domingo, 10 de mayo de 2015

CAPÍTULO 33

Mientras tanto en otro lugar de Lead
Entró a la casa y lo primero que hizo fue llamar a su hija.
- Cariño, ¿Dónde estás?
Pero ni una respuesta recibía de su hija, igual está dormida y por eso no recibe ninguna señal de ella, aun así para asegurarse de que su hija estaba bien subió a la habitación de ella para ver si estaba bien, hace poco que Fernanda había salido del hospital y necesitaba que su madre la cuidara constantemente por eso le había pedido a su jefe unos días de descanso para poder pasar más tiempo con su hija.
Entró en la habitación, miró a un lado y otro pero no vio a Fernanda por ningún sitio ¿pero dónde se había metido? Tal vez estaba en el baño. Entonces fue al baño y cuando abrió la puerta vio a Fernanda tirada en el suelo, al lado suyo había un frasco de pastillas vacío.
- ¡Fernanda! ¡Cariño! – Fernanda estaba totalmente inconsciente, no reaccionaba, se había tomado el frasco entero de pastillas. Su madre estaba muy asustada, solo había salido un momento a comprar unas pastillas que el médico le había dicho que su hija debía tomar, pero en ese momento tan corto su hija había aprovechado para tomarse todas esas pastillas, se sentía muy culpable por haber dejado sola a su hija. Corrió hacía el teléfono y llamó rápidamente a una ambulancia.
- Hola, por favor necesito que vengan urgentemente, mi hija se ha intoxicado y está inconsciente por favor venga enseguida – Imma estaba muy asustada, su hija está enferma, pero nunca había intentado suicidarse, si algo le llega a pasar a Fernanda no se lo perdonará, sabe que todo esto ha pasado desde que sus amigas ya no son sus amigas y se siente muy sola, no sale porque piensa que todo el mundo le va a juzgar por la enfermedad que padece.
         Después de diez minutos de eterna espera llaman al timbre y allí estaban dos enfermeros con una camilla preparada.
- Buenas tardes señora, nos han llamado porque una joven se encuentra inconsciente.
-  Sí, está en el piso de arriba a mano derecha en el baño – uno de ellos subió corriendo a por la chica con un bolso en la mano.
A los dos minutos apareció el chico con Fernanda en brazos, el otro chico enseguida le ayudó para colocarla en la camilla.
- Sí quiere, la podemos llevar nosotros en la ambulancia para que acompañe a su hija – le dijo uno de ellos al ver a Imma tan preocupada por su hija.
- Sí, se lo agradecería mucho. No quiero que le pase nada malo a mi hija – las lágrimas empezaron a resbalar por las mejillas de ella, llevaba acumulando mucha tensión y tenía que soltarla.
Se subieron todos a la ambulancia y pusieron rumbo al hospital, su madre en el camino iba agarrada a la mano de su hija, rezando para que no le pasara nada malo a su hija y pudiera ponerse bien. Sabe que después de esto tal vez no todo vuelva a la normalidad.

Al día siguiente en las afueras de la ciudad.
Parecía que no todo estaba perdido, había pasado mucho tiempo desde que David había decidido dejar de hablarle, pero sabía que si volvía a hablarle le haría caso y volvería con ella. Entonces muy decidida marcó su número, sonaba pero nadie contestaba, pero no se dio por vencida volvió a marcar, pero esta vez sí que contestaron.
- Hola, cariño ¿Cómo estás? – dijo Alexandra muy decidida.
- ¿hola? ¿Quién eres? – respondió una chica.
- Perdón ¿estoy llamando al teléfono de David?
- Sí, ¿quién eres? – respondió la chica con un tono un poco más serio, en ese momento Alexandra se dio cuenta de que esa tendría que ser su nueva novia así que decidió que el juego no se acababa aquí, si no que acababa de empezar.
- Soy su novia ¿me puedes decir tú, quién eres? – con tono de enfadada.
Idaira en ese momento no sabía cómo reaccionar, había vuelto con David y estaban muy felices, pero no sería la primera vez que el la engaña. En ese momento recordó todo lo que hace apenas unas semanas había pasado con David, cuando la dejó destrozada y no salió de allí hasta que él mismo volvió a por ella y la ayudó a levantar cabeza, pero ¿Y si otra vez le estaba haciendo lo mismo? Había vuelto a confiar en él, pero aun así tenía miedo y esa chica sonaba tan convincente…
- ¿hola? Puedes pasarme con David, necesito aclarar unas cosas con él- No puede ser pensaba Idaira, entonces colgó el teléfono lo tiró encima de la cama y salió corriendo de la habitación, bajo las escaleras y paso por la cocina sin despedirse de David, que en ese momento estaba preparando algo para comer los dos.
- Idaira, cariño ¿A dónde vas? – pero no recibió respuesta de ella, la vio correr y llorar ¿Qué le pasaba? - ¡Idaira!
Pero no la pudo alcanzar salió corriendo de su casa. Sabía que tenía que ir tras ella, se preocupó mucho al verla así, salió tras ella y cerró la puerta de su casa.
         Cuando salió miro a un lado y a otro de la acera, pero no vio nada ¿Dónde se ha metido? Entonces miró al frente y vio como a lo lejos una chica caminaba cabizbaja, sabía que era ella así que corrió hasta ella. La abrazó por detrás y le dio un beso en la mejilla, pero ella se soltó de él, no paraba de llorar.
- ¡Suéltame! Ahórrate los abrazos y dáselos a tu novia – le dijo muy firme.
- ¿Qué novia? Mi única novia eres tu Idaira – pero ella no le respondió, sabía que no merecía la pena hablar con él, otra vez había jugado con ella.
- ¿Puedes parar un momento? Quiero que me cuentes que ha pasado – David no quería que las cosas con Idaira se quedaran así, la quería de verdad y lo que  menos quería era estar mal con ella. Entonces llegaron a un banco y ella se sentó, apoyo su cabeza en sus manos tapándose la cara para que él no la viera llorar.
- ¿Qué ha pasado cariño? – insistía David.
- Pues… - empezó a hablar tranquilizándose un poco y secándose las lágrimas- estaba en tu habitación y tu móvil ha empezado a sonar, he contestado, una chica a preguntado muy cariñosamente por ti y además ha asegurado ser tu novia, he colgado enseguida – mirándole fijamente a los ojos a David – no quiero que juegues conmigo otra vez.
- Idaira mírame, ¿tú crees que teniendo a una chica tan maravillosa como tú, quisiera estar con alguien más? ¡Claro que no!
- Pero es que tengo miedo, no sería la primera vez que pasa y no quiero estar con una persona que juega conmigo – dijo mientras agachaba la cabeza.
- Cariño, de verdad no me gusta nadie más que tú…
- ¡David! ¡Basta ya! Deja de engañar a esta chica y dile que estás conmigo – entonces de la nada apareció Alexandra, ya que su casa está muy cerca de la de David.
En ese momento empezó a sonar el teléfono e Idaira se despierta asustada entre sollozos
¡David! ¡David! – su novio apareció por la puerta y la vio muy asustada se acercó a ella y la rodeo con sus brazos para tranquilizarla.
- ¿Estás mejor? – le preguntó
- Sí, gracias he tenido una pesadilla horrible, por un momento creí que era verdad.
- Tranquila yo estoy contigo y todo está bien – se acercó y le dio un beso – eres una chica increíble no podría dejarte sola. Te quiero.
- Yo también te quiero David.
- Bueno creo que tenemos que irnos, no olvides que hemos quedado para ir a comer.
- ¡Es verdad! Deberíamos irnos sino llegaremos tarde.
         Los dos salieron de la casa e iban juntos cogidos de la mano a casa de Layla, había preparado una barbacoa para todos sus amigos.
         Después de unos minutos llegan a la casa de Layla donde ya están Alan, Eli y Carlos todos se saludan y empiezan a hablar de diferentes cosas, pero a la que no ven es a Layla.
¿Dónde está Layla, Alan?
- No lo sé, ha sonado su móvil y se ha ido a su habitación y hace diez minutos que no sale de allí, se la veía preocupada cuando se ha ido – Idaira y Eli se miran esperando que no sea nada serio.
         Alan al ver que Layla no aparece decide ir sirviendo a sus amigos, entonces Carlos también se dispone a ayudarlo, cuando ya ha terminado de poner todos los platos deciden esperar a Layla que justo en ese momento aparece.
- ¿Dónde estabas Lay?
- Estaba… - viene cabizbaja y sin mucho entusiasmo – Fernanda a intentando suicidarse.
- ¡Qué! – grita Eli muy asustada.
- Me acaba de llamar su madre para decirme que ayer mientras ella fue a la farmacia a comprar medicamentos para ella, aprovechó para tomarse un frasco entero de pastillas y cuando llegó la encontró inconsciente, llamo a la ambulancia y la llevaron al hospital. Por suerte dice que llegaron a tiempo para poder lavarle el estómago y que quedara fuera de peligro, pero el médico le ha dicho que su enfermedad está más avanzada que antes así que tendrán que internarla en el psiquiátrico…
         Todo lo que acaba de decir Layla cae como un balde de agua fría para todos los allí presentes ¿Tan mal está? Piensa Eli, que es la más afectada por la noticia, aún sigue un poco asustada desde la última vez que Fernanda casi la mata, solo recordarlo un escalofrío recorre su cuerpo.
- Su madre me ha dicho que desde que ninguna de nosotras estamos con ella, Fernanda está peor.
- Pero que os entienda ella también a vosotras, os ha estado engañando todo este tiempo, eso no es ser una amiga de verdad – dice Alan bastante serio.
- Sí, Alan tiene razón no puede esperar que después de todo lo que nos ha hecho estemos con ella – dice Eli bastante afectada y con una vocecilla muy débil.
- Ya lo sé chicos, le he dicho a su madre que nos entienda un poco también a nosotras, no es cualquier tontería la que ha hecho Fernanda ¡Intento matar a Eli! Esas cosas son difíciles de olvidar…
Todos están muy consternados por la noticia que acaban de recibir, sobre todo las tres chicas que son o eran las más cercanas a Fernanda, creen que ha llegado muy lejos con todo lo que está haciendo, tal vez le sirva de mucho estar un tiempo en el psiquiátrico o al menos bajo vigilancia.