CAPÍTULO 27
En
un lugar alejado de Lead
Abrió
la puerta de la cocina y allí estaba él, con
su sonrisa y radiante como siempre, como no quererlo si es lo mejor que
tiene ahora mismo. Corre hacía él y le da un abrazo enorme y un beso muy cálido
en los labios, entonces se dio cuenta de lo que había en la mesa de la cocina,
había preparado una cena muy rica y a la vez romántica como en las películas
con velas y pétalos de rosas alrededor de la mesa.
-
No hacía falta que hicieras todo esto cariño – le dijo Idaira mientras soltaba
una lágrima después de tantas sorpresas juntas.
-
Sí que hacía falta y no me digas nada más porque como bien decía en la tarjeta
las mejores personas se merecen las mejores cosas y tú eres la mejor y te
mereces esto y mucho más – David se había enamorado realmente de aquella chica,
la chica de los ojos verdes y su flequillo tan peculiar, pensaba que después de
todo lo que había pasado con Layla ella no volvería a dirigirle la palabra pero
no fue así y desde entonces no se puede separar de ella, le ha cambiado la vida
por muy exagerado que parezca es así, David ha cambiado como persona, es más
generoso y más preocupado por las personas que están a su lado, sabe que es la
chica correcta, tal vez no estén juntos siempre, pero por el momento no hay
nada ni nadie que termine con su felicidad. – Bueno, dejemos eso para otro día,
ahora tienes… bueno tenemos que cenar, pero sobre todo tu después del día tan
cansado que has tenido, seguramente ha habido demasiado trabajo en el bar de tu
madre ¿verdad?
-
Puff… - el resoplido del chico lo decía todo – demasiado, siendo un sábado
había demasiada gente, además está en el centro de la cuidad y viene muchísima
gente de todos sitios, no solo de aquí de Lead.
-
Bueno, ya no pienses en eso ahora tienes que relajarte y empezar a disfrutar,
señorita sería tan amable de sentarse – le decía a Idaira mientras la invitaba
a sentarse, abriéndole la silla.
-
Claro que si señorito como mucho gusto – echo una risita floja mientras se
sentaba – ¿no se te ha quemado la cocina?
-
¿Por qué?
-
Porque tú no eres un chef profesional además nunca te había visto cocinar.
-
Eres mala, me he esforzado mucho preparándote la cena, así que espero que te
guste, y no, no he quemado la cocina fea – sacándole la lengua cuando termina
de hablar.
Saca
el primer plato y le sirve a Idaira, ella lo observa con curiosidad, nunca
había conocido esa faceta de su novio y le resulta curioso verlo así.
-
¿Por qué me miras así?
-
Porque me resulta algo gracioso y a la vez bonito verte así, tan a lo cocinero,
me produce mucha gracia.
-
Pues deja de mirarme así, porque me estas poniendo algo nervioso – al decirle
eso a la chica ella empezó a mirarlo más fijamente a los ojos y a cualquier mínimo
detalle que hacía o cualquier gesto, se estaba poniendo colorado, que raro
nunca lo había visto así era la primera vez que lo veía con los mofletes rojos
como tomates, en ese mismo momento Idaira soltó una carcajada y él le dio un
empujón con su mano.
- ¡No
seas mala, ya te vale! – se estaba empezando a sentir muy nervioso con la
mirada penetrante de su chica, en ese momento ella se acercó a él y le dio un
beso muy fuerte, en símbolo de agradecimiento por todo lo que hace por ella día
a día y lo bueno que es con ella, es la primera vez que tiene la suerte de
tener a una persona como él a su lado y está más feliz que nunca.
Cenaron
y se contaron muchas cosas, después de eso él preparó palomitas y vieron juntos
una película en la habitación de Idaira, la madre de ella aún no había llegado
dijo que hoy no iría a dormir a casa, así que no la esperara para cenar.
- Ahora
que lo pienso… Tú lo tenías todo planeado con mi madre ¿verdad?
-
¿yo? Que va- dice mientras sonríe con picardía, se acaba de delatar – Bueno sí,
pensé que tu madre se opondría totalmente a dejarnos a solas a los dos y me
sorprendió mucho cuando cedió enseguida, es una señora muy buena y la verdad es
que me cae muy bien, me dijo que dormiría en casa de tu tía que hace mucho
tiempo que no la visita y que aprovecharía para llevarles algunas cosas a tus
primos.
-
Mi madre es otra persona completamente distinta desde que se separó de mi
padre, es más compresiva y sabe dejarme mi espacio, aunque siempre tiene sus
altibajos como todas las madres, pero sin duda no la cambiaría por nada del
mundo, ni a ella ni a ti.
-
Hoy será nuestra primera noche juntos, bueno pero espero que no sea la última ¿Verdad
cariño?
-
Claro que no, eso ni lo dudes.
Después
de que terminara la película, David apagó la televisión Idaira se había quedado
dormida abrazada a él, está claro que ha tenido un día muy duro, una vez
apagada la televisión, se acostó junto a su chica en la cama y le dio un beso
en la frente, la miraba con mucho cariño “es una gran chica” piensa “sin duda,
la mejor que he podido encontrar”. Tanto él como ella estaban felices de estar
juntos, después de todo son más felices que hace tiempo, ninguno de los dos
pensaban que acabarían juntos, pero nadie sabe lo que puede pasar en apenas
unos días incluso en un minuto.
En
otro lado de la ciudad
¿Qué
hacía? ¿La llamaba? Quería hacerlo pero no estaba segura de sí conseguiría lo
que se proponía Elisabeth y Carlos se quieren mucho y posiblemente si ella
intervenía no conseguiría nada, tan solo que su mejor amigo, es decir, Carlos
deje de hablarle si se entera de lo que está a punto de hacer, pero ¿y si lo
consigue?
Hace
un año en un instituto de Lead
Que
nerviosa estaba, era su primer día en aquel instituto y no conocía a nadie,
esperaba que en ese nuevo instituto las cosas fueran bien y pudiera conocer a
nuevos amigos, entró en la clase y todo el mundo la miraba, lógicamente porque
era la chica nueva de la clase, se sentó en una mesa del fondo y no levantó la
cabeza hasta que entró el que sería su tutor ese año, la hora de presentación
se le paso muy lentamente y cuando sonó el timbre anunciando el cambio de clase
salió disparada de la clase dirigiéndose al baño, estaba muy asustada odiaba el
primer día en un instituto completamente nuevo, estaba deseando conocer a alguien,
durante la clase no se fijó en nadie, para ser exactos no despegó la vista de
su tutor Alejandro, era hora de volver a clase para la siguiente hora, Luisana
salió del baño con la cabeza agachada y de repente sin querer chocó con
alguien.
- Perdona,
lo siento no era mi intención – levantó la vista y delante suya tenía a un
chico más o menos de un metro ochenta, con el pelo castaño y unos ojos marrones
muy claros, no era nada del otro mundo, pero se quedó sin palabras al verlo tan
de cerca.
-
No pasa nada tranquila – le dijo mientras le sonría – Estas nerviosa ¿verdad?
¿A
que venía esa pregunta? Él no la conocía de nada ¿y porque sabía que estaba nerviosa?
-
¿Perdón?
-
¡Ay! Lo siento perdóname tu a mí, he sido tan mal educado que no he hecho ni
presentarme, me llamo Carlos y estoy en tu clase, me he fijado en ti cuando has
entrado en clase antes, no has despegado la mirada en toda la hora de Alejandro
nuestro profe- Luisana estaba muy sorprendida, un chico tan guapo como él se
había fijado en una chica como ella, consiguió hacerla sonreír en ese mismo
momento – Bueno te llamas… ¿Luisa? Discúlpame soy muy malo para los nombres.
-
Luisa…na – completo ella su nombre, mostrando una sonrisa tímida.
-
Pues como ya te he dicho yo soy Carlos y puedes contar conmigo para lo que sea,
si tienes dudas o cualquier cosa puedes preguntarme supongo que aun nadie se te ha acercado a saludar y por eso estás
tan nerviosa – Cada vez estaba más sorprendida parece que estaba radiografiándola
de arriba abajo, sabía cómo se sentía y como estaba sin que ella le dijera nada
– tranquila a todos nos pasa el primer día, en clase son todos muy simpáticos,
ya verás cómo haces amigos enseguida.
-
Mu… muchas gracias, la verdad es que sí, estoy muy nerviosa, me acabo de mudar
aquí y bueno conocer gente no es lo mío que digamos, espero que como dices tú
haga amigos enseguida.
-
No me tienes que agradecer nada, para eso estamos ¿no crees? Bueno pero ya
seguiremos hablando después ahora tenemos que ir a clase o si no nos dejaran
fuera – En ese mismo momento estaba a punto de entrar el siguiente profesor con
el que tenían clase y ellos aún estaban al otro lado del pasillo, Carlos la
cogió de la mano arrastrándola - ¡Corre! Que nos dejan fuera.
Ella
se ruborizó en cuanto Carlos la cogió de la mano, era la primera vez que un
chico tan guapo como él se le acercaba en su primer día de instituto.
Desde
ese entonces Carlos y Luisana se llevaron muy bien, él siempre estaba muy
pendiente de ella intentando ayudarle en todo lo que podía, en los exámenes,
trabajos, pero aparte de eso no había nada más que una buena amistad, aunque
Luisana se enamoró de Carlos desde el primer día.
Un
día Luisana salió junto con Carlos al tocar el timbre anunciando que las clases
habían llegado a su fin y que podían marcharse a casa, justo cinco minutos antes mientras bajaban por
las escaleras Carlos había recibido un mensaje que le hizo ponerse muy
contento, Luisana decidió no preguntarle de quien se trataba ya que podía sentirse
incómodo porque aún no había mucha confianza entre los dos como para contarse
esas cosas, cuando salieron por la puerta Carlos corrió hacia una chica
impresionante, que más que una chica de su misma edad parecía una chica de las
de revista, la miro de arriba abajo, muy bien vestida, muy bien peinada y muy
guapa, lo que viene siendo una chica perfecta, en cuanto vio que Carlos le dio
un beso en los labios a Luisana se le rompió el corazón en dos y antes de que
Carlos se diera cuenta ella salió corriendo, después de saludar a Elisabeth el
chico se dio la vuelta para presentarle a Luisana, pero ya se había marchado,
que raro se le hacia si hace tan solo unos segundos estaba detrás suya.
-
¿Buscas a alguien?
-
Sí, estaba buscando a una nueva amiga que tengo, acaba de llegar nueva al
instituto este año y quería presentártela es una chica muy simpática y seguro
que te caería maravillosamente, pero ha desaparecido por arte de magia no la
veo por ningún sitio… que raro.
- Seguramente
tendría prisa por irse a casa, pero ten cuidado con esa chica, que yo soy tu
novia te lo recuerdo – le dijo mientras se aproximaba a él para darle un beso.
-
Claro que no cariño, como piensas eso, tan solo es una buena amiga que acabo de
conocer, ya sabes que para mí solo existes tú.
- ¡Mas
te vale eh!
Desde
ese momento Luisana se alejó un poco de Carlos, después de lo que vio no podía
seguir siendo amiga del chico del que estaba enamorada, sino le resultaría más
difícil, desde un principio ya se le había hecho raro que alguien como él no
tuviera novia, pero nunca se atrevió a preguntárselo porque posiblemente él
pensaría otra cosa.
Aún
seguía dudosa de si marcar su número o no, pero en un momento de impulso lo
marcó, detrás de la línea sonaron dos “bips” y contestaron.
- ¿Sí?
¿Quién es?
-
No te diré mi nombre estúpida, pero lo único que te diré es que tu Carlitos no
es tan santo como tú lo crees, ahora mismo está aquí a mi lado durmiendo ¿Qué
te creías que siempre te sería fiel? más quisieras tu bonita- soltó una
carcajada de burla.
-
¿Carlos? ¿Mi novio? No creo que sea él, te estas equivocando seguro esto es una
broma, pero de muy mal gusto, él ahora mismo está trabajando.
-
Sí, trabajando claro – en tono irónico – eso es lo que siempre te dice para que
podamos estar juntos, pero me he cansado ya de ocultarlo, él y yo estamos
juntos y pronto tú serás historia pequeña, tu eres un juego para él – al otro
lado de la línea Elisabeth no sabía que decir, tenía una cara de asombro de la
que no podía salir, no puede creerse lo que esa chica le está diciendo, su
novio no es así - ¿Qué pasa cariño? ¿No que confiabas tanto en tu noviecito?
-
¡Cállate! ¡Déjame en paz! Tu solo quieres hacerme daño, él no es capaz de
hacerme eso – en ese mismo momento Elisabeth cuelga el teléfono, enseguida
marca el número de su novio, pero en el otro lado de la línea escucha.
-
El móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura – No puede ser, no se
lo puede creer ¿será verdad lo que esa
chica le ha dicho? No lo sabe, pero ¿por qué Carlos tiene el móvil apagado? Todo
le parece muy raro, pero lo único que le apetece es llora, siente un vacío en
el pecho muy grande, solo espera que todo aquello sea mentira porque si no
sería muy decepcionante para ella que todo eso sea verdad.