro Layla cielo, pasa.
- ¿Cómo está?
- Recuperándose, le duele aún la cabeza – Era la segunda vez que Layla visitaba a Fernanda, la primera fue cuando le llamaron del hospital avisando que sus dos amigas habían sido ingresadas de urgencia.
- ¿Por qué nunca nos contó lo de su enfermedad? – Preguntó Layla mirando a Fernanda.
- Porque temía que no la aceptarais como amiga, por eso siempre lo mantuvo en secreto.
- Sí, pero ha hecho muchas cosas que nos perjudicaban a todas, no sé porque ha hecho todo eso – Dice Layla con tono de decepción por su amiga, no la creía capaz de todo lo que se había enterado.
- Lo siento mucho, no sabía que mi hija había hecho ese tipo de cosas, supongo que Eli no querrá volver a verla nunca más.
- La verdad es que está muy asustada por todo lo que ha pasado, no quiere salir de casa y mucho menos hablar con nadie, ni con su novio, dice que tiene miedo de que en cualquier momento Fernanda vuelva e intente atacarla a ella y a las personas que tanto quiere, no ha salido de su casa desde que salió de este hospital y me preocupa mucho – Imma notaba claramente en los ojos de Layla el miedo hacía su amiga, y justamente por ese miedo que tiene ahora nunca les contó que le habían detectado esquizofrenia hace unos años.
- Pobre Eli – dice Imma con la cabeza agachada sin atreverse a mirar a Layla, no se avergüenza de su hija ni mucho menos, pero si ella no hubiera dejado a su hija sola tal vez no hubiera dejado de tomarse la medicación y todo estaría perfectamente.

Sabe que después de que su hija se recupere de todo esto y salga del hospital le costará mucho asumir la situación a la que se tendrá que enfrentar, pero ella estará allí para apoyarla, siempre ha sido su único apoyo y siempre lo será, solo espera que su hija salga sana y salva de eso, por lo que Imma se siente en gran parte culpable.

domingo, 7 de diciembre de 2014

CAPÍTULO 30

En el centro de Lead esa misma noche
Luisana está dando vueltas como loca por su habitación sabe que dentro de poco le llamará ella para preguntarle si funcionó su plan, no sabe qué hacer cuando la llame si contestarle o ignorarla, está completamente nerviosa y fuera de lugar, por dentro le invade también la rabia porque lo que pretendía no ha salido bien, parecía más fácil separar a esos dos, pero seguro que ahora están juntos reconciliándose, imaginarse esa imagen le hace retorcerse de furia a Luisana, coge una figurita de madera que tiene cerca y la lanza contra la pared cae al suelo y se rompe, está muy enfadada no solo porque el plan no haya salido como ella pretendía sino porque además sabe que dentro de poco ella le llamará y se enfadará aún más pero ¿Qué puede hacer ella? Justo entonces su móvil suena y la devuelve a la realidad, mira la pantalla y es ella ¿Qué hace? Pasan cinco segundos y decide contestar porque sabe que tarde o temprano tendrá que hacerle frente a esa situación y sabe lo difícil que se puede llegar a poner si la evade.
- ¿Sí?
- Hola Luisana, dime ¿Cómo ha ido? – Luisana se extraña al escucharla tranquila, parece que no se ha enterado lo que ha pasado.
- La cosa no ha ido sencillamente – dice ella en un tono seco y cortante
- Ya lo sé, ¿Qué te crees, que soy estúpida? Los he visto juntos en la puerta de su casa – Luisana escucha como al otro lado del teléfono respira profundamente- Te dije que lo retuvieras en tu casa el mayor tiempo posible, pero ya no puedes hacer ni eso ¡No sirves para nada! ¡Para nada! – ella grita tan fuerte que Luisana tiene que apartarse del teléfono.
- Fernanda, relájate. No está todo perdido, podemos ingeniar un nuevo plan o podemos… - la idea que tiene en mente no es buena así que la desecha enseguida, pero intenta de la mejor manera posible tranquilizar a Fernanda, cosa que parece imposible de conseguir.
- No me vengas con tonterías Luisana, este plan era perfecto para separarlos a esos dos, pero con tu inutilidad no podemos llegar a ningún sitio – Luisana recuerda lo amenazante que resulta Fernanda por momentos, bueno su relación siempre se ha basado en que ella le da órdenes y Luisana las acata a como de lugar sin rechistar, pero la situación entre ambas está llegando a un extremo que ella ya no aguanta y en ese mismo momento se llena de valentía.
- ¡Estoy harta de ti! ¡Harta! – grita Luisana esta vez más fuerte que Fernanda.
- A mi no me…
- ¡Cállate! Estoy hablando yo, estoy harta de que siempre la que hace mal las cosas soy yo, tú me dijiste hace dos meses ya, que si conseguía que Layla y David cortarán me presentarías a tus amigas y podía entrar en tu grupo de amigas y así sentirme parte de un grupo de verdad, formar parte de algo – La voz de Luisana empieza a escucharse entrecortada, las ganas de llorar brotan en sus ojos – pero no fue así, porque según tú lo había hecho mal y no me lo merecía, y ahora que lo intento por segunda vez me doy cuenta de que lo único que estás haciendo es utilizarme para llevar a cabo tus planes, esos planes que lo único que están haciendo es destrozar la vida de tus amigas.
- ¡Cállate! No sigas… ¡Cállate!
- No, no me voy a callar ya me he cansado de ser tu sirvienta de consentirte en todo lo que tú quieras, pronto te verás sola sin amigas, porque sinceramente tú y yo sabemos que no te mereces esas amigas que tienes, estás loca con todos tus planes y sus fines, ¡Estás loca! Necesitas ir a un psicólogo o no, mejor a un loquero si eso es – Luisana está perdiendo el control de la situación y Fernanda también está destrozada ha empezado a llorar, pero sin que Luisana lo note.
- ¡Déjame en paz! – Dice Fernanda y en ese momento tira el móvil por la ventana de su habitación. No quiere escuchar a nadie no necesita que una niñita estúpida como esa le diga a donde tiene que ir, ni necesita a nadie, se siente frustrada, llena de rabia, histérica. En cualquier momento perderá el control de la situación, ha olvidado tomarse su medicación, pero ahora mismo no tiene tiempo para pensar en eso y se va a dormir, ya ha pensado en lo que hará mañana y lo tiene todo perfectamente planeado.

Al día siguiente

Fernanda se despierta de sopetón, sabe que este día será un nuevo día y con un poco de suerte será mucho mejor que el de ayer, le da una punzada en el corazón solo con pensar en las palabras que le dijo Luisana, no le gusta que nadie le diga lo que es, si es una loca, es una forma de decirlo, su psiquiatra dice que no es así, pero ella sabe que en el fondo es una loca, una vez escucho a su madre hablando con él y le decía a su madre que ella no tiene cura para la enfermedad que tenía, pero con medicación posiblemente podría llevarla bien, y que intentara tranquilizarla cuando le dieran los brotes psicóticos que le suelen dar. Al recordar todo eso Fernanda tiene unas ganas tremendas de llorar, pero sabe que así solo recaerá más, nunca le ha contado a nadie sobre su enfermedad porque sabe que sino no sería aceptada por nadie, pero esa enfermedad le está arruinando la vida, y también las de sus amigas aunque ellas no lo sepan, al acordarse de sus amigas se acuerda del plan que tenía preparado para hoy y que espera que funcione, coge su teléfono y enseguida marca su número.
- ¡Hola Fer! ¿Cómo estás?
- Hola Eli, la verdad que no muy bien me acabo de despertar y estoy con fiebre, no he dormido muy bien en toda la noche, pero bueno eso es lo de menos ¿Qué tal con Carlos? – pregunta mostrando interés.
- Muy bien al final está todo solucionado, una compañera suya del colegio le tendió una trampa, la verdad que hay personas que tienen una mente muy retorcida ¿no crees? – Fernanda al escuchar a su amiga pega un puñetazo a su almohada maldiciéndola, otra que dice que está loca, bueno no lo ha dicho directamente piensa, pero ella se da por aludida – Muchas gracias por estar conmigo ayer, la verdad que me estaba volviendo loca en casa sin saber que hacer – ¿será broma verdad? Parece que hoy todos se han levantado con ganas de recordarle en cada momento que es una loca.
- De nada, para eso estamos las amigas – dice a regañadientes mientras estruja la almohada.
- Fer, ¿Quieres que vaya a visitarte? Quiero recompensarte lo que hiciste ayer por mí ¿Qué te parece? – perfecto piensa ella y se levanta de un salto de la cama, acaba de caer en su juego.
- Te lo agradecería mucho, si no te importa- dice ella en un tono dulce pareciendo simpática.
- Claro que no, en una hora estaré allí, adiós- dice Eli con una sonrisa a través del teléfono y sin que le dé tiempo a contestar a Fernanda, cuelga.
-¡Perfecto! – grita Fernanda de alegría dando vueltas por toda la habitación.
Su plan ha salido como ella quería y no ha tenido que hacer ningún esfuerzo por convencer a su amiga de que vaya a su casa, en realidad no está enferma, pero se ha cansado de ocultarle a Eli lo que siente por su novio y le va a decir unas cuantas cosas. Fernanda lleva dos días sin tomar su medicación, pero no está la pesada de su madre para recordárselo porque se ha ido de viaje, así que hace caso omiso a su subconsciente cuando se lo recuerda, tiene cosas más interesantes que hacer que tomarse las pastillas, como pensar en todo lo que le tiene que decir a la estúpida de su “amiga”. Se desespera ver cómo pasan los minutos tan lentos hasta que venga Eli a su casa y justo cuando ha pasado una hora y siete minutos el timbre suena y Fernanda eufórica corre a abrir la puerta, antes de abrirla se calma un poco y abre la puerta.
- Hola Fer ¿Cómo sigues? ¿Estás mejor? – Eli se sorprende al verla perfectamente, parece ser que se ha recuperado.
- Sí, estoy estupenda, pasa – le dice en un tono seco y cortante.
- ¿Te pasa algo? – le pregunta Eli preocupada.
- Ahora vas a saber lo que me pasa estúpida – dice Fernanda entre dientes.
- ¿Qué? No te entiendo
- Nada, ¡Qué pases he dicho! – que rara está Fernanda piensa Eli, aunque piensa que es por la fiebre.
- Está bien – Fernanda le hace una señal señalando que siga hasta el salón
- Siéntate en el sofá –Eli se dirige hacia el salón para sentarse y antes de que pueda sentarse, Fernanda la empuja contra él.
- ¿Qué pasa Fer? ¿Estás bien? – No haberse tomado sus medicamentos hace dos días le están pasando factura y está empezando a perder el control de la situación.
- ¡Cállate! – le dice mientras empieza a dar vueltas por el salón como intentando acordarse de algo.
- Fer, creo que la fiebre te ha afectado mucho creo que deberíamos ir al hospital para que… - escuchar la palabra hospital la pone más nerviosa e histérica.
- ¡No me llames Fer! Así solo me llaman mis amigas y no necesito ningún hospital estoy perfectamente.
- Esta bien Fer…nanda, tranquilízate.
- No me digas que me tranquilice, desde hace mucho tiempo llevo aguantándome todo lo que tengo que tengo que decirte así que no digas nada solo escúchame – respira hondo preparándose para todo lo que tiene que decirle a esa chica que desde hace tiempo le está arruinando la vida desde su forma de ver las cosas.
- Estoy cansada de ti, de que siempre te vaya bien todo, en el instituto tienes buenas notas, en tu familia todo te va de maravilla, y luego esta Carlos el chico perfecto – suspira resignadamente y Eli está que no cabe en su sombro por lo que le está diciendo su amiga o bueno… la que parecía su amiga, le entran ganas de llorar al verla de esa manera y darse cuenta de pronto de tantas cosas – a él lo vi yo primero ¡pero no! Se tenía que fijar en ti, en la chica guapa, la chica perfecta, quien se iba a fijar en una alguien como yo – dice empezando a llorar – dímelo tú, soy insignificante ¿verdad? ¡Dilo!
- No lo diré, eres una gran persona aunque no lo creas y eres muy guapa, no sé porque te menosprecias tanto, y lo siento si Carlos se tuvo que fijar en mí, pero seguro que ahí fuera hay un chico perfecto para ti también Fernanda, no lo digo a broma es verdad, créeme solo tienes que tener un poco de paciencia no desesperes – Fernanda la odia más porque sabe que todo lo que dice lo dice por pena y porque no quiere que le haga daño, entonces en ese momento coge una de las botella de vino coleccionables que tiene su madre en la estantería junto con otros, y se aproxima a ella, ha perdido completamente el control, ya no solo de la situación si no de ella misma, ya no sabe ni lo que está haciendo, no piensa en nada solo en que tiene que acabar ya con toda esa situación que cada día hace que se sienta peor.

Se acerca a ella a toda velocidad y en un momento parece que se para el tiempo, Eli intenta defenderse y Fernanda intenta esquivar sus movimientos de defensa, y en un segundo todo da la vuelta, Eli horrorizada por lo que acaba de suceder contempla a Fernanda, será muy difícil salir esta situación.